sábado, 22 de diciembre de 2018

#1: SON NUESTROS DISCOS, Y SON LOS ESENCIALES DEL 2018 (DEL 50 al 31)






50: SOLEDAD VÉLEZ_NUEVAS ÉPOCAS

El disco de Pop sintetizado en habla hispana más eficiente de este 2018 sin ningún tipo de duda.
Que las letras bucle/loop son simples y machaconas en el tema del despecho, el desamor y quebranto juvenil? Pues sí, es cierto. Tanto como que la Chilena ha dado con la tecla de las melodías infecciosas y adictivas casi al 100%.
Un disco breve, en el que no hay ni un tema de relleno y es un bailar melancólico non stop. Y que no tiene nada que envidiarle a ninguno de los últimos bombazos anglosajones de TecnoPop ochentero.
Su aterciopelada voz y flow tan bacano tienen mucha de la culpa de este discazo.
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49:LINUS OF HOLLYWOOD_CABIN LIFE

Es un hecho, que este tipo de Nebraska establecido en California (que se nota y mucho), con más de 20 años de carrera y un buen puñado de álbumes a sus espaldas, merecería mucha más justicia.
Y es que su disco por más deslumbrante luz a lo Boo Radleys que desprenda. Es un soplo de aire fresco para ese Pop desprejuiciado heredero de la ELO más Harrisonniana o del Nick Lowe más poppy. Un trabajo inmenso, de melodías de las que ya nadie se atreve a hacer salvo cuatro creyentes de la era pretérita del Pop por miedo a que les llamen ñoños. Olvidándose de que ahí es donde están las enseñanzas que muchas de las grandes bandas de todos los tiempos nos impartieron.
Un disco que no baja pistonada en toda su extensión. Con unas voces y arreglos mayúsculas. Que bien podrían invertir su posición, si no fuera por la equidad de esta añada.
                                                                 
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48: POSTER CHILDREN_GRAND BARGAIN


La veterana banda de Illinois ha vuelto tras 14 de silencio y plena gloria en los 90’s, por la puerta grande y de una patada.
Con un Matt Fiscia (alma matter de la banda), dispuesto a explicarnos nuestras oportunidades perdidas, y las infinitas subcapas todavía por descubrir del indierock noventero.
Ahora que todo parece perdido y que ya nadie quiere coger un martillo, una herramienta o sus mismas manos para hacer cosas. Y todo son estrategias de marketing y app’s. Ya va bien abrazarse a cosas que estimulen el tacto o los sentidos. Canciones que rascan, empujan y sacuden el alma como lo hacía Hüsker Du o Per Ubu.
Un disco pétreo cincelado con maestría y que verdaderamente parece sacado de otro tiempo. Eficiente en temario y manifiesto coherente que descaradamente parece importarle una mierda lo que ahora vende. ¿no es maravilloso?
                                                                 
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47: FINE CHINA_NOT THRILLED


Siguiendo al pie de la letra los abuelismos salvadores; que digo yo que es una pena (o una realidad). Que sean tantas las bandas y artistas veteranos los que tengan que venir a trazar los cuatro croquis de como coño se hacen bien las cosas…
Y no digo que no haya cosas chulas ahora.
Pero que se atrevan a emular atmósferas de esta índole? Pocos, muy pocos o con poca credibilidad.
Esta banda de Phoenix dejó de grabar hace 13 años. Y la verdad es que es una verdadera gozada abrazarse a uno de los discos de Pop más refinado de la presente añada.
Un trabajo que mira directamente a esa manera escrupulosa de ejecutar que tenían las bandas nórdicas con pedigrí. Y una rara avis que han parido quizá, el único disco capaz de teletransportarte a los gloriosos años de House of Love, Sad Lovers and Giants o Easterhouse.
Canela en rama.

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46: M. WARD_WHAT A WONDERFUL INDUSTRY

Si hay un músico capacitado para generar melodías tan sugestivas como ambidiestras, ese es este Californiano.
Su anterior disco “More Rain” fue una garfada de agua fresca mañanera.
Este “What a Wonderful Industry” sin embargo, es un equilibrio quasi levitante de Folk bien amasado y moldeable de formas imposibles donde se recoge la mayoría de sus facetas. Desconcertante por momentos, es curioso como siempre consigue generar un hilo conductor.
Sus canciones no son reales del todo, y como un estado (dentro de esa escena indefinida de Folk moderno, Pop y canción). Hace que si bien sus discos no suelan seguir la métrica habitual, conocido ya es por todos su capacidad por conseguir SIEMPRE envolverte en su particular y frágil universo.
Pura rara avis único en su género y siempre injustamente en la retaguardia.

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45: ASTEROID Nº4_COLLIDE


Llevan un porrón de años haciendo música (y de la buena). Pero este Collide después de veinte años de carrera, parece ser ya la enésima oportunidad perdida para zambullirse en el sonido de una de las bandas más versátiles de estos últimos años.
Quizás por eso, o porque su ilustrada propuesta. Este quinteto digno deudor de The Church, House House of Love o esas bandas que jamás quisieron cruzar la frontera entre el Altrock americano, y la escena alternativa más British. Parecen estar predestinados a arrastrar a modo de maldición, el ostracismo y existencia en el limbo más cruel pese a publicar una verdadera joya de disco. Y rozar niveles de bandas más agasajadas y mimadas a nivel de Jayhawks o War on Drugs.

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44: THE LOW ANTHEM_THE SALT DOLL WENT TO MEASURE THE DEPH OF THE SEA


Si hablamos de baja fidelidad e indietrónica, que no lo fue siempre, cogida con pinzas reverenciadora para con la sensibilidad. Esa es la de este cuarteto de Providece, que ya me deslumbrara con aquel emotivo “Smart Flesh”.
Siete años más tarde, su vuelta en formato comprimido y minimalista. Sigue produciendo ese mismo efecto fílmico y emocional.
Con doce miniaturas que se me antojan como corazones deshidratados o salmos criogenizados. Recobrando un sonido parejo y hermanado con, por ejemplo: Notwist.
Y su efecto de notas deconstruidas es parecida:
Son pequeños puzzles que solo alcanzan su sentido global, cuando por fin los montas en tu mente. Y resulta que aquello que parecía tan pequeño y escuálido, acaba siendo una enorme y paisajística ventana con espléndidas vistas.
                 
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43: NEIL STURGEON & THE INFOMANIACS_GEOGRAPHY & LUCK


De tapado, Neil Sturgeon: un tipo normal de Glasgow y guitarra de acompañamiento en ocasiones, del Cosmic Rough Riders Daniel Wylie. Se ha sacado de la manga junto a una nueva banda y la producción del Teenage Fanclub Raymon McGinley, una colección de doce canciones hermosas sin más.
De aquellos discos que engarzan como en un mosaico. Una banda sonora optimista de Altamericana y Pop luminoso de tal franqueza, que te desmonta por completo mandando al carajo muchos de tus mandamientos musicales.
Y por supuesto. Cuando estas cosas ocurren así y de esta manera. Lo mejor. Es saber, que en realidad la música esté por encima de las modas y esa escafandra que quieren que nos pongamos. Es una bendición que recircula el aire viciado de corsés y posado, para que uno acabe encontrando el sentido verdadero de la melodía y el bienestar auditivo.
Se escucha de una tacada y recupera ese don especial de los músicos escoceses para conectar con el otro lado del charco. Genética debe ser…

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42: KAELAN MIKLA_NÓTT ÉFTIR NÓTT


Me llegaron hace un año como paloma mensajera, desde tierras levantinas de la mano de mi compi Sulo Resmes. Y desde entonces y como buenos bichejos amantes de la rara fauna. No hemos podido dejar de seguir la pista a este trío Islandés.
Nótt Éftir Nótt usurpan el espacio vacío (que no creo que llenen con su regreso Ladytron), de Darkpop sintetizado al más puro estilo de la vieja escuela; y que dios las bendiga. Pues por muchas bandas a casco porro que irrumpan hoy en día es esto del añorado Tecnopop. Pocas que capturen ese temple efectivo satinado, y no acaben siendo un quiero y no puedo.
Otra cosa que también os digo. No se yo si me quedo con este último coletazo, o el perturbador Manadas que también publicaron este año y que fielmente continúa con sus inicios espiritistas y exorcistas deudores de los primeros Sugarcubes vs Diamanda Galas.
Yo la verdad que los hubiera combinado. Pues si bien este disco es mucho más orgánico, el mal rollismo de Manadans me pone muy burro.

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41: THE LIMIÑANAS_SHADOW PEOPLE


He estado pensando mucho si la dirección de las composiciones de Lionel y Marie hacia atmósferas más oscuras y su más que descarado homenaje a New Order. Decantan la balanza de mi enamoramiento por su garaje krautrockero tan kisch de sus primeros discos.
Pero sinceramente después de verlos en directo y encajar su directo reverso, me quedan pocas dudas al respecto.
La banda de Perpiñán escudada por los cómplices que les acompañan. No solo son capaces de acometer con todo, sino que tienen los argumentos suficientes en forma de canciones y actitud para ser el secreto mejor guardado en tierras galas.
Una apisonadora renovadora que con cada disco, se aprovisiona ampliando un repertorio incontestable. Que es capaz de beber de tantos frentes como quieran y deseen.

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40: KELLEY STOLTZ_NATURAL CAUSES


Hablan diabluras de este poco agraciado compadre de generación en los círculos más prestigiosos de la línea baja de flotación. Tras casi dos décadas en la brecha y ser todavía un desconocido.
Sus canciones, sin tributar directamente a esa parte jugosita de los 80 más esquivos y minoritarios. No es ni mucho menos, el enésimo homenaje a los Bunnymen, The Sound, Comsat Angels, Eyeless in Gaza o The Lucy Show; por poner algún ejemplo.
Pero no hay disco tras mi reciente descubrimiento, que no tenga ese espiritual, indefinible y vaporoso halo que te conecta directamente a ese tiempo.
A veces no se trata de estilo, sino de carisma, personalidad y actitud. Esa flor en el culo que tantos desean pero que pocos atesoran con esos rasgos que recuerdan a tus abuelos. Y que asoman con la edad y no hay teoría que los explique ni escuela que los imparta:
Canciones con entidad que hacen que sus discos también la tengan, sin tener por ello que recurrir a las típicas artimañas para llegar al gran público. Y ser así, artefactos de obligada escucha si se quiere entender de que va la escena paralela al montón, seguramente más mediático, pero menos nutritivo.


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39: JONATHAN WILSON_RARE BIRDS


Fijaos bien que desde que lo descubrí con aquella versión de la Isla Bonita, antes de que publicara cualquier disco. Le perdí de tal manera la pista; y el interés seguramente. Que no ha sido hasta este disco; el más alejado seguramente del global de toda su amplia y recomendada discografía. Cuando he caído de boca y sin más opción que el ahogarme en su océano privado.
Comparable a Cass McCombs, es de los pocos músicos capaces de hacer a su medida un montón de buenos guiños, influencias o si se le quiere llamar, evocaciones. Y sin embargo tener la disposición para que suenen moldeables, contorsionistas y permeables a cualquier tratamiento sonoro. Su talento y creatividad son inigualables después de verlo improvisar su temario con una sección de cuerda, un piano y un guitarrista clásico en su última visita a Barcelona. Y las canciones de este disco de medios tiempos psicodélios, progresivos y pequeñas sinfonías de bolsillo, cabalgan incluso por el Funk, el Soul o el Folk sin apenas poder identificarlas en un claro homenaje a Dylan y los Pink Floyd más vaporosos.

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38: SEA PINKS_ROCKPOOL BLUE


No creo que queden muchas bandas como los Irlandeses Sea Pinks. Que puedan presumir de la facilidad de los mismos para hacer POP grande y mayúsculo sin caer en los tipicismos, pero ser únicos a la hora de emular aquella escena ahora extinta.
Además no solo lo hacen compulsivamente, sino que aunque creas que volverá a ser más de lo mismo. Resulta que no hay ni un pero ni coma que ponerles, pues su nivel y equidad entre canciones hace que sus discos sean un hit en si mismo.
Más imprescindibles que una 12/13 y un puntero para montar conductos. Ya nos abríamos perdido en las añoranzas si no fuera por sus discos/manuales/contenedores.
Que suerte!!

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37: NATHANIEL RATELIFF & THE NIGHT SWEATS_TARING AT THE SEAMS


Inversamente proporcional a su exitoso debut con los Sweats hace dos años. No hay fórmula precisa que explique el reinado y caída de estos fenómenos retro en la actualidad. Condena más que llevadera del Soul, que igual que se devora se fagotiza.
Pero no se equivoquen, Taring at the Beams no es, aunque lo parezca, una repetición de su primer disco.
Es otro punto de vista, esta vez, con muchas más enriquecedoras conclusiones para ver que aparte de sus ganchos habituales. Nathaniel tiene otros atributos igual o más efectivos que su ramalazo James Brown rockero soulero, que a mi incluso me gustan más. O por lo menos les veo mucho más recorrido a largo plazo.
Por eso este disco necesita unas cuantas escuchas para empaparse bien de su variedad; con sus cimas y vaguadas. Pero aun y así, para mi, un disco infinitamente más completo y de raíces más profundas que su debut. Más disfrutable

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36: PETE ASTOR_ONE FOR THE GHOST


El mejor disco hasta la fecha del líder de Weather Prophets sin apelativos. O por lo menos el que más me encomienda a su antigua banda en cosquilleo y lucimiento.
Parecido a la vuelta de Lloyd Cole, donde rescata sus tiempos pasados, y los reactualiza en presente consciente. Y supongo, es la magia de la continuidad de autores que fueron claves en los 80’s/90’s. Cuando no perpetúan su trascendencia generacional, sino que aportan el equilibrio a la hora de avanzar, evolucionar sin dejar de echar la mirada atrás. Es algo que incluso es esencial para entender la música en toda su amplitud.
Este trabajo por ejemplo, en clave acústica, está dotado con una preciosa medianía entre el Rock y el Folk. Y un cancionero enorme de aquellos que se pronostican atemporales. Un disco imprescindible vamos.

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35: CREPES_IN CAHOOTS


Os hablaba de ellos hace cuatro días, y poco más puedo aportar sobre este refrescante segundo trabajo de los Australianos.
Un conjunto de canciones tocado por la fortuna del acierto, a la vez que del gancho que la juventud otorga cuando sus influencias tienen chicha.
Un Lp que como agua de mayo apetece a todas horas y te crea un dilema en el momento de quedarte con una canción o con todo su conjunto.
Completo, variado, bailable y con la raíz suficiente como para no dudar de que no es pose ese toque psicho ambiental y sensual. Que le da esa impronta de New Wave contemporáneo y accesible, sin dejar de ser un disco con bastante sustancia.
  
                                                               
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34: TONY MOLINA_KILL THE LIGHTS

Habrá pocos discos este año cocinados con tanto cariño como el de este Californiano.
Un músico que nos llegó de brazos de Johnny y su WoodyJagger planet, dispuesto a quedarse en casa a dormir.
¿acaso podrías negarle cama y plato caliente, a canciones de guitarras tan hermosas y corazón tan henchido?
Ellas son como las monedas chicas que se llevan en el bolsillo, ocupan poco espacio y tintinean a tu paso. Golosinas que ofrendan a los Teenage Fanclub, al pastoral de los 60’s y a la canción en si misma como creación, sin apenas guarnición ni abrigo. Esa cosa que representa a la música como el núcleo de la célula, y que años más tarde dios dirá que será en edad adulta. Hijos, amigos. Hijos!!


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33: JOHNNY MARR_CALL THE COMET


No podríamos (ni deberíamos) negarle a este excepcional y primordial músico. La autoría y secreto de la confección del sonido de Manchester que pocos ya poseen.
Por fin desacomplejado de su anterior y crítica banda (The Smiths). Johnny se ha sacado de la chistera casi cualquier atisbo de la más grande época musical de nuestras vidas.
Canciones que funcionan a la perfección en el contexto del directo, y que solo así se cae en la cuenta de que solo él, es capaz de resucitar una esencia ya extinguida. Y no hablo por supuesto de The Smiths: Si a día de hoy todavía creéis que Johnny Marr debería estar publicando canciones como las The Smiths, es que no tenéis ni puta idea de la trascendencia de su último trabajo.
Contundencia guitarrística, espiritualidad épica con mimbre a lo The Mission, NMA o Fields of Nephilm. Y un espectro tan grande como todo lo que comporta hablar del Manchester Sound en forma de temazo atemporal.
Es cierto, ya nadie se atreve a hacer discos como el que él a sacado. Los viejos del lugar ya casi no lo recuerdan. Así que solo lo puedes saber si tuviste la valentía de ir a verlo en su última gira. Lo demás son sucedáneos.

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32: THE GOON SAX_WE’RE NOT TALKING


Es cierto. Por más vueltas que se le quiera dar. El vástago de Robert Forster por más que lo quiera maquillar (que igual es que no lo pretende), suena acojonantemente a The Go Betweens; la banda de su padre. O por lo menos a esa parte que era de la autoría de su padre; bastante más enrevesada y cruda que la del malogrado Grant McLennan.
Eso sería un aspecto negativo en cuanto al mérito y originalidad. Si no fuera porque los muchachos se han marcado un álbum delicioso a la par de cuco. Que al margen del estilo. Siendo la que fue la mayor virtud de The Go Betweens: El raquitismo de sus canciones y sin embargo, la poderosa personalidad de sus canciones.
Ellos lo clavan en cada canción con ese aire amateur que respira su primer gran disco. Y que os voy a decir. No hay mayor placer que escuchar de boca de su hijo, la perpetuidad de una de mis bandas favoritas.

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31: SCOTT HIRSCH_LOST TIME BEHIND THE MOON


Ha sido el último hallazgo en incorporarse a la lista, y mira que no soy muy dado ha dejarme llevar por la emoción tardía. Pero Jesus, el de Tolosa, tiene; aunque nos haya dejado huérfanos de escritos. Un ojo de halcón para capturar al vuelo las melodías imperecederas infalible.
En voz de este señor de San Francisco con virtud de amasar lenta y cariñosamente sus canciones. Está uno de los discos más confortables y otoñales de esta temporada. Es como un Panettone Piamontés de folk y americana trashumeante, con una masa madre de buena cuna y una esponjosidad taaan agradable.
Allí dentro te puedes perder retozando entre sus oquedades, el perfume de su margarina y de repente, llevarte un sobresalto orgásmico cunado encuentras la fruta a tropezones de “Nothing but Time” o de “No no”, con pinceladas vacilonas neoyorkinas o de funky aterciopelado.

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