viernes, 19 de diciembre de 2025

PENAS Vs. PUÑALÁS: LO MÁS FLAMA DEL 2025

 




 

No me avergüenzo en absoluto si agradezco infinito las lecciones que este estío me han dado la volutas nublosas, y sus caprichosas formas cambiantes que determinan el traspaso de poderes estacional.

 

Observar el paisaje cuando le pones sordina al tumulto del despiporre veraniego y te quedas embelesado ante un prado y sus vigilantes montañas. Mientras las formas de las nubes cambian, danzan, se abrazan en tempestades de amor y odio.
Tienen el mismo efecto hipnótico y maravilloso de la eventualidad, de lo efímero y lo impredecible de algo, que ahora es así, y en un milisegundo es asá.
No lo puedes controlar, acotar, envasar al vacío p’al paluego, o fotografiar para enseñárselo a tu primo gorrón. Ni siquiera puedes memorizarlo para emularlo rato más tarde. Porque la obsesión del ser humano por detener el tiempo en una instantánea, dibujo o pensamiento ha sido por siempre un absoluto e inútil fracaso, y la naturaleza, claro, desbarata ese fútil despropósito por manejarla a nuestro antojo con razón.

 


 

Mientras tanto, caníbal y vulnerable pero estoica la naturaleza, solo espera su momento, observadora y silenciosa. Asesta el golpe implacable pero también es siempre generosa cuando nos ponemos a su servicio, la acompañamos y nos dejamos llevar.
Y con la música, pasa infinidad de veces algo muy parecido:
Tiene ese poder abstracto de cambiar en percepción por el empeño de la presa; temblorosa, indefensa y vulnerable. De capitular y caer en un profundo y absorbente sueño en el que las melodías jamás volverán a sentirse de la misma forma.

 

Cambiaran en tonalidades y sensaciones. Las mismas que el de tu estado sumiso, cuando los días te vapulean, hacen jirones tu piel o intentan someterte. Tanto si suspiras hasta quedarte sin aliento por la pereza de la derrota, como si te revuelves con manotazos y gritos hilarantes. O te ves ante el espejo envejeciendo en envase, y no tanto en contenido de gozosa madurez.
La música cambia, y te cambia.
La suerte, aunque escasa, es lograr homogenizarte, aunque la lías de tanto en tanto se recoloquen en escamas, pieles muertas, frondosos pelos negros (o blancos), donde antes hubo tersura y aromas puros.

 

Cuerpo y mente se ecualizan, y ante el inminente paso firme del otoño con el susurro del invierno en el cogote. La imaginación me ha dispuesto un encargo de esos en los que necesidad y terapia me piden llenar la mochila de canciones, ni que sea para parchear a los viles que salen a nuestro paso por montones.
En una, esa parte de melancolía penitente donde se nos aparecen al pie de la cama difuntas, proxenetas de penas, prestacas de achaques, y el mismo efecto del frío que nos deja llorando por la esquinas, mientras las esquirlas del verano se descomponen con el destemple.
Y en el bajo fondo de la mochila el antídoto o por lo menos la navaja puñalera. Que como decía un señor mayor gaditano apodado “el bizquillo   -era bizco claro, como sospecharéis- y que trabajaba de montador en la primera empresa donde debuté como uñas negras a sueldo, a mis tiernos 16 años: - “A LAS PENAS, PUÑALÁS”.


 

 

Al final y tal como se me van desarrollando los acontecimientos de este extraño año. Ya veréis como esta tronchante playlist dividida en pena y furia, acabará siendo una especie de borrador bicéfalo del presente best-iario 2025. Donde no aparecerán (advierto) obviedades previsibles de las que están en boca de toquisqui (para qué si no), y sí criaturas descarriadas incluso del pasado año, que me parecen primorosamente deliciosas para sobrevivir el día a día en esta travesía accidentada tan emocionante.
Pero que quede claro.
Aquí hay más de efectos de supervivencia de los que ni siquiera sabría etiquetar procedencias por culpa del tiempo que me devora los talones. Que de un muestrario de hilos y botones para vestir un año musical como si fuésemos a pedirle la mano al hijo/a pabuso/a de tu jefe.
Aprendiendo como estamos, de lo que nos enseña nuestro reciente copiloto CURT desde hace siete meses. Con más dosis de aventura diaria que de desenlaces previsibles y guionizados; interpretando sobre la marcha vamos.

 

Dejar de funcionar como entes individuales y formar parte de la camada de un felino pelirrojo atigrado tiene su qué.
Por ende, es un pacto del que difícilmente te podrás desvincular o rescindir el día que mejor te convenga. Despuntarás el alba entre refregones y pases de tango mientras desincrustas legañas, reordenas el espinazo y pones a calentar la cafetera. Y se tumbará encima de tu vientre mientras entre sorbo y sorbo, posiblemente decidas si emprender el camino hacia el trabajo. O si,  siguiendo las bajas frecuencias de su ronroneo (25/150Hz), decidirás viajar como yo, en compañía (ejemplo): CASS McCOMBS.
Ahora, aquí hago un inciso y me derrumbo de emoción. Alucinando cómo este señor por enésima vez y con nuevos compañeros de viaje (Jason Quever de Papercuts, Chris Cohen, Sam Evian, Brian Betancourt o Frank LoCastro). Consigue despacharse 16 canciones, y que la magia no decaiga ni un solo momento desde la travesía hasta el amarre. Que ya no sean las canciones per se, si no el vibrato y cadencia de los pequeños detalles a la hora de modular sutilmente la orientación de su música. Y que puedas estar así, escuchándolo, hasta el ocaso sin la más mínima preocupación, prisa, o ansia apremiante. Navegando entre lo familiar, la sorpresa y lo inesperado sin que nunca suene exactamente de la misma forma.
También brindar con Buzz Moller y sus VOOM, con un ancestral o lo que se disponga. Por la buena nueva del regreso de estos neozelandeses tras casi veinte años, y que sea con una delicia de disco de esos que pasado el tiempo te será imposible ubicar en época alguna. O amanecer a garfadas de agua gélida en esto de coger atajos en el subsuelo para rehacer caminos sintiéndote renacer con los esperadísimos LEGSS, FORMAL SPPEEDWEAR, THE EMPTY THREATS,  LOS YOLOS, WESTSIDE COWBOY, UNSALTO, DHARMACIDE o THE ORCHESTRA (for Now); todo bueno, todo rico, y para rebañar plato.

 

Atrincherado en mi refugio cocinero de 2x2 y en compañía de mi nuevo socio felino. Quien lo mismo observa, aprende y vigila, que se anima a hacer de pinche mientras nos bailamos otros tantos. Más gordos, solemnes y de escucha fondista, eso sí.

Enorme ALABSTER DEPLUME(aka Angus Fairbairn) y su saxo de lirismo jazzístico además de comprometido activista como pocos. O el mastodóntico y enciclopédico nuevo disco/s (de 4 partes) de mis adorados HALLELUJAH THE HILLS, quienes tras seis años nos diseccionan la vida entre la melancolía, la esperanza y un sonido comunal; que también descomunal.
Los Japoneses MAYA ONGAKU (Tsutomu Sonoda, Ryota Takano, Shoei Ikeda) y su particular viaje de electrónica orgánica y psicodélica de visión imaginada fuera del campo de uno, o incluso de su conciencia. O las magnas obras de EZEZEZ,  PALE BLUE EYES o MONONE ALONE ricas en paisajes sonoros y melodías empedradas alentejanas. Más algún regreso en forma de reedición, caprichitos varios como los de GLOCKENWISE y su nueva colaboración Joana de Sá; aunque esta sea su toma original de su siempre revisable Gótico Portugués del 2023 y, en definitiva.
Asuntos que no se explican si no que se va, si se quiere ir.
Y aunque los archivos a compartir son gordos y pesados como esas mesas de alabastro y vidrio como la que mi tía Purificación tenía en el salón de exposición, y no para el uso diario. Yo, que me he quedado descansao; para que mentir. Os lo cedo gustosamente para alboroto, dosis pautadas o atracón pantagruélico según proceda.
Que si habéis aguantado este tocho con mis pajas mentales hasta el final ¿Qué no vais a poder con canciones que en el fondo son medicinas contra el barullo?


 

Así podría seguir mucho más allá y sin encontrar el momento de parar, pues nada como un buen calentamiento, para que  un vejestorio como yo coja una linde igual que un tonto, la linde se acabe y el tonto siga.
Pero al final, y sin adelantar pronósticos futuros o inmediatos. Lo que sí es una verdad de las buenas, a falta de hacer una cosa de esas de “lista de lo más mejor” (para mí, claro está). Es… qué mejor que un puñado de canciones para derrapar en esta tan próxima horquilla para encarar la recta hacia el 2026.

Sean felices y sobre todo tenaces en eso de: “A LAS PENAS PUÑALÁS



PENAS part I
 
00_ILEGALES_La chica del campo de golf
01_ALABASTER DePLUME_Oh my actual days
02_MATT MALTESE_Happy Birthday
03_GLOCKENWISE_Naturez
04_GREEN!EYES_Shallow
05_MAYA ONGAKU-Anoyo drive
06_WICCA PHASE SPRINGS ETERNA_Magic moment
07_DEAN BLUNT,Elias Ronnenfelt_Tears on his rings and chains
08_JOSEPH GIANT_Eldorado
09_THE GOLDEN DREGS_Linoleum
10_MINISERIES_You're Gold
11_PALE BLUE EYES_The Dreamer
12_PREOCCUPATIONS_Bastards
13_TEETHE_Magic of the Sale
14_THE TUBS_Narcissist
15_DAN DARRAH_Mulberry
16_WHINEY K_Rosy
17_EX-VÖID_July
18_DUCKS LTD._Lloyd, I'm ready to be Heartbroken
19_BRIGITTE CALLS ME BABY_Careless Whisper
20_MODERN NATURE_Pharaoh
21_VOOM_I Love you Girl
22_JULIA & THE SQUEEZETTES_Cue Cards
24_FORMAL SPPEEDWEAR_A Dismount
25_LEGSS_Nothing Would Make me Happier
26_MY MORNING JACKET_Time Wainted
27_CASS McCOMBS_Peace
28_RHODY VINEY(Ratatosk)_Bad Person
29_ROSA BORDALLO_I Feel Numb
30_BENJAMIN BOOKER_Same Kind Of Lonely
31_BODY MAINTENANCE_Golden Fire
32_DHARMACIDE_Dove
33_N8NOFACE & CHICO MANN_As of Right Now
34_THE WIDE EYE_Light to the Crown
35_PUNCHLOVE_(Sublimate)
36_NEW EVES_Highway Man
37_THE ORCHESTRA (For Now)_sKINS
38_PULP_The Hymn of the North
39_CAROLINE_Tell me I never Knew That
40_FRANÇOIS HARDY_Dutry Hardon (Hardy Dutroc Stereo Mix)
 
PUÑALÁS part II 
 
01_VOOM_Magic
02_FLAWED MANGOES_Palindrome
03_TOGETHER PANGEA_Like your Father
04_UNSALTO_Confort Mortal
05_EZEZEZ_Puntofinal
06_HOSTIA PEDAGOGICA_La noria
07_LOS YOLOS_Demasiado HD
08_LOS CHIVATOS_Tron
09_WITCH POST_The wolf
10_WETSIDE COWBOY_Drunk Surfer
11_LIEK_Stuck in Boredom
12_TEEN MORTGAGE_Personal Hell
13_GOLOMB_The Beat goes On
14_JETSTREAM PONY_Only if You Want To
15_THE RAVEONETTES_Dissonant
16_MARUJA_Look Down on Us
17_LA BANDE_Son imaginaire_Chez Toi
18_SEXTILE_Rearrange
19_SNAPPED ANKLES_Smart World
20_PARTY DOZEN_The Big Man Upstairs (original Mix)
21_BAXTER DURY_Alpha Dog
22_KEN BOOTHE & JAH WOBBLE_Artibella
23_JADE_Let the light In
24_JAN BLOMQVIST_Underwater (Original Mix)
25_MODEL ACTRIZ_Cinderella
26_TY SEGALL_Possesion
27_O SHEES_Glitter-shot
28_THE EMPTY THREATS_The One
29_L.A WITCH_I Wanna Lose
30_STIFF RICHARDS_Glass
31_MONONE ALONE_Mr Nobody
32_PLACEMENT_More a Curse
33_WORLD NEWS_Wrapped in Gold
34_GOOD LOOKS_Chase your Demons Out
35_JIM NOTHING_Raleigh Arena
36_WATER FROM YOUR EYES_Born 2
37_HALLELUJAH THE HILLS_Alone, in Love (5 of diamonds)

domingo, 24 de agosto de 2025

DIEZ DISCOS Y VINOS GUACHIMOLIS DEL 2024 (number uno)

 
 
01: BILL RYDER-JONES_ LECHYD DA Vs ERRO B 2020 DE QUINTA DO MOURO de Miguel Viegas (Estremoz)

Al parecer, mi relación con la música desde bien chinorri fue como ese flechazo a primera vista. Del que justo cuando empieza a curar la herida y la costra pica, te la arrancas para que quede la cicatriz ahí, pa siempre.

Llegaría ¿quizás con el single “If The Cap Fits” de S.T.R.E.T.C.H?; al que mi hermana sacaría fuego a fuerza de ponerlo y ponerlo cuando contaba con apenas ocho años. O ¿ese otro hipnótico y marciano single del “Trans-Europe Express” de los Kraftwerk que a mi padre sacaba de sus casillas?
 
 
En cualquier caso, entre un punto y otro, la eclosión satanizadora al más puro estilo ceremonia budú. Ocurrió si no mal recuerdo, un fin de año cuando tras ingerir a hurtadillas los culos de chupito que mi familia en plena celebración dejaba: de licor de café, licor 43 y pipermín con apenas diez años.
Rompí en baile esperpéntico y sin estar yo dentro de mí, propiamente y mismamente, mientras sonaba el “Helter Skelter” del disco blanco de los Beatles a toda hostia.

 

 
 
 
Y hasta la presente y sin que este preámbulo chuminoso, vejehistórico y cebolleta caiga en vano; pues es esencial para el devenir del relato. Mi relación con la música en sus distintos estados, contextos y formas.
Es por así decirlo, como la única posibilidad salvadora que ha evitado que ahora mismo esté delinquiendo, vendiendo mi cuerpo a la ciencia en un sanatorio, o echado a perder como mano de obra barata a tiempo parcial.
Tampoco creáis que mi vida, por mimetizada en la vorágine humana y social regularmente aceptable es que sea ejemplar. Pero doy el pego y paso inadvertido.

 

Con este regreso tras seis años de su mínimo Yawn, y sin contar la reinterpretación del mismo a pelo (piano y voz), un año más tarde.

Quien fuera guitarrista abrumado por el éxito “multitudinario” de The Coral; y ya van diez años de aquello. Ha enfatizado más que nunca su pausado camino hacia el minimalismo instrumental, muy a favor de la máxima expresión emocional. Con esa cara de no haber roto un plato en su vida y sonrisa picarona, contando sus canciones por puntillitas de aguja y pellizcos en el corazón.

Por lo menos en el mío, sucede que tal como echó a andar el 2024 con la mortaja de la resaca navideña todavía presente. Convaleciente y frustrado por una accidentada recuperación de una fractura. Lo que mis piernas no podían solventar en el difícil arte de… Y para esto me tengo que parar a rebobinar, pues van a ser ya casi año y medio de aquello.

¿Volar con las vísceras a falta de pericia psicotécnica y biomecánica para caminar tanto por el firme como por los sinsabores de la vida?

En todo ese 2024 hubieron pulsos invisibles con esa función de padre para la que nadie te adiestra, dudas propias y ajenas para gestionar la salud mental. Y un largo, muy largo año para comprender, tender la mano, sentirse solo, y a la vez arropado.

Una sequía creativa y curativa que ahora intento solventar sin más garantía que la de eso: Intentar, siempre probar.
Y el sentido más amplio de la liberación cuando las maravillosas secciones de cuerdas que inundan cada lamento de Bill. Son esas alas invisibles para volar pero también para sufrir un poquito, vistas las circunstancias. Que han tirado de mí en ese año de vacío.
 
 

 

Así pues, retomando el inicio.

Os hablo de músicas que no solo satisfacen el placer de regalar nuestros oídos y arrancarnos una sonrisa o un ligero balanceo de caderas. Si no de ser parte misma de nuestros quebrantos, llantos y lamentos cuando la tristeza, también pudiera ser ese descenso a la negrura, para encontrar la luz al final como objetivo.
Esa “I Know That It’s Like This (Baby)” que descorre la cortina con una escuálida y fresca brisa. Para que en plena noche de calurosa canícula diurna, la piel se nos rice al compás que imaginó el difunto Phil Spector aun lúcido. Y descubrir al entornar los somnolientos ojos para arroparte. A un mozo Chet Baker sentado en el pretil de la ventana susurrándote como él solo sabía hacer “A Bad Wind Blows in my Heart part.3”.

 


Thankfully for Antony” reduce al mínimo las pulsaciones, en un estado de profunda melancolía de la que solo se puede salir con esa fuerza que solo da el abismo.

Sin embargo, no crean que debieran temer a esos estados de melancolía extrema cuando parecen convertirse en tristeza:
 I Hold Something in my Head” también sabe cómo sacarnos a que nos dé el aire, con la ayuda de los cielos estrellados, los horizontes e incluso las ciudades nocturnas y su ajetreo anónimo. Y llegar por fin a mi venerada “This Can’t Go on”; que quien sabe si en el hipotético caso de que atesorase esa habilidad innata de la cabrilla montañesa. Bien podría ser el premio, escapar al risco más alto para inspirar  bien fuerte hasta el desmayo de placer.
Sin pasar por alto la elegía optimista de “If Tomorrow Starts Without Me” donde pinta de aventura el arte de desaparecer y el ocaso.

 

Bill Ryder-Jones no solo ha guarecido su piano del estrépito, con holandas de violines y violonchelos expansivos preciosos, por mera estrategia ornamental. Su travesía desde que abandonara The Coral en su faceta de productor más que como compositor, ha brillado especialmente en esa otra forma de producir y toquetear. Donde son más las texturas con múltiples capas, tonos, calidez y abrigo que le supongo por sus problemas agorafobia con una sutilidad casi invisible. Las que han suplido las producciones más típicamente intrusivas.

Y como ejemplo están sus trabajos con: By The Sea, Hooton Tennis Club en ambos debuts, muy diferentes y recomendables. O los de Brooke Bentham, o las últimas a contrato fijo con el exPale Fountains/Shack, en los últimos y más brillantes álbumes de Michael Head & Elastic Band. 



 

Así que parte de la singularidad de este disco al margen de que por supuesto, me parece una gozada sin eludir el detalle de que su escucha agradecida se potencia con una predisposición muy alejada del imperativo actual:

Prisa, estímulos constantes y efímeros, novedad/caducidad/novedad/caducidad...infinito
La ansiedad latente tampoco ayuda con este déficit de atención pandémico. Del que yo -presente- alzo la mano con otra en el bolsillo; donde guardo mi estrategia infalible para con una patada voladora, disfrutar del gusto por detener el tiempo.

 


Algún adagio, más épica atribuible a los Elbow así, a dedo “Nothing to be Done”, que no enturbian en absoluto la grandeza de este conjunto de 13 canciones. Y que no digo que no, igual adolece un pelín de cansancio hacia el final.
Pero de la misma manera que uno se despista con el vuelo de una mosca o con el history de lo putu Insta. Perderse “Christinha” o “How Beautiful I am” (aquí me sobran los coros, lo admito) pero… ¿”Thankfully for Anthony”? ¿Para qué otro te lo cuente cinco año más tarde?
¿En serio? Majadero/a!!

 


Esto a propositísimo salvo decapitación de la Real Academia de la Lengua Española, me lo voy a pimplar esta misma tarde mientras preparo la maleta para mí huida a tierras ASTURES.

Y no es otra que una más de las tantas botellas de ERRO B, Quinta Do Mouro que cayeron el verano pasado en el Alentejo portugués y postrimerías. Obra y arte de mi heroico amigo Mannel Serrano (actor, filósofo de la vida y distribuidor de vino portugués multidisciplinar y majareta concienzudo), al que tal como si fuera una peregrinación a Fátima. Si mi fractura de tibia me impidió visitarlo el maldito verano del 2023, se corrigió en 2024 con una resurrección a lo Ave Fenix digna de un todavía convaleciente Mannel; lo que no nos impidió hacer de testigos de lujo en una terraza de Estremoz.

 

 

Un blanco muy fuera de la norma vinificadora de la zona de Alentejo, hecho por un no menos inusual elaborador ex dentista (Miguel Viegas Louro), que ganó la bodega en una apuesta a las cartas. Que convive con sus pieles el periodo suficiente como para convertirlo en un extraño híbrido. Donde una ligera untuosidad cargada de volumen y estructura, se armonizan con aromas a flores blancas y fruta de hueso más un chispazo de hidrocarburo herbáceo más típico de un Riesling, que de un vino de la zona. El vino de su hijo, NO NOME también tiene ese estilo particular el que conviven el estilo jerezano o de Jura, sin prescindir de la parte floral, sapidez y frescor que lo hace un verdadero truco de magia con lo mejor de ambos estilos.

¿Qué te gusta la evolución sin prescindir de la frescura, golosería, salinidad y esa sensación de que bebes un blanco con arrugas de expresión pero capaz de bailarte un
Es tu vino contorsionista.
Arinto, Verdelho, Rabigato y Alvarinho son las variedades que forman esta fantástica cuvée fermentando espontáneamente y permaneciendo 12 días con sus pieles, más un año de crianza en inoxidable. Y que el irreverente de Miguel saliéndose de la línea, como a él le gusta. Nutre su gama de Erros con vinificaciones en blanco o tinto como el Merlot, el rosado o el Vinha Do Camião. Donde no hace referencia a una viña, si no a la uva que vino del Douro de Camião y que también elabora del revés como buen cachondo y L’enfant terrible que es.

 

 
Salut!! y nos leemos y bailamos tras culines y viandas