domingo, 25 de febrero de 2018

23è MINIFESTIVAL DE MÚSICA INDEPENDENT DE BARCELONA_17/02/2018





No hay mejor manera de acabar la semana y mes, que con la palpitante sensación de haber vivido un momento que desde ya se presiente inolvidable. Y cuando es la medida de una semana a... Parece ser el final de unos cien metros lisos hechos 1500.
Una nueva edición de uno de los pocos sino el único, evento de Barcelona, que mantiene intacto el espíritu de los 80/90's de “indie” con pedigrí: Cuando con poco se hacia tanto; supliendo los pocos recursos por pasión. Y comprobar sobre el terreno, que pese a tener unos carteles de lujo y sufrir la ausencia de público estas dos anteriores ediciones en su peregrinación a la magnífica Capsa del Prat. Su regreso tirando de malabares económicos sin cubrir gastos, ha supuesto un éxito rotundo de talento programador, de público apasionado y de músicos emocionados.


Y es que tiene mucho mérito seguir al pie del cañón, sin más recursos que la imaginación de un grupo de apasionados. Y conservar cada año su filosofía ecléctica intacta, y además reforzada. Reuniendo a un puñado de músicos entre lo prometedor, lo icónico y lo atrevido; si tenemos en cuenta lo económico “de tot plegat”. Y la calidad de sus directos, cuando no es el entertainment el que dirime en el dilema del resultado final, y lo más importante: La capacidad para sorprendernos y enseñarnos, sin caer en lo pretencioso.
Porque tampoco es necesario graduarse en el rock alternativo de los 90, para dejar escapar la oportunidad de ilustrarse sobre el mismo; pues a todo no se debería llegar. O como es mi caso: Esperar que tengan la ocasión para destapar ese baúl de las esencias, y dejarnos llevar prácticamente a tientas para no generarnos expectativas; que al final vienen a ser prejuicios.
COLLEEN GREEN fue la que me dio la bienvenida. Pues he de admitir que me perdí a Edurne Vega, Mareta Bufona y Marta Knight por problemas de logística. Pero que ya desde el momento de formar parte del cartel merecen toda mi atención; nada es porque sí.

A la joven Californiana tenía muchas ganas de verla. Teniendo en precedentes las propuestas de anteriores ediciones en el mimo orden de sintonía (False Advertising por ejemplo). Y un repertorio inquieto y autodidacta, que la avala en calidad e imaginación.
No inventa nada, por supuesto. Pues los bits minimalistas que acompañan su funcional guitarra, tiran de la fórmula Ramones, unos Primitives a la americana y parte de la escuela Throwings, pasada por un discurso sencillo, directo y magnético. Pero hay una magia inherente en cada una de sus canciones: La fórmula magistral para urdir con bien poco, lo que otros desperdician en recursos y ya quisieran para si. Canciones que hacen de puente entre el Twee Pop y el Indie Rock de padre Punk.

Monologuista con la sola compañía de una bajista, de la que he intentado averiguar su nombre; fracasando en el intento. Y las bases que hacen de único vehículo para su guitarra la preciosa voz que tiene. Se bastó para desgranar el amplio repertorio que tiene, más alguna nueva. En un set pecado de algo de frialdad y falta de sintonía con el público, pero que por suerte fue ganando en intensidad según fue avanzando. Con algunos de los temas más emblemáticos de su último y más sensual disco “I Want to Grow Up/2015”, y a pellas con su otro lado más PunkPop del refrescante “Sock It to Me/2013”: Sonando Grind my Teeth, Wathever I Want, Tv. You're so Cold, o Only One.
Con el Espai Social de las Bassas prácticamente lleno desde las 21:00, y por fin rememorando su principal aliciente: No solo el fin lúdico de disfrutar de aquello que ya nadie se atreve a programar o reunir. Sino el el nexo cultural que solo la música es capaz de generar, cuando se huye de la arrolladora masificación en pos del reverso más rico, transparente y desetiquetado.
A fin de cuentas, el clímax que aparece así sin más, cuando público y artistas tienen ganas de dialogar sin intermediarios.

Y tuvo que ser el de Nashville, EZZ BARZELAY (Clen Snide). El que pusiera patas arriba la sala, con su particular manera de exponer su extenso legado musical, como quien de repente al salir al escenario y sentarse con su guitarra fuese poseído por el demonio de Screamin' Jay Hawkins.
Un concentrado acústico que invocó tanto a su carrera en solitario como a la de su apadrinada banda. Citó ya incluso y aun no siendo explícito, al sustrato musical de su ciudad. Donde ya desde pequeño se nace con el compás aprendido antes que el gateo, el balbuceo y hasta el papá/mamá. Nashville mama y da de mamar música desde pequeños y hasta en la escuela es materia imprescindible. Y Ezz podría e incluso debería, ser declarado patrimonio inmortal de esa tradición y sobretodo, el mejor portavoz para hacer que las canciones en su concepto más expresivo y viral lleguen como llegaron esa noche: Con un folk de expansión polinizadora hacia el bossanova, el trovador, el pop... O el simple cuenta historias, que es capaz de representar con tan poco, una obra de marionetas, mimo y mucha alma; demasiada.

Dejó ese halo de felicidad que inunda. Que provoca oleajes de interior e incluso te moja los tobillos mientras sonríes, das un trago a la cerveza y miras alrededor. No es nada excepcional: Un decorado simple, unas gradas recogidas, tenderetes y el latido.
El latido es constante, bombea. Y no se da en todos los sitios por muy espectacular y mediático que se quiera hacer. Eso lo suele provocar la gente, cuando el artista sabe trastear el borne adecuado.
Supongo que también lo hace la gente que allí asiste. Es en realidad como esa mezcla perfecta de sabores, o la piel que hace que el perfume huela así; distinto en cada cuerpo.
Por eso, cuando THE WAVE PICTURES subieron al escenario para poner el broche a la velada, lo hicieron con una sonrisa que parecía crear esa aureola digna de la aparición de la santa. Felices como nunca los había visto en otras dos ocasiones, y creo que con esa condición indispensable que hace que uno sepa que la noche va a ser grande; nada puede fallar ya.

El trío de Londres, trotadores de clubs, garitos y mil rincones. Son de esas bandas que se han ganado las habichuelas por mérito propio, mucho trabajo, y por hacedores incansables de canciones. Lo que se dice cocina de aprovechamiento donde nada se tira, e incluso con lo que para otros serían sobras, para ellos son himnos.
Desde que los descubriera con su Beer In the Breaker del 2011 y ese contagioso discurso tan de Modern Lovers & Jonathan Richman. La idea de su música ha ido cambiando hacia terrenos más bluseros, oscuros e incluso psicodélicos; todo sin perder su idea directa de como deben sonar las canciones.
Si hace 6 años era David Tattersall el que llevaba el peso de las canciones, con su malabarista guitarra. Ahora la banda funciona a relevos, con un protagonismo mucho más repartido; la experiencia, ese intercambio jazzístico sobre el escenario... Y supongo la magia del momento cuando las sonrisas y miradas son cómplices: Prueba clara de que la cosa está funcionando y las canciones se solapan desde un repertorio muy distinto entre si. Que se complementan, que ya se están convirtiendo en pequeños clásicos, y se pueden hasta permitir el lujo de reinventarlos sobre el escenario.
Jonny Helm toca los tambores como un diablo, y el bonachón y tímido de Franic Rozycki se suelta y se pega unos solos de bajo, que bien parecieran los saltos sobre la cuerda tensa de un acróbata funamblista. Afinados los tres como ese vino de taninos imperfectos y acidez desbocada que pasados los años, se ha vuelto complejo y sedoso.

Nos/me ofrecieron ese concierto siempre deseado, donde un grupo viene a tirar por tierra tus sospechas. Primero porque su último álbum de entrada me dejó un poco descolocado, y sobretodo supongo, porque su última visita careció de la chispa que a este le sobró.
Y mira que aquel Great Big Flamingo de hace cuatro años, me pareció seguramente su mejor y más arriesgado disco. Pero una cosa son las sensaciones que te produzca un Lp e imaginártelo. Y otra bien distinta es imaginártelo en demasía y distorsionar tu criterio. BAMBOO DINER IN THE RAIN/2017 pese a no destacar precisamente por prácticamente ningún llamativo tema, tiene esas gemas que dan lugar a seguir picando sobre el escenario. Y al final conseguir que su repertorio gane enormemente en matices y posibilidades ilimitadas.
Llama la atención la cantidad de adeptos incondicionales que arrastran ya a estas alturas, pese a tal y como recordaban hacia el final del concierto. Hace doce años en su primera visita, apenas si reunieron a cuatro descarriados.
Hace dos sábados, hicieron vibrar Les Basses con gran parte de su último y más laberíntico disco, sin apenas resentirse la ausencia de algunas de sus mejores y más clásicas bazas. Y con el valor añadido de centrar su directo en un último trabajo, que obliga a picar piedra sobre el escenario, y a creérselo para defenderlo.
Tremendas “Now I want To Hoover my Brain Clean” o “Panama Heat”. Pero sobretodo llamativo, porque vimos a unos The Wave Pictures distintos y con una coartada mucho más creíble, para acabar por convencernos que aquello que sentimos al escuchar sus discos, se traduce en su directos: Tensión, emoción, improvisación y felicidad. Alguien da más?

lunes, 29 de enero de 2018

BLACK ISLANDS_DISCO NUEVO_2018: EL LATIR DE LOS TIEMPOS




Los tiempos cambian y nosotros con ellos. O somos nosotros los que nos empeñamos en cambiar el curso del tiempo?
Notaste que ya no te despierta por la mañana el cantar de los gorriones y sí el berrido de las cotorras? Que las gastroenteritis se solapan con la gripe, o el moquillo mañanero. Y que no es resaca sino achaque. Tu madre no te daba Quina San Clemente con una yema de huevo?
A mi la mía me llevaba a ver a la Virgen Cochita en busca del remedio contra la querencia de mil males y recaídas. Era un niño enfermizo; todo un hecho. Y pese a nacer rechoncho y con cinco quilos ochocientos, era asiduo al practicante y sus inyecciones: Catarros, bronquitis, ataques de crecimiento y hasta unas fiebres tifoideas; que lo no me mate, me haga inmortal digo yo.
Y que pena que en vez de someterme a las ventosas de yogures, mientras veía inválidas caminar mientras lloraban y se orinaban, madres en llanto, y vivas!! en forma de oda gospel. No existieran por entonces semejante medicina de Popunk centrifugado, como el que BLACK ISLANDS me sacude estos días de propósito mental de 2018.

Miro al cielo con los ojos en blanco, la mente negra y el corazón podrido. No me pongo en manos de la providencia, aunque según tomo conciencia de lo que me acorrala la vida y sus esbirros, igual es la única posibilidad; el sentido de la coherencia no, desde luego. Y estos, los retumbes y redobles que sacuden conciencias a base de dejarse caer cuerda abajo a las catacumbas y caminar por las grietas:
Canciones que piden volumen alto, acompañan el grito a la salida del trabajo; si lo tienes. Y que por pura inercia son y deben, su naturaleza al tiempo que les toca vivir.


Black Islands han vuelto tras casi cuatro años de su increíble debut con Burguer Records. Y lo han hecho con la determinación intacta e incluso reforzada, de quien convierte las trampas, zanjas y obstáculos, en pura energía. Un regreso musculoso y fibrado que lee el presente sin renunciar al cáustico Rock de los 80 “Made in”. Para que de ahí salga algo que conecta de manera inherente nuestro pasado rockero con más solera, la travesía hereditaria de los noventa y... lo más importante: La feroz personalidad de quien lo toca, cuando lo toca y cómo lo hace sonar. Haciendo que esa indeterminada frontera entre el pasado, el presente y el futuro sea tan solo una mera interpretación, con el único objetivo de ser uno mismo.
Diez canciones imparables donde la inocencia juvenil da tantos hachazos como besos. Y que no desfallecen, y deslumbran por la intención de no andarse por las ramas cuando la inmediatez es su mejor valor.

En la escena actual nacional hay dos maneras de hacer las cosas o de bregar con el momento, que también podría valer para la internacional supongo. De echo creo incluso que es válido para todo en la vida:
Seguir el curso y la inercia de las tendencias, mayoritariamente puestas en manos de los lumbreras: Tipos que dedican su vida a convertir la nuestra en una interfaz cómoda o en una smart live no táctil, sino tan integrada en nuestros hábitos como la repetición de las cosas. Y nuestro clientelismo claro: Gente que con tal de no calentarse la cabeza y hacer de su vida un sino lúdico, se ponen en manos de los primeros.
Es cómodo, es una inercia e incluso un viaje de no retorno. Cuanta más gente hay así, y es un hecho no confirmado pero real, más raros somos los que pensamos distinto. Te llamarán vejestorio y no adaptado al futuro; estás caduco. Vives anclado en el pasado, cuando el pasado ahora, solo es un icono para molar y poco más.

Bueno, pues tras este sermón reflexivo, ya que cuando escucho un disco, no solo lo disfruto, sino lo interpreto e intento buscarle una causa/efecto a lo que me genera.

DISCO NUEVO de BLACK ISLANDS contiene esos efectos secundarios de toda medicina que no solo pretende que bailes como un cabrón. Sino que además es una piel nueva que sigue la marcha de bandas como Las Ruinas, Tigres Leones, Pablo under Destruktion, Cuello, y bueno... Un montón más que al margen de conexiones estilísticas, creo que se caracterizan y complementan por una actitud común a la hora de proyectar influencias, pasado, e identidad propia.
No solo hay una novedad más que evidente, grabando el disco íntegramente en castellano. También tenemos un empuje rotor que mueve todos los engranajes, aprieta ajustando cada clavija o resorte, y engrasa cada nota a una sola. Black Islands es una banda que funciona sincronizada como pocas y que en este disco ha dejado constancia. Sus canciones claro está, lo transmiten. Y si bien es cierto que lo principal, en un disco, es que entre por las orejas directo al corazón. También hay un latido invisible, que a ciertos especímenes nos lo facilita. ¿se acuerdan de Ramones, Motorhead o los Pixies también, por ejemplo?
Pues supongo que sabrán de que les hablo cuando escuchen “Juventud Perdida”, “Reino Animal” o “Transfobia”: Tres canciones que nos levantan un palmo del suelo tras la hedonista “Playa Interior”. Y que hacen que una curiosa especie de belleza optimista manchada de oscuridad y agitación, se revuelva entre la ambivalencia y la contradicción.
La métrica exquisita de “Exilio de Amor”, que convierte la amargura en un pequeño himno de bolsillo. Su Pop de tonos grises con reflejos soleados que juega con el paso cambiado, la parada en seco o los textos que se cantan sin seguir ese estribillo predecible en “King Kong, el último abrazo”; cuando cierran el disco y se declaran inmortales por propia decisión, en un surf caústico sobre olas de afiladas rocas. Dan vida a un disco que rezuma la frescura de una banda que ha hecho de cada canción, un grito puro y libre. El homenaje a Wedding Preset de “Chaqueta de entre tiempo”, ya no por influencia, sino por la paleta de colores que se utiliza en este disco (Parálisis Permanente, Lagartija Nick, Surfin' Bichos, Jesus & Mary Chain, The Cure e incluso los Burning).
Creo sinceramente que una de las cosas más chulas que transpira todo el disco en cada una de sus canciones; por la forma, la intensidad, sinceridad y poesía juvenil. Es ese nexo entre toda una generación de bandas que nos quedan muy lejos, pero que son parte innegable de nuestra cultura musical; sobretodo la de aquí. Y que hacen que la música pueda ser única e inmortal.
El compromiso con los textos y la rítmica de “Reino Animal”, que perforan las tripas. La belleza magnífica de “Hospital” que catapulta al cielo, con la perspectiva que da la altura sobre lo que hemos sido o lo que queremos ser. O el “Ora Pro Nobis” que clama al cielo los problemas de la conciencia, la fe y signo de la vida.
DISCO NUEVO tiene bastante más mensaje y mala baba del que se aprecia a primera vista. Y sin lugar a dudas, uno de los trabajos más fieros, directos y prometedores del panorama nacional, en el presente año. Con una manera tan fácil y a la vez efectiva, de conjugar tantas señales que nos proporcionado numerosas décadas. Como de convertirlas en canciones imperecederas y tonificantes.
Una cita ineludible, obligada e ilustradora de nuestra música. En la CAPSA del Prat, donde su magnífica acústica dará cuenta de dos bandas imprescindibles para entender la escena alternativa con pasado, presente y futuro.

LAGARTIJA NICK & BLACK ISLNADS, el 3 de Marzo.

sábado, 20 de enero de 2018

DESENLACE: THE BEASTS OF 2017 Y... LOS LATIDOS FINALES?



Los diez primeros de mi 2017 particular no es que merezcan una mención especial. Pero para un tipo que escucha tanta música al cabo del año, siempre debería haber unas niñas de sus ojos, unos hijos de sus entretelas... O mejor dicho: Esos latidos de un año que han confeccionado ese cardiograma montañoso y de simas, del cual más o menos definirás esa constancia.
Te pueden gustar muchos discos, menos discos y más canciones pero en realidad, todos sabemos que el cerebro y esa glándula que segrega placer melómano, cuando escucha la rotundidad de un gran disco que sabes que es especial. Conforme pasan los años, gestiona la poca energía que va quedando y concentra esa energía a base de estímulos.
Con cada disco va un vino. Pues para compensar la escasa cosecha de ideas escritas sobre vinos, cine y otros menesteres que no fuera la música para olvidar el asedio de este puto 2017.
Igual he bebido demasiado y se me ha olvidado algo. Y que narices!! no seré yo ahora ya con el año pasado, las camas sin hacer y la mesa llena de cercos, el que me niegue más letras.
Abrazos de esos que aprietan y cortan respiraciones por amor y emoción para este 2018.
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01: THE BATS_THE DEEP SET vs. FINCA SANDOVAL 2008, MACHUELA CUENCA

Alguien pensará que para subirse a un podio, mirar desde la altitud de la tarima y hacerlo único. Se necesita algo más que un sentimiento puro a la hora de escribir canciones después cada muchos años. Pero lo cierto es que la conquista a veces del corazón de un Popero empedernido como yo, apenas si necesita esas capas que como estratos, componen esas melodías en ascensión que funcionan como una. Pero que puedes diferenciar con claridad.
La banda Neozelandesa es como el Agave Americano de las planicies: Solo florece cada diez años sin apenas compromiso, y la misma trascendencia que la de un erizo de Hug. Solo que ellos, hacen lo propio cada 3, 10 o 6 años, como esta vez. Y practicamente susurrando al oído del mundo, Robert Scott vuelve a firmar doce joyas de Pop jugoso donde mojar pan y chuparse los dedos.
Cuando lo hacen y a sabiendas de que siempre han sido ese secreto escondido por años. Sus discos siguen conteniendo esos mismos rasgos de franqueza, armonías vocales devoradoras y un tono crepuscular arrollador. No son estridentes, llamativos, pero sí la cuenta pendiente más grave de nuestras tres últimas décadas de música alternativa. Y con el mismo pop inmortal que Go Betweens, The Smiths o Orange Juice.

Si he de explicar las razones que me mueven a considerarlo, mi disco preferido del 2017. Sería un motivo tan sencillo y adecuado, como el sentimiento de calidez o el sentirte acogido. Es el mismo que busco y encuentro en el juego de cama afelpado de mi madre. Cuando me echo después de comer cada sábado y reposo la mejilla. The Deep Set es arrullable y perfecto para esta época del año; casi la misma en la que se publicó. E igual de presente tengo también el último vino que me bebí la comida de Reyes:
Un Finca Sandoval de Victor de la Serna. Que encontré casi de casualidad salvadora, en el Corte Inglés mientras compraba a contrareloj los regalos de reyes de mi pareja.
Un 2008 abandonado a su suerte, con esos años de botella que le da el pasar inadvertido a la mayoría. Muy distinto del primero que bebí hace ya dos años aprox: Amable, cálido como el origen de sus viñas y con un tanino inapreciable y fresco como la arcilla contenedora de su humedad. Que le proporciona los fresones y las grosellas, haciéndolo apetecible y de trago fácil.
Las sensaciones son apenas las mismas: El placer in crescendo, tímido, aterciopelado y confortable de sus notas. La frágil voz de Robert, los coros debajo, de Kaye Woodward y Poul Kean tejiendo armonías mientras Malcolm Grant pasa de puntillas. Caramelo Pop con letanías de Folk y alma Velvetiana.


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02: GUN OUTFIT_OUT OF RANGUE VS. GRAMONA IMPERIAL 2013 MAGNUM, CAVA PENEDÉS

Estaba expectante por saber el paso a dar de la banda de Olimpia tras su fabuloso “Dream all Over” del 2015 (8º en nuestro top). Sobretodo teniendo en cuenta la incertidumbre y el desasosiego de mis primeras escuchas.
Al final, no tengo más que rendirme de nuevo al camino de sus canciones, a esquinazos del -Ey, aquí estamos!! psicodélico.
Su nuevo viraje de timón, esta vez, nos lleva hacia los destellos -pese a llevar los ojos vendados- de los neones Neoyorkinos.
Un fulgor que se ve presente como las alcantarillas humeantes de la gran ciudad, aunque el gaznate siga reseco y arenoso del camino largo entre coyotes y Carnegieas. En una palabra:
Estamos ante un disco donde desaparece la tan socorrida psicodelia, como el pegamento que para todo vale. Y se pueden ver y casi tocar las siluetas de la Velvet & Reed, de Television o los gestos de Lawrence (Felt); sobretodo al inicio del disco (Ontological Intercurse), o si queremos, a unos Luna en versión más contemporánea.
Una presencia no tanto en lo musical, como sí en lo narrativo y la cadencia de todo el conjunto. Un manojo de canciones con más entidad que su anterior disco, aun careciendo de esos temas que sabemos, se adherían mejor y más fácil al riñón. No obstante, creo sinceramente que el mérito de esta hechura esta precisamente en el escapismo de lo inmediato. En dotar al disco de un fulgor que navega entre las calles secundarias de la gran ciudad de brillo nocturno cosmopolita, pero también tremendamente salvaje. Y pese a esa apariencia urbanita refinada, tener la capacidad de hacer confluir el Folk rural y abandonado de tacto arenoso que siempre los ha caracterizado.

Su evolución mismamente la podríamos colocar al mismo nivel de un GRAMONA IMPERIAL de recientes añadas. Un Cava reserva con larga crianza que ha ido pasando de inmediatez de acidez crocante. A un vino espumoso, donde el inconfundible vino base estandarte del abuelo Gramona. Que siempre ha dotado el carácter del III Lustros, gana terreno y lo hace: Más complejo, aterciopelado, huidizo del frío excesivo y amante de las marchas largas contemplativas. Una joya que por su vestimenta corriente en estanterías de grandes superficies, no debería confundirse con uno de tantos.
Sendas evoluciones y crecimiento interesante, se solapan en texturas, disfrute e inmediatez. Disco y cava confluyen en una complejidad bien entendida que nos debería enriquecer en perspectivas y amplitud de posibilidades.



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03: BIG THIEF_CAPACITY Vs. LOS PASISTOS, BABOSO NEGRO, TENERIFE

Las capacidades de esta pareja de Brooklyn (Adrianne Lenker & Buck Meck) no deberían ser ya discutidas junto a la de sus escuderos, Max Oleartchik y James Krivchenia.
Dos discos los avalan ya. No solo por la sensibilidad, sino por las tremendas posibilidades también, que le extraen a un Folk sobre el papel: crudo, desnudo y rotundo. Una estética tradicional de sonatas mirando al cielo estrellado de la noche, que bebe de la esencia de la música Americana. Pero que indudablemente muy mucho por la culpa de las tremendas posibilidades de Adrianne, a la que banda se le adhiere como una segunda piel; sin exceder en adornos más que lo imprescindible y necesario.
Pese a esa pulcritud a la hora de manejar los tiempos con delicadeza. Hay una fiereza presente de desgarro que las sacude en su aparente fragilidad, y que las convierte también un 50/50 en Rock descalzo. Son en el fondo, esqueletos andantes que se pasean con un traslúcido cuerpo imaginario de belleza y melancolía sin igual; sobretodo en éste su segundo álbum.
Aquí las canciones en esencia más acústicas que en su anterior disco (Masterpiece/2016). Nos llevan hacia tiempos pasados, buscando a esas mujeres que con apenas su voz, lograban estremecernos: Norma Tanega, Linda Perhacs, Margo Guryan... Aunque el cuarteto en esa aparente desnudez esconde una audacia muy particular: Sus canciones insuflan belleza pop, y son capaces de transmutarse sobre la marcha desmenuzándose en otras muchas y diminutas canciones.

Vino y disco tienen mucho en común, sobretodo que no hay rastro de maquillaje que disfrace lo que de verdad quieren ser: Ni levaduras que no sean la de la misma uva, ni más sulfurosos de los imprescindibles, con todo el raspón, y por supuesto sin filtrar. Una crianza que no deja ni rastro de barrica donde todo es fruta. Y esa acidez característica de los vinos de origen Atlántico, que desnudan la uva tal y como es con todo su origen volcánico y mineral.
La parte arcillosa de su tierra junto a su parte volcánica; seña de identidad del Valle de Ortava (Tenerife). Hace que la fruta sobresalga con aromas a violetas, tierra húmeda, tabacos sin secar. De boca afilada y directa, pero sedosa y amable como las canciones que integran Capacity. Poniendo en común esa identidad franca y de terruño sin artificios. Dejando que cada nota refleje una simpleza y austeridad que no es tal, pues al final sobresale su belleza. Principales atributos de ambos: Belleza natural y complejidad emocionante.



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04: SHEER MAG_NEED TO FEEL YOUR LOVE Vs. LA GUITA, FINO EN RAMA SACA OCT 2015, JEREZ

Del pago de Miraflores (uno de los más emblemáticos de Sanlucar), nace esta diminuta diablura: Una síntesis esencial de los vinos de Jerez, pura como la primera prensada de aceituna o como la própolis de una colmena de la Algarabía de Monte Rosado.
Hablamos de esta, pero podríamos hablar de tantas -manzanillas en rama: como criaturas descalzas que corren calle abajo por el pedregal. Igual que hacía yo con 8 años por los cantos de río que cubrían las calles del pueblo de mis padres.
Crocantes y de salinidad mineral, tienen no solo la llave de posteriores vinificaciones y aventuras de años. También la inmediatez sabrosa y gastronómica que debería acompañar toda comida y también después, a cara de perro.
Y como ven, empezar por el vino no es un capricho sino un tentempié necesario diría yo. Para tirarnos en plancha sobre esta banda de Filadelfia, que igual hasta rompe con la tradición de esta ciudad de la costa este. Pero de la que su medicina ya me trató en el 2016, cuando juntaron todos sus Ep's y les quedó un desfibrilador de guitarrazo y grito, tan puro como aquel hardrock con olor a cuero.

Así pues, no había más narices que agazaparse tras el cubo de basura y lanzarse sobre su debut oficial. Se llama “Need to Feel to Love” y pide amor tanto como lo da. Te lo da a cubos de agua helada, a fogonazos candentes y ardientes, y con una energía vital donde parecen fundirse una Cindy Lauper atacada, Gossip y esa parte más hard, satinada y bruta de los 70/80's.
Aunque el arranque sea un poco de saltar las lágrimas y molonamente jeviata. Su disco de debut modera el discurso y esquiva con elegancia ese exceso de rockduro en plan “Meet me in the Street” o “Turn it Off”; que por cierto, a mi es lo que más me mola. Y se tiran hacia un derrotero más Blusero o Powerpopero, hey!! que les sienta rebien. Pero me quedo con su vena bestia y primitiva, aunque hay que decir que por más que se quieran buscar equidades con bandas revival de ahora. SHEER MAG tiene un ingrediente que los hace más auténticos: Son puros y directos, y sus canciones además de ser tan frescas como la manzanilla en rama, tienen también la retama, el esparto y los aperos que la hacen juvenil, desprejuiciada y arrebatadora, se tiren por donde se tiren a la hora de cantar y hablar de rOck del bueno.


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05: CENDE_#HIT SINGLE Vs. GUIDO PORRO VIGNA LAZZAIRASCO 2011 BAROLO

Se bebe como un sirope venenoso de cítricos y vitaminas del, ahora!! Saben del grito repentino que hace saltar? del sobresalto o el brillo de los ojos?
A veces no es la luz, es la sintonía. Y este pequeño concentrado de Pop tiene ese ingrediente secreto que a menudo no se sabe explicar.
No me vengan con que solo son 8 canciones y no es un disco propiamente, o como dios manda. No lo consiento, me da igual. Me parece que son las ocho canciones más gloriosas del pasado 2017. Sólo, porque obedecen a un acierto del que no he sabido nada en años. Y porque la unión de Cameron Wisch, con esa voz que emana libertad total y el bataca de LVL UP, es de la mejores noticias posibles en esta tan aburrida escena “indie”. El resto acompaña como los ángeles y hacen vibrar las guitarras y la rítmica cruzando Pixies, con vigoroso pop electrificado. Para que sin hacer demasiadas cábalas, sus canciones suenen a ese pop rotundo que suena como el motor de un Eagle Speedster: Pistonadas de las que gruñen queriendo rockear.

Un medio tiempo que delega en la calidad de sus canciones ¿porque es eso y no las definiciones las que definen, no? Igual que no discuto entre el perfil moderno o austero de este sedoso Barolo que los acompaña.
Hay una discusión saben?: Clásico o moderno? Que es lo uno y lo otro? Me quedo con la personalidad saben. Algo que no se parece a sus tíos abuelos, pero que asoma afable y a la vez elegante. Con una finura que se acerca a la de Giacomo Conterno, pero sin el corsé de preservar las apariencias.

Este Barolo es la excusa para permitirse un Piamontés, sin dejarse los ahorros por el camino. Veintipocos euros de pura elegancia y taninos sedosos, que te hacen sentir como un bebé recién duchado y untado en aceites de coco. Uno de esos vinos que se distinguen por no necesitar demasiada experiencia en los corpulentos vinos del norte Italiano, ya que ahí también hay parte de mito. El Vigna Lazzairaso es una prueba: El día que lo abrí sin mala botella a la que echar mano temía un vino hermético, tánico o demasiado verde por falta de botella. Pero la viticultura es un pequeño milagro que obra a favor de quienes ya no creen en los estereotipos. Y que esperan las sorpresas con las manos abiertas y los ojos cerrados. Vinos y música fáciles, que no superficiales y planas.




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06: HAPPYNESS_WRITE IN Vs. MAS D'EN COMPTE 2007, PRIORAT


Este disco de terciopelo extremo, no apto para las impaciencias del día. Son de los que quieres y huyes según el día pudiéndome al final el cariño que le profeso a este trío: sencillo, discreto y sensible también.
Puede que no pasen a la historia y les pese el preciosismo de encaje que tanto recuerda a la ELO más romántica o al SoftSOUL de amores declarados, e incluso a unos Beach Boys cargados de Slowcore.

Junto con este blanco licoroso y opulento que también nos hace de alguna manera imprudentes adolescentes. En sus dos caras: la de la jovialidad y su evolución en botella de estos años. Se ven a dos chavales corriendo entre las encinas, madreselvas y aladiernas persiguiéndose en una explosión hormonal. Se respira la manzanilla, el hinojo y el volumen amielado del romero en flor. Se mastica el mineral diluido de paso explosivo... Una barbaridad que se puede encontrar por 12 euros, con suerte siendo constante y concienzudo. Una personalidad y hacer como el de este trío tímido y discreto. Pero con una idea muy clara de por donde tiene que ir su sonido y evidentemente, la impresión paisajística de deben dar sus canciones.


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07: THE FUTURE ISLANDS_ THE FAR FIELD Vs. BASSUS PINOT NOIR MAGNUM 2008, REQUENA

Tras casi diez años de carrera y cinco álbumes a sus espaldas, como quien se encapricha del amigo chistoso. A la banda de Baltimore le ha tocado lidiar con el repentino éxito de The Singles/2014. Un disco que pese a contener una de las canciones con más gancho de su carrera, y ahora que por desgracia todo se mueve por “temazos”. Para mi gusto, creo que no era uno de sus grandes discos.
Sin embargo, tener que justificar tu música a base de buenos singles, tiene esa parte de arma de doble filo. Algo por lo que le ha tocado pasar históricamente al Pop electrónico, synthpop o Tecnopop; como se le denominaba en los 80. Y que por otra parte siempre ha parecido restarle importancia respecto a otros géneros musicales. Relegándolo casi siempre a música ligera, sin talento y sobretodo, infravalorada.
Pero cuando sin más intención que venerar a las canciones, y su conjunto. Te pones en manos de un tipo como Samuel Herring, que siente el subirse a un escenario y cantar, como la última voluntad de su vida. Es entonces, cuando la música, el conjunto y su escenificación, alcanza una graduación superior: El teatro, el personaje, lo bizarro o si se quiere lo poético. No hay mayor pasión que la de que creer lo que haces y llevarlo a cabo sin esperar más premio que el del público.
Digo esto porque a la música de Future Islands habría que valorarla en su justa medida, desde toda su idea y conjunto. Sobretodo porque sus inicios humildes no los han cambiado demasiado pese su cierto éxito. Y que sea con The Far Field, con el que sienten cátedra en lo que se refiere a publicar uno de sus mejores discos de pop sintético; los honra.
Justo cuando la tiranía de las tendencias les dan la espalda. Ellos han elaborado un disco en el que la elegancia, la manera de cantar esas canciones y su belleza oculta, reverberan Pop por los cuatro costados. Llámalo Tecnopop, indiepop o lo que quieras. Hay veces, no demasiadas, donde la canción pop en su aparente simpleza y superfialidad, brilla como tal; o no son las canciones las campeonas? Su disco con más atractivo, sin necesidad de generar himnos porque ellos mismos se hacen solos. Y con un romanticismo natural, que a mi me derrota sin más.

Es más o menos el mismo amor indefendible que uno intenta explicar de un buen Pinot Noir. Más aun cuando este se hace en nuestro país, y lejos del origen frío de esta delicada uva.
En Requena (Valencia), las bodegas Hispano Suiza sí se saben dar el temple. Y elaboran un Pinot Noir 100%, que pese a correr también el mito de que no aceptan el paso de los años en la botella. Va y zas!! te topas con una Magnum que a modo de fudre: Ha mimado, acunado y defendido, un estupendo tinto con 9 años de botella que en fin de año se expandió licoroso. Como un perfecto tinto de corte suave y aterciopelado ideal para cualquier platillo.
De nariz tostada y toques de cacao, higos secos y frutas maduras. Hizo las delicias con su sedoso paso por boca, con unos taninos golosos y de puro bellú. Una joya al igual que Far Field, de las que se van abriendo a base de escuchas, de agitarlo y de disfrutar su perfume antes de que sea tuyo, o él espíritu poseedor.
          

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08: HORSEBEACH_BEAUTY AND SADNESS Vs. TERRA REMOTA EL CAMINO 2013, L'EMPORDÀ

Me alegra un montón escribir por estas lindes, de una banda que tanto me revive esa primera idea que concibió ese primer amor por el Pop; allá por los 80/90. O por lo menos esa idea inicial de los sonidos que brotaron en su ciudad natal Manchester, asociados a Sarah Recors, Shinkansen Records y Setanta. Y que de alguna forma también, hicieron por aquellos años que un tipo de música estuviera asociada a unos sellos (Creation, Cherry Red, RoughTrade...). Como un estilo de vestir, una caída de pantalones, o el tacto de una parka).
El segundo disco de esta joven banda de Manchester, sabiendo como sabemos el poco margen de maniobra que tiene esta cadencia de Pop, entre la elegancia, refinamiento y vaporosidad. Consigue al contrario que ha pasado con Beach Fossils y otras tantas bandas, que no resulte anodino, liníal, plano y... aburrido en una palabra. No tiene porque ser así, es un error garrafal creer que son los géneros y no la forma de cocinarlos.
Canciones flotantes y ondulosas donde el mérito recae precisamente en eso: La elegante suntuosidad de sus arreglos, el ambiente que recrea la aparente sencillez de sus notas y la sofisticación del resultado. El Soft Funk, las evocaciones cariocas a bossanova, el ambient... Sade, Santana, tropicalismos... Un disco que para mi gusto penaliza por ejemplo al de Destroyer; que me gusta un montón pero por sorpresa no ha entrado en este Top; la mía y todo.

Todo dispuesto en una mesa ante el balcón. Haga sol, o sea la niebla gris y densa en finas lonchas. Una copa de Terra Remota haciendo el Camino una ruta sin un destino certero. Aterciopelando las cavidades bocales como el paso de un río de pétalos, grosellas y ricura. Ese vino que desdice el mito de que L'Empordà tiene el nervio a flor de piel por los envites de la Tramontana y el Mestral.

Aquí todo es armonía, golosería y esa acidez bien dispuesta que lo hace adictivo, diluyente y compañía fija, se coma lo que se coma o a solas mientras cocinas. Es ese vino ecológico que rompe mitos. Rotundo, crocante, de fruta escarchada, de disfrute, de entrada fácil pero de complejidad juguetona. Como una buena conversación, ¿sabes? 

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09: DANIEL WYLIE & THE COSMIC ROUGH RIDERS_SCENERY FOR DREAMERS Vs. EMBRUIX DE CELLER VALL LLACH 1998, PRIORAT

Fue ese día que picó en mi casa y tras mirar por la mirilla y no reconocerle. Abres y ves que esos diez años nos han cambiado lo suficiente para añorar más que extrañar.
La de D. Wylie es una historia tan injusta como el haberle perdido yo la pista desde aquel increíble “Enjoy the Melodic Sunshine” del 2000. Del que no solo perdió la autoría, sino que ni siquiera figura en alineación oficial de la banda en wikipedia, pese a ser su fundador e ideólogo.
Entonces hay quien pueda pensar que su vuelta a casa por lo que es suyo, sea una especie de venganza. Pero yo creo que tras publicar cinco discos en solitario sumido en el más absoluto ostracismo, bien merece reivindicar por fin a SU banda como idea y aunque sea solo por puro amor propio.
Scenery For Dreamers es un si se quiere: su paso más ambicioso y decidido desde “Chrome Cassettes/2015”. Un disco que va directo a la esencia de su primer y más exitoso disco del 2000, pero sin ese toque de psicodelia hippie, y con una rotundidad powerpopera bárbara. Guitarras que aguijonean y pellizcan como las de los míticos Big Star. Y hermanas de sangre de los Teenage Fanclub, cuando los arpegios vocales nos hacían volar en viajes oceánicos hacia las costas californianas, vía escocesa. Uno de los hacedores de melodías más inconmesurables y lúcidode la última década de vuelta a casa ¿no es para felicitarse?

Tan necesitados que estamos de Pop mayúsculo con alma rockera. Como de un trago largo y reflexivo de un Embruix del renacentista Priorat, con la perspectiva de casi 20 años.
En realidad, este vino mide esa misma travesía. Desde que se elaboró la primera vez con cupatges de Merlot y otras uvas, para darle el volumen y la cercanía que atemorizaba por su rotundidad. Y que a día de hoy y con el privilegio de tomarlo con el relevista Jordi Miralvell cuando la meta está en la indómita Cariñena (Sansó). Nos hace observar desde la atalaya de la Sierra de Monsant con el paisaje a nuestro pies. Toda una vida transformista de la nuestra propia, y lo que nos rodea. Exquisito polvo de nácar que se desliza con sapidez y la elegancia. Y la frescura imperturbable de un gran vino que ya es dama elegante y refinada, con todavía ese toque indómito de pizarra, hierbas de montaña y carácter superviviente.
El Priorat y esta clase de discos, deberíamos disfrutarlos desde el antes y el ahora. Quizás así entendamos que hay cosas que están por encima del mero gusto. Y que llevan bajo la dermis, una historia y un origen que solo se aprecia con el tiempo y la misma tenacidad que los forja a base de abandono, sacrificio y explosión.


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10: GOLD STAR_BIG BLUE Vs. FINCA LAS CARABALLAS, VERDEJO ECOLÓGICO, RUEDA

Marlon Rabenreither se ha sacado de la manga uno de esos discos de tapado para todos los públicos. De esencia folk americana, pero con una onda expansiva bastante más contemporánea aun sustentándose principalmente sobre lo esencial de una acústica, la omnipresente armónica, y su voz.
Así de pronto podría ser un disco más, de esos que con cierto desprecio a veces se etiquetan, “de cantautor”. O de tantos que miran sin disimulo bajo una gabardina a Dylan, Dan Stuart (Green on Red), Jayhawks o a Harry Benson; del que admite ser una de sus mayores influencias.
Pero hay sin duda un áurea curiosa que flota sobre sus canciones. Que hace que sin quererlo se active ese “clic” que de repente asocias con la nostalgia serena sin fecha ni edad. Esa cosa que surge cuando se nos va un amor, la juventud, la vida misma o el instante maravilloso por el cual desearíamos ese poder imposible para detener el tiempo.
Estas canciones tienen ese poder. Y si no lo tienen, por lo menos son capaces de crisalizar esos sentimientos de sufrimiento/placer que tanto nos molan. E incluso de conseguir que el fresco rocío de la mañana perdure bajo un sol tórrido. Haciendo que suenen todas ellas instantáneas, frescas y una secreta fuerza que consensúa vengas de donde vengas, y vayas donde vayas.
Lo mismo que le pasa a la perfumada y florar D.O Rueda que ha convertido el consejo regulador a base de inundar estanterías con vinos de 4 euros: Nunca se sabe con certeza si la realidad es aquello que nos quieren vender o hay otra, escarbando en la tierra buscando como un perro las trufas.

Finca Las Caraballas es un Verdejo sin crianza y solo el inoxidable donde fermenta en sus lías, con una capacidad de evolucionar en la botella digna de un Borgoña. Un vino sin excesos, que resalta por su carácter exótico y especiado sin disfrazar nada que no sea su propio territorio. Con una acidez exquisita de flor de tomillo, albahaca en nariz, maracullá y algo de salinidad. Una melosidad justa para fundirse con su acidez golosa y la profundidad de su complejidad inquieta. Un vino muy disfrutable, diría que el mejor Verdejo por 12 euros sin rival posible. Por elegancia y destacar por ser un blanco con fuerte personalidad y una maravillosa anomalía entre la mayoría de verdejos vacíos de personalidad y convertidos en algo que no deberían ser.
Ese misterio de algo que te es familiar, pero que te abre ventanas de par en par para sorprenderte con esas vistas que desconocías. Y que por suerte, igual que el disco de Gold Star, nos seduce por afable y porque no hay miedo sin alguien que te lo quite, ni prejuicio por aprendizaje.


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Si la espera de esta lista de 50 discos como 50 bestias de añada, ha sido desesperante y a destiempo; me disculpo. Hay cosas en la vida; la mayoría. Que se hacen dueñas de tu vida y de tus actos. En realidad siempre es así, con la diferencia de querer forcejear y echar a suerte tu victoria o derrota. O seguir los tiempos que te marcan ellas: A menudo tiempos caprichosos, anárquicos y ritmos dominante. Yo me dejo llevar ¿me entienden?

ABRAZO GRANDE!!

TOP 2017:
01-THE BATS - THE DEEP SET
02-GUN OUTFIT - OUT OF RANGUE
03-BIG THIEF - CAPACITY
04-SHEER MAG - NEED TO FEEL YOUR LOVE
05-CENDE - # HIT SINGLE
06-HAPPYNESS - WRITE IN
07-THE FUTURE ISLANDS - THE FAR FIELD
08-HORSEBEACH - BEAUTY & SADNESS
09-DANIEL WYLIE & THE COSMIC ROUGH RIDERS - SCENERY FOR DREAMERS
10-GOLD STAR-BIG BLUE

11-LAND OF TALK - LIFE AFTER YOUTH
12-CHAD VANGAALEN - LIGHT INFORMATION
13-SHADOW BAND - WILDERNESS OF LOVE
14-OUT LINES - CONFLATS
15-THE BLACK WATCH - THE GOSPEL ACCORDING TO JOHN
16-LOS PUNSETES - !VIVE!
17-ROBYN HITCHCOCK - ROBYN HITCHCOK
18-SADIES - NORTHERN PASSAGES
19-ROZWELL KID - PRECIOUS ART
20-PROTOMARTYR - RELATIVES IN DESCENT
21-THE BLUE AEROPLANES - WELCOME, STRANGER!
22-DOUG TUTTLE - PEACE POTATO
23-THE HORRORS - V
24-IRON & WINE - BEAST EPIC
25-CLOUD NOTHINGS - LIFE WITHOUT SOUND
26-THE NEW YEAR - SNOW
27-DESPERATE JOURNALIST - GROW UP
28-WAVVES - YOU'RE WELCOME
29-THE MOLOCHS - AMERICAS VELVET GLORY
30-THE AFGHAN WHIGS - IN SPADES

31-MORRISSEY - LOW IN HIGH SCHOOL
32-MAX ANANYEV - THE WAY TO THE OCEAN
33-ELBOW - LITTLE FICTIONS
34-SEA PINKS - WATERHOUSE
35-KING GIZZARD & THE LIZZARD WIZARD - FLYING MICROTONAL BANANA
36-JAPANESE BREAKFAST - SOFT SOUNDS FROM ANOTHER PLANET
37-MICHAEL HEAD & THE RED ELASTIC BAND - ADIÓS SEÑOR PUSSYCAT
38-JOHN MURRY - A SHORT HISTORY OF DECAY
39-RON GALLO - HEAVY META
40-EXQUIRLA - PARA QUIENES AÚN VIVEN
41-GRANDADDY - LAST PLACE
42-TIGER MENJA ZEBRA - ANARQUIA I MAL DE CAP
43-MALE GAZE - MISS TAKEN
44-DANIEL LUPPI & PARQUET COURTS - MILANO
45-NÚRIA GRAHAM - DOES IT RING A BELL?
46-METHYL ETHEL - EVERYTHING FORGOTTEN
47-DEAD PARTIES - ALL OUR TIMES
48-PIANO MAGIC - CLOSURE
49-KARLA KANE - KING DAUGHTER'S HOME FOR INCURABLES
50-MANUELA - MANUELA

domingo, 7 de enero de 2018

CAPÍTULO 2º_THE BEASTS OF 2017_HAY MUCHOS PERO SOLO SON 50




30: AFGHAN WHIGS_IN SPADES

Es un hecho que son un sinfín de bandas las que han regresado desde el pasado estos últimos años. Empujados igual por la mayor difusión de las nuevas tecnología. La mayoría han vuelto decididos a recuperar su cetro, o cuanto menos a confirmar que las segundas juventudes cotizan al alza igual como un síntoma del acomodamiento de la escena alternativa; en general.
El caso es que pese como a muchos, tras un tanteo. Afghan Whigs deberían ser por decreto los Dinosaur Jr. del 2017, por el disco que se han marcado.
Pocas bandas del pelaje de los de Cicinnati, pueden presumir de publicar un disco tras diez años prácticamente de su parada. Y no solo no desmerecer en absoluto de su discografía más primorosa, sino sumar más adrezo, profundidad y personalidad a su trayectoria. Como si su legado no fuera ya una rara avis enmarcable en la mutación del grunge hacia un referente de nuestra historia musical.
(La madurez, la nuestra y la de ellos, todavía enseña; y gracias)




29: THE MOLOCHS_AMERICAS VELVET GLORY

No acababa el año 2016 y ya publicábamos un temazo entre lo revelador y emocionante de este año que nos deja.
La emoción de comprobar como un debut de jovenzuelos, todavía nos pueden dejar boquiabiertos con esas mismas herramientas mil veces usadas: Formulas de ancestros, padres o abuelos, que siempre dejan una rendija, no solo por perfeccionar, también para abrillantar y lucir igual que un magnífico Mustang del 66.
Su sencillez e inmediatez son los atributos más destacados de es disco primerizo del 2017. Once canciones que no ceden en empuje y euforia ni un segundo: Fresco, ágil, con gancho. Y puede que con ese misterioso don que también tenían bandas como FEELIES, THE ONLY ONES o unos LA'S; al margen de influencias. Que es el de clavar las canciones y su momento desde el corazón.
(Los 70 concentrados en dos acordes entre el garaje, el folk y la new wave americana)



26: WAVVES_YOU'RE WELCOME

No se si es una sensación o una necesidad, pero cada día entiendo menos los rodeos que se llegan a dar para acabar llegando al mismo sitio de siempre. Supongo, que como los ratones de laboratorio y estando todo más o menos inventado, solo es cuestión de pintar un perro de cebra y vendértelo como animal exótico, o convencerte de sus infinitas bondades; la cosa funciona un poco así, en general.
Con la música y las hornadas indistintas de tendencias o distintos enfoques, pasa algo parecido. Pero siempre hay una simiente invariable e imperecedera. Creo que necesitamos que nos sacudan como los néctares líquidos, para que si la hay, la esencia no se quede en el fondo y bebamos agua sucia.
WAVVES vendrían un poco a reivindicar lo ya. Importando un carajo si le pasan un trapo a protopunk y se pasan de limpio. O lo suyo es una revisión Surfera o Powerpopera a lo The Drums, pero con un poco más de mano izquierda y más sinceros. Pero el caso es que el disco se escucha como un ciclón. Van allí, porque es allí donde quieren llegar sin pensar demasiado si el itinerario adecuado es el de las calles anchas y soleadas.
Ya le ponen ellos el sol a los callejones con una eficiencia musical y vigorosa, más funcional que la de un Japonés.
(Lo esencial de la musical desde la practicidad de AC/DC y Ramones, en versión vecinal)


25: DESPERATE JOURNALIST_GROW UP

Va a costar mucho que alguien tenga a Desperate Journalist como digna abanderada de las emergentes bandas jóvenes Pop británicas. Y supongo que esto sucederá porque lo alternativo como tal ya no vende, y decir Indie es ya casi tabú.
Sobretodo si quieres llenar salas de chavalada que escucha las canciones para bailar y solo se las baja como app; eso ahora, es ser lo más. A mi edad ya debería saber que esto es cíclico, y al final, los raros siempre hemos sido pocos y contados; no rendimos a las masas. Y como el masturbarse, comentar con alguien el maravilloso segundo disco que han publicado estos londinenseses, será tiempo perdido.
Ese corte clásico que nos recordaba a tantas cosas en su primer disco, pero igual con poca entidad. Se ha convertido en este segundo disco, en todo lo contrario: Un disco tremendo lleno de recovecos y pasadizos por donde perderte, o encontrarte con estilos en desuso. Ampliando incluso, el espectro alargado del Poprock oscuro y liberándolo de ese corsé que lo acababa convirtiendo en Gótico. Para que sea simple y llanamente, un discazo que media entre lo oscuro y luminoso a base de canciones a la altura de los primeros U2, de el afamado segundo disco de Savages o incluso guiñándole un ojo Siouxsie Sioux.
(Pop con músculo que llena y se expande)


24: THE NEW YEAR_SNOW

Creo que debería ser digno de estudio la cantidad de bandas que vuelven cada año tras largas temporadas de silencio. Como así, el alto nivel al que están rayando sus trabajos.
No se si esto es motivo de preocupación en lo ya mal llamada escena “alternativa”, o razón de jolgorio por el más que necesitado enriquecimiento estilístico de la música de calidad popular en general. Pero lo que si tengo claro, es que andamos necesitados de variedad y de perspectiva. Los hermanos Kadane en este sentido, como siempre de puntillas y dueños y amos de la discreción. Han puesto supongo, su ínfimo granito de arena. Y aunque seguramente como toda su carrera, apenas trasciendan. Han conseguido en su nuevo disco después de 9 años de “casi” silencio, conjuntar la delicadeza slowcore de Bedhead (su primer proyecto 94/98). Y la solidez de más robusta de los ahora The New Year; valga la redundancia.
Un disco de paso meditado, canciones que erigen como auténticos monumentos conforme se escuchan, y se entra en su belleza austera y delicada.
(Un disco para interiorizar las pausas y dominio y control de la velocidad de nuestros días)


23: CLOUD NOTHINGS_LIFE WITHOUT SOUND

Cambiando radicalmente o no, de registro. Tal y como augura el título de su álbum. La ausencia de otrora sonido indómito y asalvajado de la banda de Cleveland liderada por Dylan Baldi. Nos ha descubierto de una vez, y aunque seguro que muchos piensen de su comercialidad, una faceta melódica necesaria.
En la producción y la manera de tratar su sección rítmica está parte del secreto. Pero tenemos entre las manos un puñado de canciones que basculan, modulan y controlan el binomio fiereza/delicadez con una maestría tan templada como... ¿Dinosaur Jr.? Igual alguno me apalea por esta afirmación, pero Mascis & Co. han creado escuela a la hora de exprimir el lado más poético del Punk, el Hardcore o el Grunge. Lo bueno de todo esto es que se inventaron un híbrido y no han sido pocos los que le han sacado jugo. ¿se acuerdan de Siamese Dream y Mellon Collie and the Infinite Sadness? Bueno, pues me está mal decirlo pero eran la hostia por más que algunos renieguen.
(Melodías con alma bruta)


24: IRON & WINE_BEAST EPIC

Inesperadamente la incorporación a esta lista de Sam Beam a sido a hurtadillas y casi a última hora. Y pese a que me resisto a dejarme llevar por las pasiones de última hora. He de admitir que el último disco del de Carolina ha ido como un tiro directo a la parte alta de mi lista.
Diría incluso y estoy por poner la mano en el fuego, que en unos meses me arrepentiré de no haberlo aupado más. Y es que los tiempos de abandonar sus inicios hacia terrenos tan respetables como poco fieles a su mejor y más franca cara con el que lo conocimos (Kiss Each Other Clean, Our Endless Numbered Days). Han dejado pasar por esa edad reflexiva y melancólica que a algunos nos une en la travesía hacia los 50, posiblemente. A esa empatía mimética en la cual, igual el cuerpo nos pide detenernos a saborear mejor las cosas. Incluso porque no, hacernos tan suyo como propias son las demandas de cambiar la alta velocidad, por el traqueteo de un expreso de los 80.
El destino al final será igual. Puede incluso que el vaivén de su Pop Folk de Arrope y sorbo lento nos invite a escuchar y leer sus preciosas letras. Puede y debería haber sido siempre así: la vuela del Sam Beam más íntimo, cálido y translúcido hace de este disco, un perfecto aliado para paliar el indómito invierno.
(La cadencia del pulso hecha canciones)


23: THE HORRORS_V

Digamos que la trascendencia, la solemnidad y el divertimento no deberían estar peleados. De echo tanta relevancia deberíamos dar a unos War on Drugs tocados con el recuerdo más sacrosanto, como el de unos Horrors imberbes tocados por la efectividad hecha disco. Tanto mérito tienen unos como otros.
Con la diferencia de que a mi War on Drugs me aburren soberanamente, y con de Horrors pese a no ser santos de mi devoción, bailo como un condenado al infierno. No sé, igual debe ser que me empacha el exceso y a mi edad las quiero mascadas. Pero si cuando intentaban clavar a unos Chameleons, The Sound o Echo & the Bunnymen no me acababan de convencer. Ahora que se han dejado de defender de manera pretoriana a sus influyentes antepasados. Y han decidido ser consecuentes con el presente sin renunciar a su origen, mire usted, me los creo más.
Además como digo, difícil sería discernir cual es su canción con más gancho por lo solventes que son todas. Y mira que su canción de cierre sin pecar de presuntuoso, podría canear a los Daft Punk.
En fin, épica y volumen donde reunir a almas en pena con muchas ganas de bailar. Siendo consecuente con los tiempos que nos toca vivir, y el dilema de evolucionar sin dejar venerar a nos mitos del Postpunk más sintético.
(Se acuerdan del Fade to Grey de Visage? Pues estos me hacen sentir casi lo mismo)


22: DOUG TUTTLE_PEACE POTATO

Peace Potato es ese otro disco que nos llegó a principio de año a manos de nuestros colegas Johnny & Co, y su carta delicatessen americana siempre reveladora. Y tardó en calar nuestros dientes, lo que la fruta escarchada y el mullido epicentro de un buen bizcocho casero de Bailys; cero coma.
Un disco el de este joven de Massachussetts, elaborado en la cocina de su casa. Allí donde le da el mismo cariño a la comida, como a la música que crea y que también nos alimenta. Es un menú casi de degustación, donde sus platillos no exceden de 2/3 minutos apenas. Y su paleta de sabores gravita sobre la Psicodelia tornasol, aunque siempre desde la Beatlemanía Harrisoniana y de Byrds. Digamos que la más relajada, meditabunda y trashumante.
(Ese tipo de cosas que no quieres sino amas, lo que se dice cariño)


21: THE BLUE AEROPLANES_WELCOME, STRANGER!

Ya sabíamos hace años, que la banda de la mestiza Bristol no había dejado de grabar desde su último y más o menos distinguido disco, Rough Music/1995 con Beggars Banquet. Muy lejos de esa tumultuosa banda de hasta 8 músicos sobre el escenario, su supervivencia se ha basado en seguir grabando, pero muy por debajo de sus posibilidades.
Welcome Stranger! Es con diferencia su trabajo más engrasado en prácticamente 23 años. Y lo más parecido al ímpetu bailarín de Wojtek Dmochowsky cuando su vitalidad actuaba como resorte. Un disco resucitador y el más digno heredero de lo que significaban los Blue Aeroplanes en plena generación subterránea de los 90: Su herencia de Reed en sus estructuras, y un poder glorioso de elevar esas melodías habladas, y perfectos himnos cercanos a Jazz Butcher, Orange Juice o Televison, pero de un espíritu expansivo difícil de igualar por cualquier banda de la época.
(Uno de los regreso más emocionantes de este 2017: energía positiva al servicio de Poprock con pedigrí)


20: PROTOMARTYR_RELATIVES IN DESCENT

Es curioso la relación que se puede extrapolar de estos Americanos y la anterior banda. En esa curiosa química que existe entre una voz no demasiado virtuosa incapaz de crear registros. Y los recursos de la música para hacer de eso una cualidad ilimitada de texturas encontradas; nada nuevo. Ya lo hacían Lou Reed, Mark E. Smith... pero es ahora cuando de manera excepcional aparece esta banda, como una rara avis que por fin suma al más que marchito Postpunk actual.
No se lleva y es un hecho. Pero ya nos dejó un sabor delicioso en su primer paso por el Primavera Sound de hace dos años. Su disco The Agent Intelellect, aunque de manera más austera, ofrecía una cantidad de posibilidades entre lo rudo, poético y extraño. Y es que con Relatives in Descent, es donde su veterano líder Joe Casey consigue empastar de lírica con el musculoso fondo de la banda de Detroit.
Un disco oscuro y megalítico que hace bueno el peso de sus acordes, con una negrura que brilla como un faro en plena noche. No quedan atrevidos capaces de llevar a cabo esa parte mucho menos comercial e incomprendida de la escena Postpunk más heredada de The Sound, Comsat Angels o Pere Ubu.
(Está la marquetería, y después la metalurgia; Protomartyr son de lo segundo)


19: ROZWELL KID_PRECIOUS ART


El mejor disco de Powerpop del pasado 2017 lo ha publicado esta banda de Virginia. Y quien se crea que este género es fruto del pasado y solo es reivindicable con la chuleta en la manga de viejos eruditos, es que se ha perdido ya por en el camino.
Su disco homónimo de debut de hace seis años, nos dejaba un maravilloso sabor de boca. Hacía una eternidad que nadie era capaz de recuperar el mejor desparpajo de los perdidos Weezer. No solo emularlo, sino incendiarlo a base de Punk Californiano con lima y jalapeño: Una combinación complementaria, como que las guitarras son ya un poco a estas alturas, la droga ilegal que pocos se atreven a traficar. Y unas melodías que pueden convertir tu salón, en pleno campus universitario; pongamos que de la Universidad de Delaware. Allí donde la emisoras rebotaban a Soft Boys, REM, Lloyd Cole, Mathew Sweet o los mismísimos Posies.
Doce pelotazos que se estiran de manera vertiginosa, convirtiéndolo todo él, en un magistral y renovador soplo de pura electricidad vitaminada.
(Pocos discos desfallecen tan poco como esta sinergia de pop, punk y rock&roll adolescente)


18: SADIES_NORTHERN PASSAGES

Mi vuelco hacia el cuarteto de los espigados Good Brothers, viene como tantas veces de un empujón. Porque amigos, no esperéis descubrir solos los rayos -C- brillar a las puertas de Tannhaüser. Una cosa es conocer a menganito o fulanito de oídas o por sus tropelías, y otra bien distinta que te lo cuenten al oído mientras te llevan de un pescozón.
En este caso nuestro colega Johnny ya nos ha arrastrado en multitud de ocasiones.
Aquí esta vez los Canadienses no se ciñen estrictamente a su legado de Country Rockabilly o de cacofonías más Rockeras. Pero como casi siempre. Son quizás de los pocos capacitados para tocar lo que quieran, como quieran y cuando quieran. Y todavía por más que se amansen y beban hasta puede que de los Birds o de Johnny Cash. Siguen haciendo propias casi todas las referencias posibles; como el buen historiador que mezcla fábula con verdad, y la corrige por pura coherencia.
(Un disco aunque cuestionado por los puristas, indispensable para no perder el hilo de esta autética banda)


17: ROBYN HITCHCOCK

Tenían que venir tipos como el sexagenario Robyn Hitchcock para enseñarnos; aun siendo un perfecto desconocido para viejos y jóvenes. A entender un poco, que esto de la música no se rige en realidad por castas, razas o estilos, sino por caminantes sin destino.
Por eso Robyn, con negro pelo ya blanco y después de 40 años tocando. Todavía es capaz de enseñarnos lo que significa la ambigüedad de las etiquetas, volviendo otra vez al hilo que dejó con los Egyptians hace un montón de años. Además esta vez contando con la compañía de Brendan Benson y para más inri, reinventado o abrillantando su pasado con presente. Diría incluso, que este disco en realidad no difiere tanto de lo que ya clavó los selectos Venus 3 (Peter Buck, Scott McCaughey y Bill Rieffin): Toda una fauna al servicio de la distinción musical, que todavía sigue rompiendo esquemas cuadriculados.
(Esta versión expansiva y colectiva, es de las que alecciona 40 años en un disco de diez cortes)


16: LOS PUNSETES_¡VIVE!

Si eres de los que te vienes tomando a chufla bandas cono Los Punsetes, deberías saber: Que es de la pocas bandas que permanecen fieles a un sonido desde hace ya 10 años. Que sin apenas variar un milímetro su idea instrumental y vocal, son capaces de argumentar una idea con peso, disco a disco, y mejorar lo presente. Que diría que es en este caso, la única banda nacional capaz de llamar a las cosas por su nombre y remover las miserias humanas sin parecer unos activistas o unos pretenciosos.
Y si por si fuera poco. Se han marcado un disco sin limitador de velocidad ni cinturones, que no levanta el pie del acelerador ni un segundo.
Un álbum que rompe el molde sin chafar el flan. Y al que tan solo le bastan tres escuchas, para certificar. Que aun sonando al pie de la letra vuelven a publicar el disco de tu vida: Contundentes, reales, intrépidos, directos y frescos. Seguramente su disco con mejores textos y una garantía que deja chicas a bandas como Planetas, Automatics o los populares Triángulo del Amor Bizarro.
(Shoegaze con piel de caperucita y corazón rockero, que debería estar entre los cinco primeros)


15: THE BLACK WATCH_THE GOSPEL ACCORDING TO JOHN
(Cruces entre The Church y la estirpe que aprendió a andar en los Clubs Londinenses de los 80)



14: OUT LINES_CONFLATS

No se necesitan demasiados argumentos o ideas rocambolescas para confeccionar un disco. A veces, simplemente con las conversaciones e historias de un espacio multicultural como Platform, puede bastar para elaborar un disco con un sentido global tan hondo y profundo como es Conflats.
Un trabajo básico y minimalista a tres manos: James Grahan (Twlight Sad), Kathryn Joseph y Marcus McKay (The Zephyrs, Polar). Y con una carga emocional y espiritual capaz de acercarse a una versión teutónica y sintética de unos Dead Can Dance; por ejemplo.
Sonidos que rozan una ceremoniosidad clerical, tan cerca de la electrónica, como del Krautrock o de una imaginaria banda sonora donde la épica se mantiene tan hierática, como sugerentes son los paisajes del norte, gélidos e inóspitos que uno puede imaginar al escucharla.
(Mano a mano vocal sin trampa, cartón, ni carbónicos. Pero con mucha poesía)


13: SHADOW BAND_WILDERNESS OF LOVE
(PsichodelicFolk con vocación de road movie expansiva, en guiños y texturas)



12: CHAD VANGAALEN_LIGHT INFORMATION

La relación de nuestro amigo Chad con la ilustración y la animación, es puede, la manera más práctica de entender el porqué de la particularidad de su música: Caminos laberínticos y tan poliédricos como su agilidad compositiva, llenos de chicanes y desniveles.
Sin embargo, y después de haber caído ya en multitud de ocasiones, en esa especie de maraña llena de ruidillos, crujidos y melodías disonantes y contradictorias que casi siempre acaban encontrándose para formar pequeñas constelaciones. Su séptimo disco en 13 años; lo cual supongo, le concede ya algo de credibilidad. Es ahora probablemente y según se mire, el más accesible, o el que por lo menos deja la luz del recibidor abierta para que no nos perdamos.
Un tratado New Wave de un rigor altamente cualificado que lleva por así decirlo. Los consejos de Magazine, Adam Ant o por ejemplo los Bauhaus de Mask. A un terreno donde esa especie de sensación de canciones inacabadas, o incluso abiertas a completar como un código abierto. Invitan a procrear y a jugar con ellas como un gato con su presa. De echo, supongo que el objetivo del New Wave como idea, siempre debería haber sido ese.
Un disco que pese a parecer ser el más accesible, continúa a mi parecer siendo el artista más original, original y creativo de esta última década.
(Aventurarse a escuchar los discos de Chad requiere un libertad auditiva importante, pese a eso, es lo más regenerador que he escuchado en años)


11: LAND OF TALK_LIFE AFTER YOUTH

Deberíamos agradecernos y felicitarnos, de la cantidad de fabulosas mujeres que desde el continente Americano, están tomando las riendas musicales. Ya sea titulando una banda como solistas o en primera persona.
La de Elizabeth Powell no es otra más sin duda. La normalidad y formalidad de sus composiciones no buscan más que lo que aparece por propia naturalidad. No hay trucos de magia ni imposiciones para extraer de su música, como de las plantas, más de lo que da su propia naturaleza y entorno. Por eso sus canciones irradian esa luz inusual sin apenas trascender de la simple belleza de su voz a lomos de unas guitarras de lo más básicas.
Algo que contrasta radicalmente con su disco de debut de puro indierock. E incluso de la pasmosa evolución después de estar cinco años en dique seco tras publicar su segundo: “Some are Lakes”, contraer una enfermedad vocal y optar por infinidad de colaboraciones (Patrick Watson, Stars, Wintersleep, Besnard Lakes etc) antes de volver a grabar este sorprendente álbum.
Un disco inmediato, aterciopelado y mágico, totalmente complementario con su pasado más cercano a las canciones de tres vías, dignas de las primera Throwing Muses o de ese tipo de indierock anómalo donde nada sigue por un camino predecible.

(Poprock de guitarras con energías invisibles, que los hacen únicos)