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viernes, 19 de diciembre de 2025

PENAS Vs. PUÑALÁS: LO MÁS FLAMA DEL 2025

 




 

No me avergüenzo en absoluto si agradezco infinito las lecciones que este estío me han dado la volutas nublosas, y sus caprichosas formas cambiantes que determinan el traspaso de poderes estacional.

 

Observar el paisaje cuando le pones sordina al tumulto del despiporre veraniego y te quedas embelesado ante un prado y sus vigilantes montañas. Mientras las formas de las nubes cambian, danzan, se abrazan en tempestades de amor y odio.
Tienen el mismo efecto hipnótico y maravilloso de la eventualidad, de lo efímero y lo impredecible de algo, que ahora es así, y en un milisegundo es asá.
No lo puedes controlar, acotar, envasar al vacío p’al paluego, o fotografiar para enseñárselo a tu primo gorrón. Ni siquiera puedes memorizarlo para emularlo rato más tarde. Porque la obsesión del ser humano por detener el tiempo en una instantánea, dibujo o pensamiento ha sido por siempre un absoluto e inútil fracaso, y la naturaleza, claro, desbarata ese fútil despropósito por manejarla a nuestro antojo con razón.

 


 

Mientras tanto, caníbal y vulnerable pero estoica la naturaleza, solo espera su momento, observadora y silenciosa. Asesta el golpe implacable pero también es siempre generosa cuando nos ponemos a su servicio, la acompañamos y nos dejamos llevar.
Y con la música, pasa infinidad de veces algo muy parecido:
Tiene ese poder abstracto de cambiar en percepción por el empeño de la presa; temblorosa, indefensa y vulnerable. De capitular y caer en un profundo y absorbente sueño en el que las melodías jamás volverán a sentirse de la misma forma.

 

Cambiaran en tonalidades y sensaciones. Las mismas que el de tu estado sumiso, cuando los días te vapulean, hacen jirones tu piel o intentan someterte. Tanto si suspiras hasta quedarte sin aliento por la pereza de la derrota, como si te revuelves con manotazos y gritos hilarantes. O te ves ante el espejo envejeciendo en envase, y no tanto en contenido de gozosa madurez.
La música cambia, y te cambia.
La suerte, aunque escasa, es lograr homogenizarte, aunque la lías de tanto en tanto se recoloquen en escamas, pieles muertas, frondosos pelos negros (o blancos), donde antes hubo tersura y aromas puros.

 

Cuerpo y mente se ecualizan, y ante el inminente paso firme del otoño con el susurro del invierno en el cogote. La imaginación me ha dispuesto un encargo de esos en los que necesidad y terapia me piden llenar la mochila de canciones, ni que sea para parchear a los viles que salen a nuestro paso por montones.
En una, esa parte de melancolía penitente donde se nos aparecen al pie de la cama difuntas, proxenetas de penas, prestacas de achaques, y el mismo efecto del frío que nos deja llorando por la esquinas, mientras las esquirlas del verano se descomponen con el destemple.
Y en el bajo fondo de la mochila el antídoto o por lo menos la navaja puñalera. Que como decía un señor mayor gaditano apodado “el bizquillo   -era bizco claro, como sospecharéis- y que trabajaba de montador en la primera empresa donde debuté como uñas negras a sueldo, a mis tiernos 16 años: - “A LAS PENAS, PUÑALÁS”.


 

 

Al final y tal como se me van desarrollando los acontecimientos de este extraño año. Ya veréis como esta tronchante playlist dividida en pena y furia, acabará siendo una especie de borrador bicéfalo del presente best-iario 2025. Donde no aparecerán (advierto) obviedades previsibles de las que están en boca de toquisqui (para qué si no), y sí criaturas descarriadas incluso del pasado año, que me parecen primorosamente deliciosas para sobrevivir el día a día en esta travesía accidentada tan emocionante.
Pero que quede claro.
Aquí hay más de efectos de supervivencia de los que ni siquiera sabría etiquetar procedencias por culpa del tiempo que me devora los talones. Que de un muestrario de hilos y botones para vestir un año musical como si fuésemos a pedirle la mano al hijo/a pabuso/a de tu jefe.
Aprendiendo como estamos, de lo que nos enseña nuestro reciente copiloto CURT desde hace siete meses. Con más dosis de aventura diaria que de desenlaces previsibles y guionizados; interpretando sobre la marcha vamos.

 

Dejar de funcionar como entes individuales y formar parte de la camada de un felino pelirrojo atigrado tiene su qué.
Por ende, es un pacto del que difícilmente te podrás desvincular o rescindir el día que mejor te convenga. Despuntarás el alba entre refregones y pases de tango mientras desincrustas legañas, reordenas el espinazo y pones a calentar la cafetera. Y se tumbará encima de tu vientre mientras entre sorbo y sorbo, posiblemente decidas si emprender el camino hacia el trabajo. O si,  siguiendo las bajas frecuencias de su ronroneo (25/150Hz), decidirás viajar como yo, en compañía (ejemplo): CASS McCOMBS.
Ahora, aquí hago un inciso y me derrumbo de emoción. Alucinando cómo este señor por enésima vez y con nuevos compañeros de viaje (Jason Quever de Papercuts, Chris Cohen, Sam Evian, Brian Betancourt o Frank LoCastro). Consigue despacharse 16 canciones, y que la magia no decaiga ni un solo momento desde la travesía hasta el amarre. Que ya no sean las canciones per se, si no el vibrato y cadencia de los pequeños detalles a la hora de modular sutilmente la orientación de su música. Y que puedas estar así, escuchándolo, hasta el ocaso sin la más mínima preocupación, prisa, o ansia apremiante. Navegando entre lo familiar, la sorpresa y lo inesperado sin que nunca suene exactamente de la misma forma.
También brindar con Buzz Moller y sus VOOM, con un ancestral o lo que se disponga. Por la buena nueva del regreso de estos neozelandeses tras casi veinte años, y que sea con una delicia de disco de esos que pasado el tiempo te será imposible ubicar en época alguna. O amanecer a garfadas de agua gélida en esto de coger atajos en el subsuelo para rehacer caminos sintiéndote renacer con los esperadísimos LEGSS, FORMAL SPPEEDWEAR, THE EMPTY THREATS,  LOS YOLOS, WESTSIDE COWBOY, UNSALTO, DHARMACIDE o THE ORCHESTRA (for Now); todo bueno, todo rico, y para rebañar plato.

 

Atrincherado en mi refugio cocinero de 2x2 y en compañía de mi nuevo socio felino. Quien lo mismo observa, aprende y vigila, que se anima a hacer de pinche mientras nos bailamos otros tantos. Más gordos, solemnes y de escucha fondista, eso sí.

Enorme ALABSTER DEPLUME(aka Angus Fairbairn) y su saxo de lirismo jazzístico además de comprometido activista como pocos. O el mastodóntico y enciclopédico nuevo disco/s (de 4 partes) de mis adorados HALLELUJAH THE HILLS, quienes tras seis años nos diseccionan la vida entre la melancolía, la esperanza y un sonido comunal; que también descomunal.
Los Japoneses MAYA ONGAKU (Tsutomu Sonoda, Ryota Takano, Shoei Ikeda) y su particular viaje de electrónica orgánica y psicodélica de visión imaginada fuera del campo de uno, o incluso de su conciencia. O las magnas obras de EZEZEZ,  PALE BLUE EYES o MONONE ALONE ricas en paisajes sonoros y melodías empedradas alentejanas. Más algún regreso en forma de reedición, caprichitos varios como los de GLOCKENWISE y su nueva colaboración Joana de Sá; aunque esta sea su toma original de su siempre revisable Gótico Portugués del 2023 y, en definitiva.
Asuntos que no se explican si no que se va, si se quiere ir.
Y aunque los archivos a compartir son gordos y pesados como esas mesas de alabastro y vidrio como la que mi tía Purificación tenía en el salón de exposición, y no para el uso diario. Yo, que me he quedado descansao; para que mentir. Os lo cedo gustosamente para alboroto, dosis pautadas o atracón pantagruélico según proceda.
Que si habéis aguantado este tocho con mis pajas mentales hasta el final ¿Qué no vais a poder con canciones que en el fondo son medicinas contra el barullo?


 

Así podría seguir mucho más allá y sin encontrar el momento de parar, pues nada como un buen calentamiento, para que  un vejestorio como yo coja una linde igual que un tonto, la linde se acabe y el tonto siga.
Pero al final, y sin adelantar pronósticos futuros o inmediatos. Lo que sí es una verdad de las buenas, a falta de hacer una cosa de esas de “lista de lo más mejor” (para mí, claro está). Es… qué mejor que un puñado de canciones para derrapar en esta tan próxima horquilla para encarar la recta hacia el 2026.

Sean felices y sobre todo tenaces en eso de: “A LAS PENAS PUÑALÁS



PENAS part I
 
00_ILEGALES_La chica del campo de golf
01_ALABASTER DePLUME_Oh my actual days
02_MATT MALTESE_Happy Birthday
03_GLOCKENWISE_Naturez
04_GREEN!EYES_Shallow
05_MAYA ONGAKU-Anoyo drive
06_WICCA PHASE SPRINGS ETERNA_Magic moment
07_DEAN BLUNT,Elias Ronnenfelt_Tears on his rings and chains
08_JOSEPH GIANT_Eldorado
09_THE GOLDEN DREGS_Linoleum
10_MINISERIES_You're Gold
11_PALE BLUE EYES_The Dreamer
12_PREOCCUPATIONS_Bastards
13_TEETHE_Magic of the Sale
14_THE TUBS_Narcissist
15_DAN DARRAH_Mulberry
16_WHINEY K_Rosy
17_EX-VÖID_July
18_DUCKS LTD._Lloyd, I'm ready to be Heartbroken
19_BRIGITTE CALLS ME BABY_Careless Whisper
20_MODERN NATURE_Pharaoh
21_VOOM_I Love you Girl
22_JULIA & THE SQUEEZETTES_Cue Cards
24_FORMAL SPPEEDWEAR_A Dismount
25_LEGSS_Nothing Would Make me Happier
26_MY MORNING JACKET_Time Wainted
27_CASS McCOMBS_Peace
28_RHODY VINEY(Ratatosk)_Bad Person
29_ROSA BORDALLO_I Feel Numb
30_BENJAMIN BOOKER_Same Kind Of Lonely
31_BODY MAINTENANCE_Golden Fire
32_DHARMACIDE_Dove
33_N8NOFACE & CHICO MANN_As of Right Now
34_THE WIDE EYE_Light to the Crown
35_PUNCHLOVE_(Sublimate)
36_NEW EVES_Highway Man
37_THE ORCHESTRA (For Now)_sKINS
38_PULP_The Hymn of the North
39_CAROLINE_Tell me I never Knew That
40_FRANÇOIS HARDY_Dutry Hardon (Hardy Dutroc Stereo Mix)
 
PUÑALÁS part II 
 
01_VOOM_Magic
02_FLAWED MANGOES_Palindrome
03_TOGETHER PANGEA_Like your Father
04_UNSALTO_Confort Mortal
05_EZEZEZ_Puntofinal
06_HOSTIA PEDAGOGICA_La noria
07_LOS YOLOS_Demasiado HD
08_LOS CHIVATOS_Tron
09_WITCH POST_The wolf
10_WETSIDE COWBOY_Drunk Surfer
11_LIEK_Stuck in Boredom
12_TEEN MORTGAGE_Personal Hell
13_GOLOMB_The Beat goes On
14_JETSTREAM PONY_Only if You Want To
15_THE RAVEONETTES_Dissonant
16_MARUJA_Look Down on Us
17_LA BANDE_Son imaginaire_Chez Toi
18_SEXTILE_Rearrange
19_SNAPPED ANKLES_Smart World
20_PARTY DOZEN_The Big Man Upstairs (original Mix)
21_BAXTER DURY_Alpha Dog
22_KEN BOOTHE & JAH WOBBLE_Artibella
23_JADE_Let the light In
24_JAN BLOMQVIST_Underwater (Original Mix)
25_MODEL ACTRIZ_Cinderella
26_TY SEGALL_Possesion
27_O SHEES_Glitter-shot
28_THE EMPTY THREATS_The One
29_L.A WITCH_I Wanna Lose
30_STIFF RICHARDS_Glass
31_MONONE ALONE_Mr Nobody
32_PLACEMENT_More a Curse
33_WORLD NEWS_Wrapped in Gold
34_GOOD LOOKS_Chase your Demons Out
35_JIM NOTHING_Raleigh Arena
36_WATER FROM YOUR EYES_Born 2
37_HALLELUJAH THE HILLS_Alone, in Love (5 of diamonds)

lunes, 15 de mayo de 2017

FUTURE ISLANDS Y LA PÉRDIDA DE LA RAZÓN. Razzmatazz 06/05/17 y lo que viene siendo su último disco




Una semana tiene la culpa del reposo y el barbecho al que se han de someter esas cosas grandes que deslían más tripas que neuronas. Igual que el buen tinto del que uno se ha de olvidar para que retoce y se estirace en la copa. Cuando la razón no atiende, mejor esperar.
A veces es peor, porque yo mismo no acabé de confiar demasiado en “The Far Field/2017/4AD”: Como si hubiera perdido ya la fe en los salmos de Samuel, ahora que “la fama” los obliga a firmar más o menos temas resolutivos o lo que se viene a llamar “hits”. Que también digo una cosa: Si el temario de hace cuatro años bien hubiese funcionado en una sala 2 de Apolo o Sidecar, en Razzmatazz ya no. Seamos consecuentes, hay dos Future Islands para bien o mal: los de antes de Seasons, y los de ahora. Lo que aguantaran la presión de la fama ya no lo sé, pero mientras tanto aprovechémoslo.


A su favor tienen que han necesitado seis años para asomar la cabeza por circunstancias meramente caprichosas. Por otra, lo que significa utilizar un discurso literal y al dedillo del TecnoPop más funcional y ortodoxo. Teniendo en cuenta claro, que en primera línea de fuego tienen un frontman que vive y muere para la interpretación. Todo lo desmesurada que se quiera, es cierto. Pero no lo es también la falta acusada que hay hoy en día de eso?: De verdaderos artistas?
Sí, aquellos que entienden las canciones y la música de la misma manera que la interpretación: Una fiera desbocada de tics gorilescos y animales, que hace que el rock sea un chiste cuando hay sustancia y poca actitud. Y en este caso, que convierta el tradicionalmente insulso pop sintentizado en una ceremonia de ofrenda en vida, salvaje.

Cierto es que tras verlos por fin sobre un escenario, con la curiosidad de saber de qué forma exprimen lo limitado de su guión. Uno se quede a cuadros, y acabe sepultado por el natural magnetismo de Samuel T. Herring y la necesidad de artistas creíbles, totales y honestos como lo es él.
Ayuda mucho a cogerle la verdad que atesora The Far Field, y comprobar que no es “otro disco más de synthpop del montón”. Es entonces cuando sinceramente y sin acritud, Hurts, The XX, Twin Shadow o Holy Ghost!, lo siento, pero me parecen una broma. Temazos superefectivos, no lo niego, pero golosinas a fin de cuentas que al cabo de media hora no recuperan el sabor ni metiéndolos en la nevera.


La banda de Baltimore en cambio, han sabido como nadie agarrarse a las crines de la ferviente y desmesurada fama como quien practica sexo en un lavabo de carretera. Es así, y por más fortuito que pueda parecer su éxito en un mundo donde se quiere todo y ya. Su último trabajo tras varias escuchas y su defensa pretoriana sobre el escenario, no ofrece dudas: Es uno de sus trabajos con más equilibrio y tiento a la hora de dar la importancia que se merece a “la canción” propiamente dicha.
Singles/2014 subrayó su capacidad de elaborar temas tan bailables como sus desgarradoras odas de antaño. Y en su nueva entrega aun pareciendo más de lo mismo para detractores del culto a un sonido. Afina en la capacidad de Samuel para cantar y conseguir que cada canción tenga su particular universillo.

Más cerca del Pop de despecho y romanticismo de nuevo cuño. Nos hace olvidar de alguna manera sus parentescos más obvios con Yazoo, OMD o la Human League. Y hace que su nuevo repertorio equilibre su trayectoria con puro Rock, o por lo menos sean consecuentes con cada una de sus etapas y como tratarlas para que en directo TODOS, acaben siendo ya clásicos.
Ejemplo claro está en tres de los temas que en mi caso, me parecieron sublimes por encima de toda su setlist: Su primer single más o menos bailable “Vireo's Eyes”, que sin duda fue la canción grande de la noche. “Spirit” que tan claramente nos trasladó por un instante al universo de Gary Numan. O tener la santa grandeza de cerrar un concierto de más de dos horas con “Little Dreamer”, el tema de cierre de su primer y más desconocido álbum. La prueba de que Future Islands en su primer y más literal método de composición y ahora, siguen siendo fieles a su idea inicial: Pop de alto grado emocional real y proletario.

Hubiera sido fácil hacerlo con “Seasons (waiting on you)”, “Ran” o “Cave”. Dos temas que se han convertido casi al instante en dos clásicos del ya presente/pasado. Pocas canciones tan calentitas son capaces de trasladarte al pasado con tanta fuerza y melancolía sana.
Pero Samuel T. Harring parece no dejarse llevar por la proeza de agotar entradas y llenar salas de bastante más formato.
Sus escuderos a los que tanto se les ha achacado su presencia puramente de atrezzo, se ganan las habichuelas como el que más. Y el frontman o jefe de equipo suda y hace sudar el lubricante que la mueve como una máquina, tan jodidamente bien engrasada. Que desde el minuto cero de su directo todas ellas podrían ser ya canciones de toda la vida. Básicamente porque sobre el escenario son arrolladores, por lo menos ahora que creo que son conscientes del recorrido que tienen sus temas. Y que en directo logran ese imposible de volar sobre el escenario entre tanta mediocridad, a veces, contaminada por el exceso de producción. Es ese el poder, supongo, de la canción y la credibilidad de un tipo que muere en cada registro vocal. Y la plasticidad bizarra de quien sobre el escenario es la auténtica Little Miss Sunshine de la desvergüenza ajena: Aquella que se cree estrella entre tanto capullo de manual. Pura pasión vamos, de las que te hostian vivo.

Doves” ya ha hecho de sus sensuales movimientos espartanos, el triunfo del amor a la música y el espectáculo. La sala al unísono votó como posesos. Mi hijo de 14 años al que arrastré in extremis entre cara de “y a mi qué”, coreó y movió las caderas como una diva. Imposible no dejarte llevar por la pasión de este tipo.
Reventó los pantalones y camiseta a ritmo de Kasachof de “Walking Through That Door”. Brilló como una bola de neón “Ancient Water”, estalló en gloria divina la sucesión de “Ran” y “Balance”. Y la verdad es que nos hizo a todos mágicos, pues por muy desmedido e infantil que parezca a mi edad: su repertorio es lo más parecido al polvo de estrellas; puro sentimiento.
Cave”; una de las joyas oscuras mejor escondidas de su último trabajo. Se dio la mano con “A Song for a Grandfathers”, otra canción enorme; más si cabe que sus singles más afamados. Porque Future Islands tienen esa capacidad innata de haber crecido entre canciones aparentemente inofensivas que llegan sin avisar. Esas canciones que poblaban el lado menos conocido de Yazzo, y que en cierta manera tienen conexiones filamentosas con el romanticismo clásico de... Roy Orbison; por ejemplo. O con otros que cantaron al amor y desamor con el mismo lenguaje en clave; el sentimiento puede.
La recta final nos llevó a “Lighthouse”, “Seasons”, “Tin Man” o “Spirit” mezclando argumentos. Y cerrando en tres bis con mucho mensaje “Inch of Dust”, “Vireo's Song” y “Little Dreamer”.
Y es: defender a capa y espada sus primeras canciones, las que pasaron de puntillas convirtiéndolas en triunfadoras. Justo cuando tienen dos discos con hits infalibles, y a gruppies, histéricos y glotones a los que se les ha nublado la vista sin posibilidad de masticar antes de tragar.

Future Islands es una banda grande, una rara avis que proclama y defiende la esencia de la música. Ya sea con un AKAI, un bajo y una batería mecánica. Pero en definitiva, la música sin artificios ni dobles mensajes pretenciosos. Simple y natural como tu vecina del quinto que baja a comprar el pan con los rulos y la bata.
De estos sobre el escenario y con el mismo lenguaje, solo recuerdo a Jarvis Cocker; que yo sepa.

lunes, 6 de marzo de 2017

METHYL ETHEL_EVERYTHING IS FORGOTTEN: FRESAS DE TEMPORADA CON ABSENTA




Caer en la crucifixión de nuestros días, es como recorrer los pasillos de una mastodóntica superficie, y no poder resistir la tentación de abalanzarse sobre ese producto radiante de guiños a lo frívolo, a la mecánica tendenciosa y al orden pretoriano del consumo.
Sí hermanos, hay voces ahí que nos llaman. Ya se han convertido en no solo alucinaciones, porque las oímos a todas horas: En los silencios de retreta, cuando nos desvelamos a las cuatro de la mañana para orinar, e incluso en el minuto de silencio por la enésima muerte en el campo de refugiados. Las desgracias y dramas de nuestros días se revuelven tanto en pases de modas, como en ese instante de pena y compasión... Para que la rueda siga triturando.

Y si me dicen si es posible seguir tocando con firmeza en el suelo. Asquearse por las mismas miserias; las nuestras y las de los demás. Confieso que la barbarie apenas se asoma en la tristeza como en la euforia.
Ponerse la palma de la mano para mirar al horizonte y no deslumbrarse, cuesta lo mismo que usarlas para apretarse el ceño de agotamiento. Acercarse y mirar indistinto con condescendencia como quien se apena por los pobres y se tapa la nariz. Es la misma fórmula que aferrarse al conflicto constante, en vez de regalar a los intransigentes un baile a lo Gloria Gaynor o de Womack Womack.



Por eso sentí pena y miedo cuando los primeros acordes de “Ubu” sonaron. El recuerdo de Jack Webb sobre el escenario semivacío del Addidas Club, donde se van los asqueados de la multitud cuando el PS devora a sus fieles. Esos pantalones tobilleros araposos y desaliñados haciendo malabares con las cuerdas, la voz y el eco presente. Los de Perth; los hermanos tontos de Perth. Nos regalaban esa primera sensación certera de rebobinar hacia Cocteau Twins y Echo & the Bunnymen, los dos juntitos amancillados para enaltecer su selo 4AD.
Lo de ahora no, parece un espejismo o un mal sueño. Suenan tan radiantes y desparpajados, que me cuesta creer lo que vi hace un año en el Parc del Fórum. Me asusté lo admito, no solo por miedo real sino por esa alegoría de desconfiar de aquello que va en contra de nuestros ¿principios?; como si los tuviésemos.



EVERYTHING FORGOTTEN no solo tiene once hachazos a la altura de espinillas. Sí sí, de aquellos que te dejan clavado en el fango gritando como un bendito. También un disco imbatible que hace gala de una ligereza melodramática deslumbrante.
De principio ese asco por el Mousse empalagoso igual que el de una Copa Dalky sin atenuante. “Drink Wine” por más que comulgue con el lema, tiene ese tono de Funk electro para remontarnos a los Associates o a la Human League de ascazo molón. Porque sí, porque todos sabemos que en nuestros más oscuros deseos, hay una escena de baile que vive de la luz igual que de un momento de arrebato redentor. No porque intentemos emular una felicidad absolutista por más mierdas de perro que pisamos; y las bailemos a lo Fred Astaire y yastá. “Ubu” la tiene ahí: infecciosa, taladrante y perpetua.

La banda de Perth se ha vestido de traje de pata ancha y lentejuelas brillantes. A encendido la bola de neón a toda mecha y les ha quedado infinitamente mejor que a Arcade Fire cuando lo intentaron.
Quizás porque METHYL ETHEL pese al cambio radical, no han perdido su fulgor Pop. Cuando da un poco lo mismo si lo vistes de ensoñaciones o lo subes a una carroza de tules vaporosos. Y es la prueba indiscutible que no es cuestión de sonar más o menos comerciales, enrocarse o atrincherarse, cuando de resultas las canciones son buenas porque si; como es el caso del segundo disco de los Australianos.

Ese compendio trotón que gemas tintineantes que como “Femme Maison/One Man House”, consiguen elevar a genialidad atemporal eso que suena tan brillante como clásico. Esa especie de felicidad marchita que te puede hacer llorar de felicidad, o de pena. Como por ejemplo “L'Heure des Sorcières”, ese otro castañazo sintetizado de drama a lo Future Bible Heroes, o según su día a Eyeless In Gaza.
Atesoran también esa capacidad para cambiar el paso y revalorizar el Pop a golpe de acierto. “No 28” es así la canción que desarma por su sencillez, porque el Pop ha de ser así por fuerza y no por el mismo ímpetu ceder en pos del sucedáneo. Como si la funcionalidad de un sacacorchos o un chupete debiera perder su esencia por cuestiones estéticas. O bajarse al mundo para desnudarse como los trajo su madre al mundo al dejar de la mano de las cuerdas a la angelical “Act of Contrition

El disco les ha salido redondo amigos; valga la redundancia. “Groundswell” podría incluso acercarlos a los teoremas de Woods, pero sinceramente sería una pena quitarles mérito por agravio comparativo. Más que nada porque creo de verdad, que hasta la fecha es el único disco capaz de aunar divertimento, complejidad bien encauzada y baile a raudales sin apenas resentirse ni pedir cuentas a sus anteriores creaciones.
La serpenteante y cóncavo/convexa “Weeds Through the Rind” es una jodida genialidad. Se contrae y expande, es oscura e inquietante pero tan enfermizamente hipnótica, que hace de lo experimental un chascarrillo de Chiquito. Y con la sensación de acabar el jolgorio de una manera tan turbadora como inflexiva cuando siguen con “Summer Moon”, y la decapitan a golpe de destral.
Sin duda lo mejor de su último trabajo: La manera de jugar con la electrónica sin vender el alma. Resultar coloridos e inquietantes a la vez que luminosos y amargos. Conseguir sin bajar el ritmo ni un segundo, que un disco sea igual de entretenido que interesante por la mera belleza de sus canciones. Chapeau!!

 

viernes, 5 de septiembre de 2014

PEACHBLACK_DARK HORSE_2014: MANERAS Y FORMAS




En el ciclo este perverso de la vida, donde atusadores de canas, calculadores pertinaces de perímetros abdominales, y estudiados en el patronaje de plieges, pespuntes y planchado que nos intentamos licenciar, con más o menos mejor nota que Jame Gumb. La circuitería interna de nuestra testa tiene por gusto y capricho, ir por libre sin malas instrucciones que la catequicen; es así la mala pécora: Anuda recuerdos y presentes, hilvana la lucidez según le pilla y si no... Nos aguijonea con alarde heroico, esa sucinta actitud juvenil de la que presumimos cuando percibimos que la vejez nos acecha; como si estuviésemos a punto de dar nuestra último aliento convulsivo.
Renegamos cuando creemos que lo nuestro era infinitamente mejor que lo de ahora. Peleamos por sacudirnos el peso del pasado. Incluso nos mostramos como enamorados celosos cuando nuestros íntimos amores musicales son de dominio público y popular. Pero en el fondo, disfrutamos como chiquillos en una fiesta de la espuma cuando lo que suena, nos exhorta para rememorar tiempos lozanos.



Yo hace ya mucho tiempo que dejé de forcejear con esos instintos recelosos del subconsciente. Aunque reconozco tener berrinches aislados y momentáneos, después me sereno, recapacito y disfruto, que es de lo que se trata. Así que con las manos puestas sobre el volante, distendido y relajado. No encuentro mejor momento para jugarme a los dados la suerte del repertorio que escogerán al azar mis ociosos dedos de la guantera. Siendo los trayectos vacacionales, el mejor momento para que luzcan por si solas canciones, discos o bandas que de otra forma, a lo mejor pasarían una criba injusta.

PEACHBLACK es una joven pareja establecida en tierras Californianas; aunque su dudoso origen eslavo nos deje serias incógnitas por despejar. Como se suele decir siempre, no inventan nada que ya no esté inventado; como si en esto de la música hubiese que inventar algo ya. Eso sí, se aplican y mucho a la hora de condensar en el recuperado formato del Ep (lo que antes eran los siete pulgadas). Algo, que por el propio efecto de la gravedad emerge como melodías salvadoras de mis más tiernos y lampiños años de adolescencia.
Lo que se suele llamar Pop electrónico, Synthpop, Dark Wave y algún otro que me dejo. Términos que ni en los años que se acuñaron servían para definir con demasiada claridad una u otra orientación musical, pero que nos ponen en guardia agrupando la mestiza manada en cuatro o cinco rebaños más genéricos y mansos..
Para mi humilde opinión más que un estilo ideado con nocturnidad, premeditación y alevosía, lo que Kristina y Keneth plasman sobre Dark Horse es en esencia: texturas, atmósfera y mucha estética. Vale, es cierto que nos remiten indudablemente a la sonoridad conceptual que tan suya hizo Mute Records a finales de los 80. Y que navegan claramente por esos pantanosos territorios pseudogóticos y de culto que tanto asustan en la actualidad. Y es que hablar de góticos, está hoy en día tan mal visto como decir que eras Heavy, Bacalaero o Breakdancero en tus tiempos mozos. Compartiendo más que una fobia personal, el poco apego que tengo a etiquetas estéticas más que definitorias que resolutivas.
Lo cierto es que sí, PEACHBLACK están más del lado de los perdedores: Los primeros She Wats Revenge del 2005, de Cold Cave, The Soft Moon o de KVB. Que de los sonidos más estandarizados y azucarados de la escena actual, sin un mal single festivo que los bien venda.
 



Bastante más ambientales, electrónicos y menos ruidosos que sus oscuros compañeros de viaje. Peachblack hacen con bastantes más medios que sus predecesores de anteriores décadas, una especie de TecnoPop más oscuro. Sin el glamour de invertir en syntes analógicos y caras máquinas sus subsidios salriales; como se hacía en los convulsos e imaginativos  primeros de los 80. Ahora todo eso se hace en el dormitorio y a veces con un simple ordenador, cuatro cachivaches y bastantes más medios económicos. Lo cual no quita que hallan parido cuatro temazos de notable alto. Y que cualquier antropología estilística mee fuera de tiesto al intentar acotarlos en cualquier tribu; con lo mucho que hoy en día se cambia de vestimenta
Da bastante igual si te han enganchado con “Dark Horse”; su tema más manejable. O si te has aventurado como yo, a escuchar de una tacada sus cuatro temas. Justo ahí, donde se aprecia con más claridad y perspectiva su discurso o esa atmosférica sonoridad que tanto me recuerda al pasado Elecro Body Music del que beben.
Gray Mathes” y “Northern Winds” que apostaría porque están muy por encima del tema que da título al álbum; aun teniendo cierta épica más marcada. O el colofón de “Push/Pull”, que es sin lugar a dudas es uno de mis temas preferidos. Con ese áurea tan centroeuropea, y ese fondo de syntes Kranftwerianos que de inmediato me remiten a The Telephone call.

En definitiva, me han enganchado de inmediato porque no disimulan en absoluto sus orígenes, que para que ocultarlo; son bastante parecidos a los míos. Pero sobretodo lo ha hecho porque a tenor de sus cuatro pepinazos, de los que se podría extraer perfectamente el título de su debut de cualquiera de ellos. Lo hacen sin miedo a marcar las formas, pautas o señas de identidad; con lo suavizados y poco claras que resultan la mayoría de propuestas de ahora #Sea con guitarras o botoncitos.
Y es que de un tiempo para acá me hastía tanto la militancia absolutista a cuatro géneros concretos. Como ese mainstrean encubierto tan extendido y poco claro, que campa a sus anchas en la gran mayoría de las propuestas.