No me avergüenzo en absoluto si agradezco infinito
las lecciones que este estío me han dado la volutas nublosas, y sus caprichosas
formas cambiantes que determinan el traspaso de poderes estacional.
Observar el paisaje cuando le pones sordina al
tumulto del despiporre veraniego y te quedas embelesado ante un prado y sus
vigilantes montañas. Mientras las formas de las nubes cambian, danzan, se
abrazan en tempestades de amor y odio.
Tienen el mismo efecto hipnótico y maravilloso de la
eventualidad, de lo efímero y lo impredecible de algo, que ahora es así, y en
un milisegundo es asá.
No lo puedes controlar, acotar, envasar al vacío p’al paluego, o fotografiar para enseñárselo
a tu primo gorrón. Ni siquiera puedes memorizarlo para emularlo rato más tarde.
Porque la obsesión del ser humano por detener el tiempo en una instantánea,
dibujo o pensamiento ha sido por siempre un absoluto e inútil fracaso, y la
naturaleza, claro, desbarata ese fútil despropósito por manejarla a nuestro
antojo con razón.
Mientras tanto, caníbal y vulnerable pero estoica la
naturaleza, solo espera su momento, observadora y silenciosa. Asesta el golpe implacable
pero también es siempre generosa cuando nos ponemos a su servicio, la
acompañamos y nos dejamos llevar.
Y con la música, pasa infinidad de veces algo muy
parecido:
Tiene ese poder abstracto de cambiar en percepción
por el empeño de la presa; temblorosa, indefensa y vulnerable. De capitular y
caer en un profundo y absorbente sueño en el que las melodías jamás volverán a
sentirse de la misma forma.
Cambiaran en tonalidades y sensaciones. Las mismas
que el de tu estado sumiso, cuando los días te vapulean, hacen jirones tu piel
o intentan someterte. Tanto si suspiras hasta quedarte sin aliento por la
pereza de la derrota, como si te revuelves con manotazos y gritos hilarantes. O
te ves ante el espejo envejeciendo en envase, y no tanto en contenido de gozosa
madurez.
La música cambia, y te cambia.
La suerte, aunque escasa, es lograr homogenizarte,
aunque la lías de tanto en tanto se recoloquen en escamas, pieles muertas,
frondosos pelos negros (o blancos), donde antes hubo tersura y aromas puros.
Cuerpo y mente se ecualizan, y ante el inminente
paso firme del otoño con el susurro del invierno en el cogote. La imaginación
me ha dispuesto un encargo de esos en los que necesidad y terapia me piden
llenar la mochila de canciones, ni que sea para parchear a los viles que salen
a nuestro paso por montones.
En una, esa parte de melancolía penitente donde se
nos aparecen al pie de la cama difuntas, proxenetas de penas, prestacas de achaques, y el mismo efecto
del frío que nos deja llorando por la esquinas, mientras las esquirlas del
verano se descomponen con el destemple.
Y en el bajo fondo de la mochila el antídoto o por
lo menos la navaja puñalera. Que como decía un señor mayor gaditano apodado “el bizquillo”-era bizco claro, como sospecharéis- y que trabajaba
de montador en la primera empresa donde debuté como uñas negras a sueldo, a mis
tiernos 16 años: - “A LAS PENAS, PUÑALÁS”.
Al final y tal como se me van desarrollando los
acontecimientos de este extraño año. Ya veréis como esta tronchante playlist
dividida en pena y furia, acabará siendo una especie de borrador bicéfalo del
presente best-iario 2025. Donde no
aparecerán (advierto) obviedades previsibles de las que están en boca de toquisqui (para qué si no), y sí
criaturas descarriadas incluso del pasado año, que me parecen primorosamente
deliciosas para sobrevivir el día a día en esta travesía accidentada tan
emocionante.
Pero que quede claro.
Aquí hay más de efectos de supervivencia de los que
ni siquiera sabría etiquetar procedencias por culpa del tiempo que me devora
los talones. Que de un muestrario de hilos y botones para vestir un año musical
como si fuésemos a pedirle la mano al hijo/a pabuso/a de tu jefe.
Aprendiendo como estamos, de lo que nos enseña
nuestro reciente copiloto CURT desde hace siete meses. Con más
dosis de aventura diaria que de desenlaces previsibles y guionizados;
interpretando sobre la marcha vamos.
Dejar de funcionar como entes individuales y formar
parte de la camada de un felino pelirrojo atigrado tiene su qué.
Por ende, es un pacto del que difícilmente te podrás
desvincular o rescindir el día que mejor te convenga. Despuntarás el alba entre
refregones y pases de tango mientras desincrustas legañas, reordenas el
espinazo y pones a calentar la cafetera. Y se tumbará encima de tu vientre
mientras entre sorbo y sorbo, posiblemente decidas si emprender el camino hacia
el trabajo. O si,siguiendo las bajas
frecuencias de su ronroneo (25/150Hz), decidirás viajar como yo, en compañía
(ejemplo): CASS McCOMBS.
Ahora, aquí hago un inciso y me derrumbo de emoción.
Alucinando cómo este señor por enésima vez y con nuevos compañeros de viaje
(Jason Quever de Papercuts, Chris Cohen, Sam Evian, Brian Betancourt o Frank
LoCastro). Consigue despacharse 16 canciones, y que la magia no decaiga ni un
solo momento desde la travesía hasta el amarre. Que ya no sean las canciones
per se, si no el vibrato y cadencia de los pequeños detalles a la hora de
modular sutilmente la orientación de su música. Y que puedas estar así,
escuchándolo, hasta el ocaso sin la más mínima preocupación, prisa, o ansia
apremiante. Navegando entre lo familiar, la sorpresa y lo inesperado sin que
nunca suene exactamente de la misma forma.
También brindar con Buzz Moller y sus VOOM,
con un ancestral o lo que se disponga. Por la buena nueva del regreso de estos
neozelandeses tras casi veinte años, y que sea con una delicia de disco de esos
que pasado el tiempo te será imposible ubicar en época alguna. O amanecer a
garfadas de agua gélida en esto de coger atajos en el subsuelo para rehacer
caminos sintiéndote renacer con los esperadísimos LEGSS, FORMAL
SPPEEDWEAR, THE EMPTY THREATS,LOS
YOLOS, WESTSIDE COWBOY, UNSALTO, DHARMACIDE o THE
ORCHESTRA (for Now); todo bueno, todo rico, y para rebañar plato.
Atrincherado en mi refugio cocinero de 2x2 y en
compañía de mi nuevo socio felino. Quien lo mismo observa, aprende y vigila,
que se anima a hacer de pinche mientras nos bailamos otros tantos. Más gordos,
solemnes y de escucha fondista, eso sí.
Enorme ALABSTER DEPLUME(aka Angus Fairbairn) y
su saxo de lirismo jazzístico además de comprometido activista como pocos. O el
mastodóntico y enciclopédico nuevo disco/s (de 4 partes) de mis adorados HALLELUJAH
THE HILLS, quienes tras seis años nos diseccionan la vida entre la
melancolía, la esperanza y un sonido comunal; que también descomunal.
Los Japoneses MAYA ONGAKU (Tsutomu Sonoda, Ryota
Takano, Shoei Ikeda) y su particular viaje de electrónica orgánica y
psicodélica de visión imaginada fuera del campo de uno, o incluso de su
conciencia. O las magnas obras de EZEZEZ, PALE
BLUE EYES o MONONE ALONE ricas en paisajes sonoros y melodías empedradas
alentejanas. Más algún regreso en forma de reedición, caprichitos varios como
los de GLOCKENWISE y su nueva colaboración Joana de Sá; aunque esta
sea su toma original de su siempre revisable Gótico Portugués del 2023 y, en
definitiva.
Asuntos que no se explican si no que se va, si se
quiere ir.
Y aunque los archivos a compartir son gordos y
pesados como esas mesas de alabastro y vidrio como la que mi tía Purificación
tenía en el salón de exposición, y no para el uso diario. Yo, que me he quedado
descansao; para que mentir. Os lo
cedo gustosamente para alboroto, dosis pautadas o atracón pantagruélico según
proceda.
Que si habéis aguantado este tocho con mis pajas
mentales hasta el final ¿Qué no vais a poder con canciones que en el fondo son
medicinas contra el barullo?
Así podría seguir mucho más allá y sin encontrar el
momento de parar, pues nada como un buen calentamiento, para queun vejestorio como yo coja una linde igual
que un tonto, la linde se acabe y el tonto siga.
Pero al final, y sin adelantar pronósticos futuros o
inmediatos. Lo que sí es una verdad de las buenas, a falta de hacer una cosa de
esas de “lista de lo más mejor” (para
mí, claro está). Es… qué mejor que un puñado de canciones para derrapar en esta
tan próxima horquilla para encarar la recta hacia el 2026.
Sean felices y sobre todo tenaces en eso de: “A LAS
PENAS PUÑALÁS”
PENAS part I
00_ILEGALES_La chica del campo de golf 01_ALABASTER DePLUME_Oh my actual days 02_MATT MALTESE_Happy Birthday 03_GLOCKENWISE_Naturez 04_GREEN!EYES_Shallow 05_MAYA ONGAKU-Anoyo drive 06_WICCA PHASE SPRINGS ETERNA_Magic moment 07_DEAN BLUNT,Elias Ronnenfelt_Tears on his rings and chains 08_JOSEPH GIANT_Eldorado 09_THE GOLDEN DREGS_Linoleum 10_MINISERIES_You're Gold 11_PALE BLUE EYES_The Dreamer 12_PREOCCUPATIONS_Bastards 13_TEETHE_Magic of the Sale 14_THE TUBS_Narcissist 15_DAN DARRAH_Mulberry 16_WHINEY K_Rosy 17_EX-VÖID_July 18_DUCKS LTD._Lloyd, I'm ready to be Heartbroken 19_BRIGITTE CALLS ME BABY_Careless Whisper 20_MODERN NATURE_Pharaoh 21_VOOM_I Love you Girl 22_JULIA & THE SQUEEZETTES_Cue Cards 24_FORMAL SPPEEDWEAR_A Dismount 25_LEGSS_Nothing Would Make me Happier 26_MY MORNING JACKET_Time Wainted 27_CASS McCOMBS_Peace 28_RHODY VINEY(Ratatosk)_Bad Person 29_ROSA BORDALLO_I Feel Numb 30_BENJAMIN BOOKER_Same Kind Of Lonely 31_BODY MAINTENANCE_Golden Fire 32_DHARMACIDE_Dove 33_N8NOFACE & CHICO MANN_As of Right Now 34_THE WIDE EYE_Light to the Crown 35_PUNCHLOVE_(Sublimate) 36_NEW EVES_Highway Man 37_THE ORCHESTRA (For Now)_sKINS 38_PULP_The Hymn of the North 39_CAROLINE_Tell me I never Knew That 40_FRANÇOIS HARDY_Dutry Hardon (Hardy Dutroc Stereo Mix)
PUÑALÁS part II
01_VOOM_Magic 02_FLAWED MANGOES_Palindrome 03_TOGETHER PANGEA_Like your Father 04_UNSALTO_Confort Mortal 05_EZEZEZ_Puntofinal 06_HOSTIA PEDAGOGICA_La noria 07_LOS YOLOS_Demasiado HD 08_LOS CHIVATOS_Tron 09_WITCH POST_The wolf 10_WETSIDE COWBOY_Drunk Surfer 11_LIEK_Stuck in Boredom 12_TEEN MORTGAGE_Personal Hell 13_GOLOMB_The Beat goes On 14_JETSTREAM PONY_Only if You Want To 15_THE RAVEONETTES_Dissonant 16_MARUJA_Look Down on Us 17_LA BANDE_Son imaginaire_Chez Toi 18_SEXTILE_Rearrange 19_SNAPPED ANKLES_Smart World 20_PARTY DOZEN_The Big Man Upstairs (original Mix) 21_BAXTER DURY_Alpha Dog 22_KEN BOOTHE & JAH WOBBLE_Artibella 23_JADE_Let the light In 24_JAN BLOMQVIST_Underwater (Original Mix) 25_MODEL ACTRIZ_Cinderella 26_TY SEGALL_Possesion 27_O SHEES_Glitter-shot 28_THE EMPTY THREATS_The One 29_L.A WITCH_I Wanna Lose 30_STIFF RICHARDS_Glass 31_MONONE ALONE_Mr Nobody 32_PLACEMENT_More a Curse 33_WORLD NEWS_Wrapped in Gold 34_GOOD LOOKS_Chase your Demons Out 35_JIM NOTHING_Raleigh Arena 36_WATER FROM YOUR EYES_Born 2 37_HALLELUJAH THE HILLS_Alone, in Love (5 of diamonds)
04: BEEN STELLAR_SCREAM FROM NEW YORK Vs. MOULIN À
VENT 2020 Domaine Des Moriers 2020 (Beaujolais) 100% Gamay
Se me ha colado un moscardón a reacción en la cocina
mientras aderezaba unos espaguetis a la cubana, y en una aérea acrobacia: Me ha
enganchado por la solapa, y se me ha llevado como aquel carnero que Rodríguez
de la Fuente selló a trauma en nuestro subconsciente ochentero.
Allí, las cosas sucedían con una estupefacción digna
de los trucos de magia. Como si no hubiera nada que pudiera igualar nuestra
sorpresa y el redoble de salto mortal, con cualquier invención tecnológica de
la época que se preciase.
Solo que en este caso concreto, a mí, el moscardón
no me despeñó por el hueco. Y como quien dispuesto a darte ese imaginado paseo
aéreo en drone orgánico, tú vas, y te
dejas.
Y ahora es cuando escucho: – ¡Va por favor, eso es imposible!
Te lo estás inventando.
Pues oigan, era gordo y fornido el bicho.
Diría que me ha llevado de paseo por pastos y
trigales de verdor primaveral radiante. Si no fuera porque tras un concurrido
concierto del mister Dave Wareham en
la noche de Domingo de ramos. Nuestro final de fiesta nos dejó la triste y
traumática estampa de una Barcelona vacía, sitiada de guiris ávidos de
espectáculos porno, ofertas regetoneras y semejantes mierdas de saldo y brilli
brilli. Y la culminación de la mítica sala Karma desértica sonando Jesus &
Mary Chain, Love and Rockets y Shoegaze pata negra mientras en los antros
colindantes se daban codazos para pasar la noche entre ritmos urbanos latinos y
empalagosos aromas a axe temptation.
Me costó conciliar el sueño y esquivar la pesadilla
de toda añoranza underground, lo admito con pesadumbre.
Pero hoy me he levantado cual pollito de la mona
estrella por un día. Listo para arrancar por fin esta reseña maridaje, con la
innegociable intención de plasmar el seductor efecto que me produce escuchar a
este joven quinteto debutante de Nueva York.
El título de su álbum homónimo podría ser perfectamente,
el de cualquier desdichado residente de una gran ciudad escogida al azar.
Y Nueva York, claro, no es ninguna excepción en lo
que al grito sordo desesperado por la angustia del festín de negocio frívolo y dinero fácil en el que están convirtiendo este
baboso mundo; por muy a panfleto con tufo a cerrao
que pueda sonar esto.
Pero para que la pechuga de pollo no se os haga bola
en el gaznate. Y aunque la crónica de la noche de autos pudiera narrarse al dedillo contando a pares,
los maravillosos locales ya inexistentes, mientras recorríamos la distancia que
separa el Poble Sec y la Plaça Reial; con la Rambla del Raval de por medio. Y
aún resonando en nuestras cabezas el
Ceremony de New Order cerrando la velada con Dave Wreham.
Aliviémonos con estas diez canciones donde Adorable y Radiohead se asocian para revivir tiempos de molación, que no de inmolación.
Y es que ostia!! Por poco que me guste quitar
méritos propios con comparaciones fastidiosas y torticeras. Parece que el zagal
Sam Slocum mamó de buena teta. Y ahí precisamente
fue donde me dio caza palo y soga en mano con el corte que da nombre a
semejante álbum, “Scream from New York”.
Una canción a la que sería inútil otorgarle la
influyente autoría según suenan los familiares primeros compases, ya que tanto
los de Coventry cómo los de Oxford publicaron en el 90 “Homeboy” y “Creep”; y a
buen seguro, alguien mucho antes sentó alguna base sobre el asunto del sonido
noventero como tal.
Ahora bien, lo que yo venía a relatarles, no es ni
mucho menos la morriña de gozar con la chispa de unos chavales que me devuelven
la lozanía imitando cual Josema Yuste & Millán Salcedo. Como para aliviar
la retirada de mareas y descuelgue de carrilleras que produce mi recién
cincuentena y ½; que no.
Si no de la paradoja de escuchar guitarras que
suenan a guitarras, voces que modulan y siguen la melodía, y sonoridades que no
disimulan la metralla que nos deja la vida, a golpe de filtro de instagram o
belleza máxima.
Y que todo el demoledor conjunto nos produzca una
agitadora sensación de novedad revolucionaria.
¿A ver si de tanto demoler nos vamos a estar
volviendo unos siesos?
Y yo mientras, volando voy volando vengo agarrado a
las crines de mi moscardón salvador. Poco me ha hecho falta para repanchingarmeen los primeros noventa, como si de allí no
hubiera salido jamás, a golpe de sofoco y miserias con “Start Again”.
Canciones que duelen y atenazan pero que además
contienen enormes letras. Como la preciosa “Pumpkin”, que bien podría
ser una especie de “Jane” de The
Smiths en clave contemporánea. O la emocionante “Sweet” capaz de aventarte
hacia territorios que he sido incapaz de sentir en los últimos diez años;
confieso sin pudor.
Conjuros que invocan como una tormenta, a los
incomprendidos Six By Seven. Porque los de Chris Olley y Paul Douglas, Chris
Davis o Sam Hempton eran tormenta y petricor ¿no lo sabíais?
Pues deberíais.
Dejarte arreciar como la corriente continua de la
marinada, el pelo en la cara, el escalofrío del sudor espalda abajo y “Takedown”
simulando una noche negra/luminosa con tu peña frente a la playa.
¿Te acuerdas de esas historias inverosímiles que contabais mientras reíais llorando? ¿Fue Jose,
Julia, Carlos o fue Alejandra?
No lo sé. Solo recuerdo que me pediste subiera el
volumen cerrando los ojos. Y los ecos de “I Have the Answer” nos succionaron arena adentro.
Desde entonces, cada vez que oigo el rumor del mar y
la espuma desintegrarse en la arena. Barrunto como si de un mausoleo se
tratase, aquellos días veinteañeros maquinando y creando cosas que sucedían,
duraban y se esfumaban por generación espontánea y pura pasión biodegradable.
Energía de fusión colectiva y par y mil de miles de
kilotones, que sería prácticamente imposible recrear ahora y desde luego,
aliviar apagones disfuncionales y alarmas de soledad por aburrimiento como el
de hace unos días.
Dicen en verdad y lo creo por mis muertos más
frescos, que seguramente sería la energía más limpia y feliciana para propulsarnos hacia el infinito. Pero dudo a estas
alturas, que si incapaces somos de comunicarnos sin un trozo de plástico,
vidrio y chips chiquirritines, no lo vamos a hacer por mediante la imaginación
y la comunión colectiva, na. Que no,
que no.
Pero digo yo, que hay un reverso que es capaz de
convertir la nostalgia. No en un recurso para escapar del presente, si no en un
aliando con el que buscar alargando el brazo, el calor humano. Cogerte de la
mano y alzarla al aire con un brindis por la vigencia y la audacia en el juego
de cintura para el regate a la pasarela Dil
Mondo Lirondo; a ser posible con una Gamay
(solo a ser posible).
De esta cosa de la uva reina de Beaujolais y el
Valle del Loira a quien Felipe III de Borgoña (el bueno dicen), le cogió
ojeriza por la trempera de la
susodicha. Y mira tú que aunque antaño poco valorada y el estigma que le pude
coger, por mi primera experiencia con los vinos jóvenes y afrutados del Beaujolais Nouveau (vinos jóvenes con
maceración carbónica principalmente). De un tiempo aquí y tras flipar en
colorines con vinos bien trabajados y de buen terruño.
Me he convertido en un puto drogadicto de la bendita
Gamay.
Hete aquí que cual chucho trufero, no pierdo la
oportunidad de pimplarme por pura referencia amigable. Cualquier cosa que
intuya particular y obligatoria; no tan económica como los Beaujolais mozos ni
de inaccesibles precios. Pero donde va a parar la diferencia mon dieu!!
Y aunque llegados a este punto reconozco ya a estas
alturas, la poca credibilidad que merezco por la peregrina sinergia asociativa
de un disco y un vino.
Para que me voy a esconder (clamando a boceo limpio
un “porque sí”); y ya.
Bien podríamos desplegar como una pancarta mural en
el edificio más alto y gordo de la ciudad, la preciosa etiqueta de este vino de
los hacedores: Arnaud Combier y François de Nicolay (Chandon de Briailles).
Dos tipos que han unido fuerzas entre Languedoc y
Mâcon, de norte a sur. Para centrarse en exprimir los potenciales de la Gamay y
Baujolais, en base a viñas viejas de baja producción y suelos lo más puros posibles
de composición granítica o arenosa. Separando por parcelas, singularidades y
aspectos que refuerzan la Gamay, como
una uva de extraordinario potencial sin absolutamente nada que envidiarle a la
prestigiosa Borgoña.
Y aquí su primera parcela y vino más icónico y
serio, de profundos suelos graníticos. Y una acidez tan afilada, que notarás
como corre la hoja piel abajo igual que Freddy Krueger en una puesta a punto en
el Queen Nails de la vuelta de la esquina.
Tu suerte, es que la complejidad y seriedad que
compensa semejante sangría. Eleva a esta Gamay a un trato de Ud. con reverencia incluida. Pero ves,
de protocolo no necesita, pues su vibrante acidez confunde la exquisita fruta
entre la mineralidad del granito y un perfume floral a violentas que lleva en
volandas.
Invita, apetece, contagia, agita y quita la sed a la
par que un escalofrío recorre tu cuerpo. Igual que cuando esa chica que tanto te gustaba te
rozaba con la mano.
Disco y vino tiene la misma innegable virtud de
agitar el espíritu y volverte criatura por un instante, pero con una brizna de
distinción:
Sacudiendo jugosa fruta roja como maracas,
flagelándote a ritmo ascendente con un manojo de espliego, entre efluvios a
violetas y atrincherándote mineral para librar la batalla diaria.
Pero cuidao,
también puedes beber y bailar; que lo cortés no quita lo valiente.