lunes, 2 de octubre de 2017

TRES PLAYLIST MEJOR QUE UNA




Tengo a un lanzador de hachas subido a la azotea. Le he pagado su precio en oro; con canciones. Y cada mañana las lanza al horizonte, donde asoma Collserola, partiendo nublos y espesas mañanas grises en busca del sol candescente.
He montado un altar junto a él lleno de hojas de sabia, tomillo en flor y restos del abordaje Itálico. Donde cada día en una ceremonia de bendición, rezo y brindo con una sápida copa de Rosso de Montalcino de Uccelliera.


Daniel Wylie; quien fuera fundador de los oclusos Cosmic Rough Riders, y Alasdair MacLean. Pespuntean con guitarras la ceremonia del amanecer: un día más, otras campanadas, y el jolgorio de los escolares llueva o nieve.
Esos mismos que tiñen de añiles tonos y otoñales mañanas los gritos del borracho moribundo nocturno. Quien usa ese nimio porcentaje de energía. No en caminar medianamente recto. Sino en despotricar por decreto, todo aquello que la normalidad natural de la vida nos ofrece.
Tan puta como quien le paga favores a costa de mantenernos vivos. Lo mismo da que en pleno orgasmo sexual, Hallelujah!! Que en un desenlace de barbarie testosterónica . Al final, todo da un poco igual. Es más o menos lo mismo que quien se deja llevar por la inercia del desnivel hacia el precipicio. Un poco como dejar muertos los brazos y cuesta a bajo cabizbajos, esperar que todo se solucione por gravedad.


Nosotros en cambio; si sois de los míos: De los que aun creéis que el pensamiento taciturno copa en mano y salmo en llanto; eso que la naturaleza nos regaló para buen uso. Y ese mismo carácter natural y salvaje, que en equilibrio nos hace inigualables para por lo menos aprender de nuestras fabulosas diferencias.
Nos hemos puesto en mano de las canciones y esos frascos contenedores que son los discos. Porque sí amigos, las canciones son como esa cana que destaca sobre el negro tizón del acetato: llámese disco, archivo o cedese.
Aquí presentes no solo un desfile marcial de tonadillas, serenatas y alegramañanas para bailar, gritar y sudar; también para pensar. Ni que sea en la penuria que ya de por si supone, cantar al mal tiempo o pretender hacer de la farándula un honroso sustento. Todo un mérito con los tiempos que corren o eyaculan. Sí sí sí....


Por ejemplo: Y sin ir más lejos que al cambio de milenio; año 2000 en curso. La banda Escocesa Cosmic Rough Riders publicaba su obra definitiva: Enjoy the Melodic Sunshine y fichaba por el sello de Alan McGee; Creation.

DANIEL WYLIE'S COSMIC ROUGH RIDERS_SCENERY FOR DREAMERS


Dos años más tarde su fundador abandonaba la banda, fruto de la codicia y protagonismo a raíz de su espontáneo éxito. Y la ambición del resto de músicos que le acompañaba; por eso es evidente el cambio visible de estilo y sonoridad de Cosmic Rough Rides pre_2003, y posterior hasta ese año.
Y si a la ya poca popularidad de la banda se le unen los malos rollos, tenemos a una banda esencial en calidad y significativa del Scotish Sound de los 90 al traste.

Por suerte y aun a costa del anonimato, Daniel Wylie siguió componiendo y grabando: The High Cost of Happiness/2007, Chrome Cassettes/2015. Y su más flamante regreso SCENERY FOR DREAMERS, arropado por un grupo de músicos a la altura y dispuesto a por lo menos, dejar constancia de la grandeza de su talento. Ese testimonio que por suerte nos vuelve como un boomerang, para recordarnos quienes somos y de donde venimos.
Neil Sturgeon (Goldenhour), Johnny Smillie (Thrum) y Jim McCulloch (BMX Bandits, Soup Dragons), junto al menudo Daniel Wylie se han sacado de la manga; ahora que ya nadie se acordaba de él. Un puñado de canciones dignas de los momentos más álgidos de aquel fantabulósico Enjoy the Melodic Sunshine, con un pequeño y significativo matiz: Si aquel maravilloso disco apelaba al amor incondicional por la psicodelia y algo de hippismo. Este Scenery for Dreamers saca de cada nota, un arco iris powerpopero tan luminiscente, que con cada escucha podría prorrogar el final del verano hasta las campanadas.

Si creíste algún día que llorarías por los arpegios vocales de los añorados primeros Rough Riders. Verás que las guitarras que guarnen este esperadísimo disco, encajan con la voz de Daniel como una abeja a su flor.
Canciones que emulan a “Revolution (in the Summertime?)”, como “Jingle Jangle Morning”. Y otras que se van de la mano con los Teenage Fanclub, Big Star o el Neil Youg más vigoroso. En una polisintonía de Pop de alma rockera que exfolia cualquier signo de caducidad de géneros madre. “I Hear you Call my Name”, “Rope (Everybody Lies)” y “Lucky Find” lo certifican.
A Dream About you”, “Full Moon on the River” o la preciosa “(Won't you) Just Smile”, ponen el contrapunto a posiblemente, uno de los mejores discos de Pop a la Americana en bastantes años. Y que por derecho nos gana a otro músico más; de los esenciales para comprender donde nos hallamos.


THE CLIENTELE_MUSIC FOR THE AGE OF MIRACLES

De Alastair podríamos decir algo parecido. Sobretodo ahora que tanto ha aflorado ese mismo Pop quebradizo de aires bossa con bandas como: Real State, Beach Fossils, Horsebeach e incluso Destroyer. No es que en estilo se parezcan estrictamente, pero sí en sensaciones o emanaciones melódicas.
La vuelta del lánguido Pop, es ese equilibrio necesario que todo hijo de madre necesita; si no es que queremos convertirnos en el típico y conformista amante de sonidos neutros. Y es justo en ese momento cuando THE CLIENTELE entran en escena: Paliativo de felicidades sin timón y tristezas lacrimógenas, sin por lo menos el mínimo objetivo terapéutico. Que sí, que en la variedad esta el placer regenerativo.
Sobretodo cuando al prestarle una escucha, llegas a la conclusión de que hoy por hoy. No hay banda que logre el clímax tan auténticamente emotivo como Alastair con su voz y su guitarra.
La inclusión de una sección de cuerdas casi orquestada. Que eleva el vuelo de las doce canciones que componen este regreso, tras 7 años sin publicar un largo; (sin contar su proyecto de Amor de Días de hace cuatro años). Lo hace ya no solo más interesante, puesto que el valor de las composiciones recuperan la inspiración de God Save The Clientele/2007. Sino que nos devuelve a una banda que legitima ese tipo de pop con referencias sesenteras, domésticas y confortables. No por actitud, sino por inspiración a la hora de componer y construir un disco que se escucha desde el placer y la melancolía más imperecedera.


LAND OF TALK_LIFE AFTER YOUTH

Otro disco que nos recupera sonidos que por aquí ya deambularon hace cuatro años de forma tardía; cuando debutó con su Applause Cheer Boo Hiss del 2006, es la Canadiense Elizabeth Powell.
Desde entonces ha publicado un álbum más, donde contaba con la colaboración de Patrick Watson, Wintersleep, Stars, Arcade Fire o Besnard Lakes en base a varios de sus miembros. Y este nos ha reclamado la atención por ser uno de los pocos signos de vida que ha dado Sharon Van Etten en un dúo vocal con ella en “This Time”; el segundo corte del disco entre otras.

Un disco de pura intensidad, que la reafirma como una de las voces más interesantes, veraces y sinceras de nuevo cuño. Y no es de rigor pensar que son sus múltiples colaboraciones o la de Sharon en este caso, las que deberían acrecentar nuestro interés.
LAND OF TALK tiene como gran virtud, esa facilidad para hacernos despreciar esa mala fama que siempre ha arrastrado el IndieRock Americano en manos de féminas. Cuando muchos creen que si no se va a los extremos, todo queda en una repetición de esquemas que se acaba agotando. Porque Life After Youth nos da de nuevo una nueva lectura sobre la hoja de ruta de Elizabeth.

Alejado del rudimentario tobogán lleno de aristas que suponía su anterior disco, mucho más abrupto y en consonancia con la faceta más rockera de Heather Nova; por ejemplo. Life After Youth nos arroja una luminosidad de esas que realza Indie Rock hacia lindes poperas; o si se quiere sugerentes.
Hermoso conforme las escuchas se repiten, “This Time” explota como un hit enfermizo. “Yes you Were” lo recalca, y “Spiritual Intimidation” se erige con la altivez de las canciones que presienten eternas. Después viene cuando flirtea con otro tipo de atmósferas donde su preciosa voz cobra el protagonismo que se merece. Y consigue que música y voz se equilibren en consenso ecuánime: “Heartcore”, la sigilosa “Inner Love” o “Macabre”.
LIFE OF YOUTH es un álbum completo, de esos que sin estridencias ni hervores desbordantes consigue el punto exacto de sabor, aroma, texturas y deliciosidad que se necesita. Saciante!!
Y para acabar. Antes de dar por concluso este pica pica de canciones y verborrea. Con el único objetivo de curarnos arañazos e ilustrar el escaparate de buenas propuestas, preparados para el desenlace final de este 2017. No me quería despedir sin hablar de este señor, entre la infinidad de cebos que contiene esta tumultuosa Playlist trimestral.
Hay tiempo suficiente para atemorizarse con la juvenil remezcla de ORIELLES. Dejarse llevar por esa misma jovialidad pero en clave de guitarras de CENDE; el otro proyecto del batería de LVL UP. Y hasta volverse un poco superficial y pretender rellenar nuestro MP4 con el simple ánimo de acompañar nuestros viajes al trabajo. No Judgenemt Please...

JOHN MURRY_A SHORT HISTORY OF DECAY


Pero caray, no me iba a marchar sin más. Teniendo a buenas en estas ya pasadas y añoradas vacaciones, uno de mis más lucrativos bálsamos. Que no solo de paisajes en silencio y cánticos de grillos barítonos vive el hombre.
Luego están los salmos. Esas canciones con sus autores, que nos bajan a los infiernos de nuestra introspección. John Murry, este hombre hecho y derecho con semblante de pocos amigos pero más bueno que el pan de trigo. Tiene esa barita mágica para llevarnos allí donde nuestros sueños se perdieron, entre desvanes, habitaciones a cal y canto, y algún que otro desamor.
Y también como quien partió de viaje sin billete de vuelta, que regresa cinco años más tarde con un disco para amar.

El de Tupelo (Missisipi), esta vez establecido desde hace años en Kilkenny (Irlanda). Y con la ayuda de un ExCowboy Junkyes (Michael Timmins) más la de Josh Finlayson (Skydiggers) y la inconmensurable Cait O'Riordian (The Pogues) al bajo y las voces. Nos trae un disco entre lo lúgubre, lo intimista y porque no, ese halo flotante místico que tan bien se le da a Mark Lanegan; pero en clave de Folk.
Diez temas con algún destello altisonante como gancho: “Under a Draker Moon” o “Defacing Sunday Bulletines”. Pero que en general, brilla más por los pasajes introspectivos.
Pese a ser un disco de esos que detiene el tiempo, y lo difícil que eso puede ser ahora. Contiene esa magia entre Bill Callahan y Mark Lanegan, para dotar a todas sus composiciones de una amargura sostenida que invade y traspone a la vez. Canciones como siempre me empeño en resaltar: que modulan los estados de ánimo entre la tensión y la calma, siempre necesaria. Un ejercicio de ambivalencias y contrastes sin el cual yo no podría subsistir.
Wrong Man” y su descenso hasta lo más primario del Blues. O la terapia de romanticismo infinito que trae consigo “When God Walks In”, si tenemos en cuenta el crudo relato de hechos pasados que arrastra cada una de las canciones: Un autismo no diagnosticado, el abandono, la adopción y la muerte. Y un desenlace entre las drogas y la cárcel, que fue lo que dio lugar a este autobiográfico trabajo, cinco años más tarde.
Quizás así se entiende mejor la mecánica de este disco y el heroísmo de sus textos.

La magnífica “One Day (You'll Die)” puede ser la mejor ilustración del carácter oblicuo de las canciones de este disco. Que absorben de verás cuando es el zoom, quien enfoca el grano grueso de su impresionismo primitivo. La áspera “Countess Lola's Blues” y el concluyente cierre y apertura de esta cinemátográfica colección de canciones con: “What Jail is Like” o “Silver or Lead”. Que capturan con una rotundez absoluta, el carácter crudo, verdadero y explícitamente esencial que domina el disco de principio a fin.
Imposible inundarse de esa sensación sin atreverse a navegar por él sin brújula ni salvavidas.

Y si ves que discos como éste: de penitencia absoluta. O los otros de melancolía autoinflingida no son suficientes, o se exceden en calma, cuando es la agitación la que grita desde dentro.
No hay mejor remedio que ponerse los patines de


CENDE_# HIT SINGLE

Y tirarse cuesta abajo con los ojos vendados, como quien quiere llenar los pulmones de aire hasta caer en desmayo.
Porque sí amigos. De discos energizantes hay muchos para desconectar el sistema, de la inmundicia que desfila ante nosotros. Pero además, los hay que rentabilizan y cotizan al alza la ferviente y olvidada eléctrica. Y tiran de la funcionalidad más nativa en su talento para soliviantarnos el alma.
Es escuchar “Bed”, “What I Want” o “Good Crime”, y caer en la cuenta de que a veces solo basta con dar con el punto de cocción exacto. Ese punto entre lo crocante y sabroso que le da equilibrio a la melodía fácil con chicha. Canciones de apariencia simple que dan en el clavo como lo hicieran Pixies, los primeros New Pornographers u otras tantas minúsculas bandas, por alejadas que parezcan en su discurso.
Música hecha con la tripa y el terciopelo de nuestros brazos: A veces erizado, y otras hipesensible buscando la caricia.
CENDE ha hecho de un puñado de temas; pues solo tienen dos discos cortos o Ep's en curso. Un temario que regula la intensidad con furia y sensibilidad a partes iguales. Pero que es imposible desecharlos como uno de los mejores aciertos del presente año, junto a Rozwell Kid. Vitaminas para la mente que levanta la impotencia reinante en el mundo de la comodidad. Y que además, como gran mérito: Saben como nadie unir lo extremadamente Pop, con la gasolina guitarrera que algunos necesitamos como el pan nuestro de cada día.


BESOS, AMORES, Y ABRAZOS COARRUGADOS!!

00-THE ORINELLES_Sugar tastes like salt (radioactive man rmx)
01_NITE JEWEL_the answer
02-CHAD VANGAALEN_MIND HIJACKERS CURSE
03-WAXAHATCHEE_silver
04-ROZWELL KID_wendys trash can
05-CENDE_what i want
06-LO TOM_overboard
07-SHEER MAG_expect the bayonet
08-TERBUTALINA_ninguén che quere
09-DANIEL WYLIE'S COSMIC ROUGH RIDERS_jingle jangle morning
10-MISE EN SCENE_light in the night
11-MORRISSEY_spent the day in bend
12-SPLASHH_see through
13-ALVVAYS_plimsoll punks
14-EPHRATA_tunguska
15-ELF POWER_sniper in the balcony
16-DEAD PARTIES_93
17-MALE GAZE_if u were my girl
18-JOHN MURRY_defacing sunday bulletines
19-LAND OF TALK_loving
20-THE BLACK WATCH_orange kicks
21-PAPERNUT CAMBRIDGE_the alex chilton song (fet citizen helene)
22-THE CLIENTELE_falling asleep
23-NIGHTLANDS_depending on you
24-ANATHEMA_endless ways
25-CIGARETTES AFTER SEX_K...
26-BROKEN SOCIAL SCENE_hug of hunter
27-STARWHEEL_through my window
28-THE MOUNTAIN GOATS_we do it different on the west coast
29-THE GREASE ARRESTOR_hangover

lunes, 18 de septiembre de 2017

THE BLACK WATCH_THE GOSPEL ACCORDING TO JOHN/2017: EL EVANGELIO MÁS ESPERADO



En los primeros coletazos de este convulso 2017. Donde ya fueran unos veteranos como The Bats los que sentaran cátedra. Abanderando el regreso de algunas de las bandas más recónditas de éste, nuestro universo sonoro con fecha de caducidad.
Es más que evidente que a falta de revulsivos de buena y nueva savia amargante. No es que las tortas sean suficientes. Pero seguramente serán las que (por suerte), salven un año falto de discos donde mojar pan, rebañar y chuparse los dedos.

Debería quizás, haber arrancado el final del estío con un escrito rememorando mis andaduras por las tierras Itálicas. De intensa licenciatura en Grappas, posos de café y cremosas texturas de helados.
Porque doy fe, que en quince días, me he propuesto y aplicado en no dejar una comida sin su correspondiente espresso, espirituoso y helado final; como postre. Cuneo, Orbieto, Tarquinia, Roma, Montalcino, Montefiascone, Bologna, Mantova y Ravenna, han sido las cómplices.


Pero sin más rodeos que dar, que los 3600 Km aprox. recorridos. Es ahora y antes de incorporarme a mi sustento laboral, cuando no quiero dejar pasar un instante más para escribir sobre uno de esos regresos cosecha de los 90 con nueva y reluciente añada, que más me ha emocionado en lo que llevamos de 2017.
Los veteranos Californianos The Blackwatch tienen nuevo disco; de los veinte que ya llevan a sus espaldas desde el 88. Pese a esa longeva trayectoria, la banda de John Andrew Fredrick; tras la huida de su vocalista Steven Schayer a The Chills en el 2008. Sigue siendo uno de los tesoros más injustamente escondidos de la escena Poprock americana.
Es más que probable que algún malpensado crea que su discografía no merece mucho más que eso: La de la curiosidad por ser uno de esos productos neutros, que no han sido lo bastante alternativos para llamar la atención del moderneo, ni lo suficientemente solemnes y de culto como para por lo menos ser parte de las citas recurrentes e influyentes. De esos hay muchos: Habitantes del limbo musical poco promocionable: The Church, Lloyd Cole, Dream Syndicate, Go Betweens, Diesel Park West, The Clean o The Soft Boys.


Para beber de estas anomalías ya estamos los bichos raros. Un poco hartos de los gestos predecibles y del recurso fácil.
Pese a la rareza de su abandono, y aunque admito que no había vuelto a escribir una línea desde aquel LED ZEPPELIN FIVE del 2011, que me los descubrió. Y no porque su posteriores tres discos hayan desmerecido en absoluto. THE GOSPEL ACCORDING TO JOHN me parece de una concreción tan absoluta y determinante, que puede que en él esté la esencia de casi 30 años de su carrera.

Concentrado y condensado de ese espíritu psicodélico discreto, y con todavía el alma inicial Powerpopera que le viene de casta Californiana. Este trabajo lleva con sigo una rabia dulce que hasta podría encamar a The Church con los Chameleons más accesibles.
Porque no me dirán que “Whence”; con quien despega este disco. No atesora la misma bendita hermosura que aquel virginal OF SKINS AND HEART del cuarteto de las antípodas.
Esos medios tiempos abrasivos que no llegan a manosear la distorsión, sino que la acarician. Que no plegan su guiño a la psicodelia en detrimento de la melodía cristalina; incluso que equilibran con precisión quirúrgica esa sensación de dulce amargura. Y que elevan “Way Strange World” al súmmum frágil de unos Bunnymen directos, y fieles a LA CANCIÓN.
En “The All-right side of Just OK” reluce la afilada producción de Rob Campanella (Brian Jonestown Massacre); quien los ha dotado en esta ocasión de un sonido más contemporáneo y oscuro. Pero es en “A Story” donde podemos ver a unos Black Watch más reconocibles. Claramente alejados de sus anteriores trabajos de sonido más marcadamente Powerpopero, pero igualmente fieles a su idea de tejer armonías. Si bien es cierto que este trabajo las guitarras destacan por sus rasgos cortantes y abruptos.

Jealosy” y “Oscillating Redux” retoman con clarividencia los dejes característicos que tanto me recuerdan a Kilbey y sus muchachos. Aunque seguramente la incorporación del nuevo guitarrista Andy Craighton sean la razón más clara para que la banda de los Angeles, suene esta vez tan contundente y demoledora.
Orange Kicks” ataca desde abajo, siendo uno de los cortes de altos vuelos igual que su cierre con la mastodóntica “Satellite”. Y sin dudarlo un instante, las pruebas más claras de que estamos ante uno de los álbumes del año. Discos como este, que no se andan con rodeos sino que exploran con intensidad inaudita las múltiples vertientes de la Psicodelia, del Rock americano. Y el sinfín de posibilidades dan los géneros, siempre y cuando sean las canciones las jefas del asunto.

No es cuestión ya de calidad, sino de sustancia. Y porque no, la excusa perfecta para adentrarse en la amplia, rica, imperecedera y maravillosamente prolífica discografía de esta estupenda banda.

sábado, 16 de septiembre de 2017

NITE JEWEL: CONFITURAS ANGELICALES_ Sidecar_12/09/2017



Dirán que la mayoría de criaturas, cuando se avecina lo inevitable: El primer día de curso y ese insoportable olor a goma de borrar doblando la esquina, o el hedor a madera de los lapiceros baratos; que se te metía hasta el santo cerebro (esto igual ha cambiado la informatización de las aulas, pero da igual).
Como decía: Igual la mayoría no duerme esa noche, o se les sube el estómago anudándoles la garganta. Probablemente muchos sean incapaces de controlar su esfínter, y hasta se descompogan.

Pero luego están los otros (que también son bastantes). Los que se despiertan una hora antes; pero de pasión e impaciencia. Los que no esperan a que el curso arranque, sino que dan por sentado el inicio pistola en mano. De esos -aunque yo fuese de los cagaos que no comía dos días antes del cole- Ahora que ya se lo que me gusta y tengo esa condición por el poder que me otorga la madurez y el no dar explicaciones a nadie. Me he dado el gusto de iniciar un excitante Otoño de conciertos. Con uno de esos, que más que certificar mis gustos y claras preferencias, escarba en mi innata curiosidad por no poner límites a los puñeteros y esclavistas “hábitos”.
Ya saben. Eso que cultivamos toda la puta vida pensando que nos proporciona esa falsa sensación de seguridad, pero que al final se convierten en rutina, y cárcel en vida.

El primer disco que cayó en mis manos de esta menuda Angelina de origen Mejicano: ONE SECOND OF LOVE, del 2012. Fue revelador, más que por el sonido global del álbum, por una canción en concreto: “No I Don't”.
Una señal clara e inequívoca, de que tras su primera apariencia aterciopelada, sensual y hasta cierto punto mainstrean. Se escondía un basto territorio donde sumergirte, y no salir indemne.

En los cuatro años siguientes que se dio, hasta la publicación de su tercer disco. Hubo tiempo para pensar que en el camino se han quedado esas aristas de electro negro, que salpicaban aquel disco. Que irremediablemente se ha vuelto blanda, cómoda y algo autoindulgente.
Pero tras verla sobre el escenario a pelo. En un concierto de tan Petit comité. Que solo éramos una cincuentena en la ciudad de Barcelona, con el misma curiosidad y valor para zambullirnos en su idealista discurso. Solo me queda una respuesta por conclusión: Nos falta arresto, y andamos sobrados de exceso de autoprotección. Posiblemente por eso que decía antes: La seguridad y confort que te dan tus gustos, o te convierten a la larga en un burgués de las santas tradiciones, o en un ser superficial que va donde dijo Vicente.

Es una opinión, faltaría más. Pero siento que nos queda esa sorpresa inesperada de mirarnos al espejo, y sentir la estupefacción de perder las formas.
Ramona Gonzalez en toda su pequeñez y aires de diva de periferia. Dio este pasado Martes en un escueto set, más pruebas de versatibilidad y creatividad funcional. Que cualquier experimento verbenero o pecado de presuntuosidad; ya sea del material estándar que se cocina en la actualidad, o del más sacrosanto de los músicos que nos empeñamos en mitificar. Hecho fácil, al momento, instantáneo. Sin ni tan siquiera obcecarse con presentarnos su último e interesante disco, en una batalla teutónica y perdida de antemano.
Más que nada, porque ella sabe mejor que nadie, que su material da para infinidad de puestas en escena. No en vano, su poso callejero y heredado del Hip Hop, retroalimenta y mucho su actitud sobre el escenario. Solo que para su bien, sus canciones beben de muchísimas cosas más: Un Funk vestido de Soul exquisito que campó sobretodo a sus anchas. Pero también de la esencia electropopera de los 80 esa que descubre que su música, no solo evidencia ese R&B que siempre se cita, sino de una base electrónica orgánica capaz de adaptarse a su voz igual que lo hicieran Massive Attack en los mejores momentos del Blue Lines.
Y algo que la hace única y creo que es lo más importante: Su virtud y talento especial para normalizar estilos musicales que normalmente la escena musical acaba estandarizando, incluso convirtiendo en una parodia sin alma.


Una hora y poco más que recorrió su principales temas yendo al grano; los caprichos del PS como promotor así son, para bien o para mal. Acompañada de su fiel escudero Damon Riddick: Un virtuoso de los sintes multiplicado por si mismo. Y con ella combinando micro, un pequeño teclado y sus dotes para ejercer de dulce portavoz.
Con un entusiasmo propio de quien se siente cómoda en los espacios reducidos, pese a que su música por expansión bien podría convertirla en otra de tantas. Dicharachera, bromista y emocionada por su primera visita a Barcelona. Nos dio una lección de profesionalidad y pasión para tomar nota; teniendo en cuenta el escaso público que vino a verla (cincuenta sin exagerar, más dos turistas que por allí pasaban). Como lo cuento.
Por suerte, los pocos que habíamos: O éramos ávidos y aventureros, o incondicionales; 50, insisto. Tampoco creáis que para que la cosa funcione se necesitan muchos más. Con salas repletas he visto más vida en el museo de cera de la Rambla.
Sonó “In the Nite”, el corte que abre con sensualidad su último trabajo e inmediatamente “The Answer”: Una de las joyas más orgánicas y flotantes, que a todos nos puso en unísono balanceo. Dándose la mano con “Wo Ho” y entrando directamente por faena en una juguetona pieza de esas que campan por sus varios Ep's “Want you Back”: Un cambio de registro en pleno éxtasis Funk que nos llevó de viaje a esos años locos del Studio 54 y las diabluras de David Mancuso, con una cover de Nite Funk en su estrecha colaboración con Dân Funk a ritmo de “Let Me be Me”.
Volvimos a levantar el vuelo con la íntima “Part of Me”, basada en una de los primeros escritos de una Ramona adolescente. Pero sin descanso ya y con la química hecha, era cuestión de tiempo la vuelta a bailar. “I Don't Know” saltarina y la maravillosa y escondida “Nowhere to Go”; un tema perdido en los bits del Gran Theft Auto V. Luego “2 Good 2 be True” que abría aquel primer gran disco que nos la dio a conocer. Y a vueltas con el sonido Mantronix de “I Confess” de Omar-S y otra versión más, esta vez de Janet Jackson en una emotiva “Let's Wait a While”.
Para acabar recuperó el pulso con “What Did He Say” sin renunciar a sus inicios de aquel desconocido debut del año 2009. Y nos acabó poniendo en órbita con una espectacular versión de su “Running out of Time”. Más propia de Future Islands o de un clásico del Synthpop de los 80, que de su particular forma de interpretar el R&B, el Funk fibroso y depurado con todas sus negras y electrónicas referencias.

En realidad, bien pensado, son más las analogías que la distancia que separa a todos estos géneros. Porque hay más hilos conductores que los unen, que los que los separan. Al final solo es cuestión de no huir despavorido cuando es la sensibilidad por encima de los medios, la que hace grande la música, la creatividad y la libertad para avanzar y retroceder sin importar el tiempo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

SALÍMOS DE VACACIONES, PERO SOLO PARA EXPANDIR NUESTRO UNIVERSO



Italia es nuestro territorio, y la música que nos acompañe sobre la marcha nuestra banda sonora. Porque mucho de lo que la retina ve y el corazón bombea, siempre, siempre, lo imprimen los textos.
Nos vemos!!




VIAJAR CON ELF POWER ES VIAJAR, QUIZÁS CON EL CORAZÓN? (Switching Time/2017 y sus consecuencias)




Pasa a veces con los regresos de aquellas bandas que se perdieron en un rincón de nuestra memoria; allí donde nunca jamás se vuelve a sacar el polvo. O donde ya casi ni recordamos salvo por hazañas de juventud, aquellos sonidos en forma de conversación que nos sintieron jóvenes y que eludimos mentar por miedo...
Uno: A parecer unos carcamales que se obcecan en contar batallas como si éstas fueran míticas o inigualables.
Y dos: Porque en ocasiones nos damos cuenta que aquella juventud efervescente los magnificaba sin igual, y ahora, lo que nos sorprende es que aquello nos gustase de igual forma.
Pero hay una tercera opción, y a pesar en cualquier caso, que dichas bandas regresen pareciendo una sombra desdibujada de lo que fueron; o no. Cabe la opción que por activa o por pasiva, nos empujen a rebobinar nuestra maltrecha memoria y volvamos sobre nuestros pasos a aquellos balbuceantes sonidos como si surfeásemos sobre una tabla de Ouija. Algo, dicho sea de paso, que considero saludable si se tiene una cierta edad (igual con 20 pues no sirve). Pero que de alguna forma nos reencuentra con nosotros mismos. Aunque solo sea para certificar que eso que vemos ante nuestros pies es un precipicio, sí.
Que no, que no voy a sacar el bastón y a profetizar. Pero, ni todo ahora es tan bonico como nuestro inocente pasado. Ni me vais a quitar las ganas de hablar de cosas muy pasadas y que me siguen pareciendo tan y taaaan actuales...


Es curioso como en este caso, tras escuchar el regreso de una banda como ELF POWER tras 15 años sin haberlos vuelto a escuchar; pese a haber seguido publicando trabajos, de manera intermitente eso sí. Uno haya sido capaz de alcanzar de nuevo a entender la particular mecánica de su sonido a base de involucionar dieciocho años atrás.
Admito que las primeras tres escuchas de TWITCHING IN TIME; su álbum más reciente. No fueran las que de golpe me trasladasen a esa brizna de recuerdo residual. Pasando a veces como suele: que uno distorsiona más de lo que quisiera, recuerdos de juventud aun moza.
Así que su último trabajo por mucha insistencia que le haya puesto en su momento, me ha acabado aburriendo y me duele decirlo. Ya que mi recuerdo más palpitante de la banda de Athems era de fuegos de artificio, quimicefas musicales y santería pagana puramente psicodélica tirando a marciana. Tanto, que incluso su evolución hacia THE WINTER IS COMING/2000 y CREATURES/2002 que se aposenta en un folk espiritual de reminiscencias orientales, siguiera pareciendo parte del camino lógico al que la banda ya te había empujado y que ahora al cabo de los años debes reaprender.




Dicho esto y por puro nihilismo vehemente. He pasado lo que me restaba hasta coger las vacaciones, volcado en un experimento puramente casual con los 4 discos que me sirvieron de iniciación bajo el brazo. O en este caso, en la guantera de la furgoneta del trabajo.
Viaje arriba y viaje abajo de Sabadell a Moià: Una ruta en solitario que recorrí en su día en bici (pero desde Badalona), con 16 años. Y que he repetido por estas fechas de Agosto en numerosas ocasiones y con un significado parecido: solo, con el paisaje, mi música y recuerdos de casi toda una vida.
Hacerlo con parte de la discografía de ELF POWER. Que ilustraron una época de mi vida tan curiosa y trascendental (independencia, paternidad y desapego con algunas músicas en boga). Es como volver a repasar una parte de tu vida, que ya con 47 años te hace adquirir conciencia del momento que te toca vivir ahora y como ha ido (o has ido) cambiado.
Incluso lo más importante: alcanzar a entender de nuevo el universo particularísimo de esta banda. Donde bien podría incluir a Pavement, Sparklehorse, Olivia Tremor Control e incluso a Gorkys Zigotic Mynci y Beulah. No solo por influencias musicales, sino conceptuales o por ser una base importante de mi alejamiento del britanismo superficial para mi en aquella época.
Hay capítulos del microcosmos musical que a día de hoy, justo cuando todo se cree ya sabido, explotado y voceado. Siguen perteneciendo a un universo inexplorado y poco dado a la revisión.




Hablar como comprenderéis, de la banda liderada por Andrew Rieger y su pareja Laura Carter allá por el 1994 con dieciséis trabajos bajo el brazo, sería tan absurdo como innecesario. Sobretodo intentar analizar disco por disco su carrera.
Básicamente porque como os he dicho. Es imposible caer en su mundo, entenderlo medianamente y engranar con su mecánica, sin escuchar la historia de boca del protagonista desde el principio.

  • Volví a introducir el CD en el reproductor después de 18 años acumulando polvo.
Con el polvo, el sedimento como las escamas de la piel que alimentan a los ácaros invisibles. Y que prácticamente te la mudan cada década, imposibilitando volver al pasado.
Aveces parece que nuestro camino no tiene marcha atrás. Vas dejando cosas, soltando lastre hasta que llega un momento de tu vida en el que te aferras al pasado por culpa del presente. Allí es cuando de verdad debes hacer un esfuerzo titánico y someterte a un intenso.
Pero con “Will my Feet Still Carry me Home” es fácil. Allí parecía que David Fridmann (Flaming Lips, Mercuri Rev), estaba tanteando lo que vendría a ser el mismo año Soft Bulletin; el disco que lanzó al estrellato masivo a Flaming Lips. Solo que en A DREAM ON SOUND todo parecía ser más libre, innato y natural.
ELF POWER siempre han tenido una cualidad y virtud imposible de emular por otros, su magia. Sus discos pueden ser más directos como este, o llenos de espesura como los siguientes. Pero siempre hay una explosión de luz, un destello. Un me importa un carajo ser, parecer o intentar cuando todo sale así, por combustión espontánea y fácil; sus canciones suenan fáciles.
Will my Feet Still Carry me Home” es un susurro al júbilo con esa misma elasticidad que tenía Leandro, el niño de los del entresuelo. Que subía, caía y volvía a subir por aquel arco metálico lleno de barrotes del parque de la plaza. A ti se desollaban las rodillas cuesta abajo y jugando al pañuelo, pero a él todo le parecía resbalar y dar un plus de energía. Gimoteaba y trotaban los tambores de “High Atop the silver Branches” con un hilillo de voz inofensivo digno de quien solo parece querer ser un instrumento más de la fanfarria. Había otros que gritaban e intentaban ser elocuentes, pero aquí todo sucede por pura química; solo que sin fórmulas testeadas.

A DREAM IN SOUND como su propio nombre define: es un juego sin reglas, en manos de una criatura con mucha imaginación. Una orquesta de deshechos bien aprovechados, que generan una orgía en pleno juego de mamás y papás: Toco aquí, y que sientes? Te gusta?
Ella gemía de placer, se reía con una risa histérica y adictiva... y era tan excitante.
Pasaron los años creció y se fue con el hijo del carnicero alto y fuerte. Pero cada vez que sonaba “Jane” se emocionaba y rompía a llorar. Se consolaba en las fiestas del pueblo cuando era la orquesta la que tocaba “Olde Tyme Waves” a manos de un espigado arlequín con sombrero de copa. Pero al fin y al cabo solo eran los diminutos recuerdos del carrusel de canciones que nos ocupa, esa síntesis exacta y precisa de todo un largo discurso al que le sobran la mayoría de aclaraciones, asteriscos y metáforas.
Escuchas el tema que le da título al disco y ahí, prácticamente esta el retrato resolutorio. Tan solo un juego tan tontorrón y adictivo como dar vueltas en círculo en una piscina de plástico. Flaming Lips tuvo que montar una verbena sobre un escenario y Elf Power se consumieron en la íntima locura de cuatro inadaptados. Sin embargo su trayectoria por surrealista, absurda y a destiempo que parezca, es infinitamente más práctica.
Si eres capaz de ponerte “Wels” y no alcanzas un mínimo grado de empatía, posiblemente sea porque has perdido la vez.
Seguir hablando de cada una de sus canciones, saltando cual charranca de disco en disco una tarea inútil. Cuando al final, su exploración es un juego sin reglas o argumentos fijos. Pues en sucesivos álbumes hay una misma historia con distintos personajes.
Ni se sabe porque conforme avanzó el nuevo milenio, en un hipotético genocidio musical del pasado, infinidad de bandas se perdieron sin tan siquiera dejar huella. Cuesta entender porque a ti se te pasó por alto la maravillosa grandeza de WALKING WITH THE BEGGARS BOYS/2004, inundado de manglares de esperanzador Pop Folk luminiscente. “Evil Eye”, su título o “Invisible Men”.
Así, que ahora mismo intento averiguar que estaba yo escuchando aquellos años; maldito de mi. A donde fuimos aquel tiempo en el que uno no sabe si madurar enterrando la cabeza bajo un hoyo?. O dar por perdida la vida entre el amasijo de la noche; tampoco esto último te asegura la certeza de no perder por el camino los polvos mágicos.
Te vas dando cuenta eso sí, que tal como la idea de Andrew Rieger & Co. fue haciéndose más grande o igual madura. Perdiendo a lo mejor esa primera magia cínica y negra de nuestra existencia y avanzando por pasajes entre lo oscuro, reflexivo y espiritual. Su discografía empieza ya a coger forma de narración, que a lo mejor como digo (por separado) carece del sentido que le encuentro en conjunto o siguiendo el hilo. Tanto que tras echar a andar BACK TO DE WEB/2006 y darle fin, ni entiendo aunque admiro el revuelo que alcanzo THE DECEMBERISTS. Y porque ELF POWER con este disco por ejemplo, siguen siendo una banda ectoplasmática.
Canciones que parecen alargar el Folk doméstico con orígenes Balcánicos o de los Cárpatos, “Spider And the Fly”. Me encantan esas texturas de violines desafinados o Rabeles medievales, los fondos que parecen sacados de espléndidas Zanfonías y que dan a sus canciones vuelos míticos sin dejar de ser Pop. Y que sin embargo otras, tiendan a horadar tierra adentro igual que una lombriz tuneladora para que todo no sea tan fácil y cómodo.

Seguramente por esa serie de circunstancias que se cruzan en el firmamento, y que obedecen a destinos encontrados. Cuando normalmente, se escogen los caminos menos asfaltados y señalizados. Y son como decía mi padre “pastor”, las trochas que aprovechan el misterio de sus designios y el camino más accidentado para procrear en nuestra imaginación.
Un año antes de la muerte del grande Vic Chesnutt, la banda de Athems tuvo ese encuentro casi mágico. Una de esas cosas que pasan, y cuando escuchas el resultado no aciertas a entender porqué no pasó antes: Universos paralelos y conectados por hilos invisibles, o diría yo, la magia que ELF POWER ejerce sobre lo retorcido y complejo para traducirlo en un idioma universal.
DARK DEVELOPMENTS/2008 es mágico; así de simple y rotundo. Tienen ingredientes alejados de ambos artistas y que parecen suyos de toda la vida. El reggea trapecista de “Teddy Bear”, o la definitiva manera de empezar el disco con “Mysterio”. Desencanto, rabia y amargura con luz tornasol de aquellas que hacen llorar viendo el desenlace. Pero que sin embargo y pese a la rabia acumulada, emanan una cariño y luz tan enorme que su escucha produce felicidad. La pura fiesta celebrativa de “Bilocating Dog” o los pases de “And How” que parecen captar la misma felicidad luminiscente del último Robyn Hitchcock y los viejos Elfos.

Al cabo del año Vic Chesnutt se fue, sembrando más morbo indolente que interés por su legado; y ahí sigue.
Seguramente ya nada cambiará , y estás líneas entre lo farragoso y excelso no sirvan para avivar el interés por esta extraña banda; eso corre de cuenta vuestra. La posterior aparición en el 2010 del magnífico ELF POWER: Una puesta a cero con nombre propio, y un nuevo disco que horadaba entre la psicodelía subterránea y las miniaturas folkpop típicas del conjunto. Volvió a pasar inadvertido quizás, porque también es un trabajo desprovisto de los ganchos de sus primeros discos. Innecesario como ya deberíais saber, pues sus preciosos cortes como “Ghost of Johnn”, “Stranger on the Window” o la melancólica “The Taking Under” mantienen todavía el hilo de la conversación; que es lo importante.
Llegaría SUNLIGHT ON THE MOON/2013 y ahora, SWITCHING TIME; este mismo año. Dos discos tan intrascendentes que ni en los canales de descarga y difusión más IN aparecieron. No hay reproches, en absoluto. Cada día que pasa creo con más convicción que lo verdaderamente reseñable, atípico y por ello nutriente, debe costar y andar enterrado como las trufas.
No es que piense que hay un escalafón o una estirpe que hace que lo raro sea más bueno y lo “comercial” mierda. Pero no cabe duda que si todo fuera tan fácil de entender, asimilar o explicar, la vida sería taaaan aburrida y anodina.

Tras el intenso estudio, repaso o profanación de viejas cosas que andaban perdidas por casa. La de ELF POWER, no es que haya servido para que de repente SWITCHING ON THE MOON cotice al alza. Pero si para entenderlo infinitamente mejor o por lo menos, para confirmar que no existe el bueno o ni el mal disco. Solamente momentos y personas; todas diferentes por supuesto. A veces formas de afinar los sentidos cuando todo entra y filtros que distorsionan nuestro disfrute. En serio, hagan el experimento, verán que las cosas que nos pasan por delante pueden ser tan distintas como la luz del día.