domingo, 19 de abril de 2020

MORRISSEY_I AM NOT A DOG ON A CHAIN_2020: BANDAS SONORAS DE ENCIERRO, PERFECTAS




Éste, es el tercer fin de semana que amanezco a deshoras en medio de una especie de día de la marmota. Y que aparte de esa hipnosis de cafeinismo propio del desperezo matinal, mi cerebro solo obedece a una banda sonora sintomática: El nuevo y flamante nuevo disco de nuestro amigo Steven Patrick Morrissey.
Cada lustrosa mañana suena en mi salón, como un himno a la esperanza que perdí hace… catorce años ya? joder!!
Y soy el primero que entre la sorpresa y la justificación, siento que debería darme vergüenza. Con lo que este hombre me ha dado!!
Aunque no se si deberías atender más que lo justo a la reflexión que aquí expreso, copa en mano.



De un tiempo para aquí (ese en el que todo se señala menos lo propio), nos hemos olvidado de lo básico. Sí, lo básico.
Le damos tantas vueltas a la cabeza como iluminados se suben a la palestra. Que ni vamos, ni llegamos a ningún sitio.
Igual que ese perro histérico que persigue su propia cola mascullando un-...Como te goooooooja…. Y mira por donde, entra a escena Morrissey.
Un artista al que adoro desde que quedé con 16 prendado por su estética avanzada como la Ian Curtis; la que ves con retrospectiva y sigue molando incluso más que en su día. Y es lógico: Vestirse de serie en Zara, Desigual, o incluso en G-Star; si te da pa más el parné de la nómina. Tiene su cosa contraindicada del pret a porter y la poca imaginación: Que to cristo va, y piensa igual.
Con la de disfraces que nos hemos hecho con cuatro trapos de las gangas!!

Con la música tampoco creáis que la cosa difiere demasiado. De hecho, igual que lo que dice Eduald Carbonell sobre la especie humana y su advertencia de parar la uniformación - como síntoma de la globalización - que nos lleva a la puta extinción. En aras de la planetificación o biodiversidad de toda la vida.
En cualquier aspecto que considere el alelamiento borreguero de no buscar cada uno su propio yo. O dicho de otra manera: Hacer lo que te salga de la polla o del coño. En vez de asomarte al balcón de las redes sociales como si fuera un patio de luces donde cacarear mierda. Considero a Mr. Morrissey, un poco el paradigma del asunto, al margen de si le tienes manía, te gusta lo que hace, o no:
Lleva desde siempre haciendo un poco lo que le sale del ego; que lo tiene más grande que los del caballo de Espartero, vale. Que son más o menos los mismos que sentenciando su hegemonía dentro del magisterio vocal popero; obviando por higiene sus tres últimas entregas (versiones rejuntadas incluidas), con más pena que gloria.

No sé si es buena la media la verdad. Pero se me escapa la risa y se me afloja la vejiga cuando veo tanto culto a otros. Que dan menos signos de vida creativa y procreativa que los Pandas de Ocean Park en Hong Kong. Y sin embargo ahí están, hieráticos e indiscutibles; o por lo menos justificados.

El muchacho no.
Tiene ya sus sesenta bien plantaos y se reinventa a cada paso que da, en sorpresas, desaciertos, y romanticismos bizarros a partes iguales: Como los abuelos del barrio de mis padres, que cruzan las calles por medio y en diagonal, sin filtro que los detenga.
O el mismo que aquí confiesa:
Que se ve abalanzado y a trompicones hacia los cincuenta, y en vez de ganar en mesura, tira del “no filter/free emisions”. Anda que ya me vale!!
Una colección de canciones las que se ha sacado del alerón por sorpresa, y cuando nadie absolutamente le hacía puto caso salvo para crucificarlo. Que si bien los medios se han apresurado a criticar positivamente entre peros y condiciones - anoche estuve dando un garbeo por la prensa antes de acostarme, lo admito - Y el resumen básicamente es: MOLA PERO… ES QUE… BUENO VA…

En fin, que no hay cosa que me la ponga más dura que ese malditismo cultivado entre la aflicción, el rencor constante y una boca muy grande. Y el causa efecto que genera evidenciando que nos hemos convertido en unos mojigatos de dos pares de… ABRAZOS.
Y a todo esto. Cuanto más gira en mi disquera y el espacio que da el querer ampliar tu zona de confín. Más me gusta este disco copón!!

Y no es porque me haya ido a mi rincón de pensar donde tengo la capillita de mis Smiths, o a diseccionar mi discografía morrisiana para ver si son veinte los que tengo, o ya casi cincuenta. Comprobando si el pulso se mantiene en la comparativa. O decido regodearme en mi pasado melancólico, tan lícito como contraproducente que es.

I AM NOT A DOG IN A CHAIN es un disco cuanto menos curioso, que no transgresor como muchos dicen o revolucionario por la electrónica (comedida), que aquí se usa.
Morrissey ha publicado un álbum donde sobretodo, recupera ese acierto innato a la hora de generar melodías vocales imperecederas. Solo que esta vez, a prescindido de los elementos básicos de guitarras, bajo, batería. Y lo ha envuelto todo en una estética sonora de POP AOR hiperochentero, de hombreras, brilli brilli, tocados, y maquillaje sobrecargado de señora que va cada viernes a la peluquería.
Lo bueno es que en el fondo no ha cambiado nada en realidad . Pues aquí el señor, por mucho que la escena le reprenda, sigue siendo el puto amo a la hora de escenografiar el POP MELÓDICO en forma de canción. Dando un poco lo mismo el soporte que emplee, aunque a mi personalmente me guste infinitamente más su versión más guitarrera de “Your Arsenal”, “Southpaw Grammar” y “Ringlaeder of Tormentors”; pero infinitamente, vamos.
Lo cual, no quiere decir, que admito humildemente que me pierde este rollo de… no sabría como definirlo… ItaloPop sintético? Que hace que el disco en cuestión, suene un poco entre lo pasado de moda y petardo, pero tremendamente innovador para lo que es su línea musical. E insisto, sus dos discos anteriores me parecían directamente flojos pese a tener la misma deriva más hacia la pachanga, que al Pop ochentero que lo ha caracterizado.
A ver si va a ser que no le saben escribir la música o chochea.



Su catorceavo trabajo de estudio despega con “Jim Jim Falls”: Una canción al trote de una horripilante base, que podría pertenecer a cualquier BSO de SPY GAME o si me apuras, de James Bond. Pero que paradójicamente, alza el vuelo, y además, contiene una de sus letras más valientes en sus últimos 10 años: Si vas a ir corriendo a casa a llorar, no me hagas perder el tiempo. Si te vas a matar para salvar la cara, entonces hazlo”
Una de esas canciones que en cualquier otra circunstancia, o a manos de otro, podría parecerte uno de tantos truños. En la voz de Mozz, resulta no solo pegajosa sino un temazo en toda regla. Y ojo, no estamos aquí y ahora, comparándola con las diez primeras canciones que me vienen a la cabeza, de su longeva trayectoria.
A diferencia de otros discos con producciones similares, aquí hay una valentía y desarraigo similar al que experimentó en el 94/95; que es de los que mejores canciones nos a provisto.
Cuando Morrissey deja ese rencor enfermizo y vengativo, o esa autocompasión lastimera de divo. Y saca su arrogancia de Handsome Devil, es cuando vemos su mejor versión y la que todos recordamos de él.
Con “Love Is On Its Way Out” pasa más o menos lo mismo:
Una canción con unos arreglos por momentos horteras (marca de la casa Manzur), que por suerte su romanticismo parmasiano acaban corrigiendo, con una hermosa interpretación vocal: “¿Leíste los titulares? / ¿Viste el gas nervioso? Niños llorando / ¿Viste a los tristes ricos, cazando, derribando elefantes y leones?” Reza
En “Bobby, Don’t you Think They Know?, primer single de adelanto. No tiene la misma suerte, y pese a que la canción aún excediendo en tiempo y pomposidad barroca es muy chula en líneas generales. Le pesa una barbaridad la desbocada voz de Thelma Houston; empeñada en demostrarnos su impresionante chorro de voz a sus 73 años. Que para mi gusto personal, es excedida y desmesurada. Aunque creo que es de su agrado; sino acuérdense del amor procesado a Klaus Nomi, o la “That’s How People Grow Up” con Kristeen Young a todo trapo.

I Am not a Dog on a Chain” es otra de esas canciones que gana en escuchas, como todo el disco al que da nombre. De una estructura inédita en la carrera del mancuniano, es una de esas donde el lirismo vocal del autor refrenda de largo su especial talento a la hora de cantar y vocalizar; algo que a mi personalmente siempre me ha fascinado de él.
Cantar, pues sí, lo hacen muchos con más o menos suerte. Con letras espléndidas y auténticas tontadas. Pero casi ninguno como lo hace Steven Patrick Morrissey en la musicalidad de su entonación y pronunciación melódica. Quizás otros maestros también lo han sido Franck Sinatra o Tom Jones.



Tropezamos de repente con “What Kind of People Live in the Houses”; para mi la mejor canción del disco junta a la que le sigue, y desde “I Throwing my arms Around Paris”: ¿Qué tipo de personas viven en estas casas? que duermen con quien duermen solo porque tienen miedo de probar el cambio”
Knockaut World” es otra de mis preferidas. Una golosina de apenas tres minutos y algo, con una cadencia hipnótica e inigualable con su decadente letra. Donde de deshuesan y exponen al sol, la mayoría de enfermizos hábitos de nuestro presente/futuro más inmediato. Que bien podría enmarcarse entre las mejores melodías que ha compuesto, incluyendo su carrera con The Smiths, siendo susceptible a cualquier arreglo.

Darling, I a Hug a Pillow” parece un tributo a Kirsty McColl. Esos extraños metales del inicio y desconcertante asíntota. Contrastan con unos maravillosos arreglos de cuerda y un encantador final, que parece estar compuesto a medida para imaginar los coros de la siempre extrañada Kirsty.



Que decir de “Once I Saw the River Clean”
Pues que si se ha de buscar un futurible hit, dentro de los inexistentes o de falsa apariencia que ocupan este refrescante disco. Apuesto a que es este!!
Tan acorde como los fueron los cortes electrónicos del WHIPLASH de James. Y posiblemente al que no todos le harán la justicia que se merece, sino el tiempo.
The Truth About Ruth”, como una especie de fábula. Es de las pocas canciones que me dejan indiferente. Igual que “The Secret of Music”, que parece intentar emular a la oscura “The Teachers are Afraid of the Pupils” pero con peor suerte. Y que como si de unos pseudo Massive Attack se tratase, se queda tan solo en un ensayo poco aprovechado y algo fallido. Dejando un regusto agridulce, aunque “My Hurling Days are Done” agrade a ratos y no deje de ser otro de los grandes cortes de este disco.
Define en líneas generales a I AM NOT A DOG IN A CHAIN, como un trabajo rupturista, pero a medias. Un resquicio de esperanza y oxígeno perfecto para estos días de encierro. Y diferente, no solo en lo que se refiere a la carrera de mi adorado Morrissey, sino en la música que pulula en la actualidad de manos de iconos de nuestra juventud. Pero que jamás se debería usar como referente para suplir las carencias que tenemos respecto a nuestro pasado.
Más bien eso sí. Como un acto consecuente al tiempo que le toca vivir a un artista único e irrepetible. Que al margen del amor/odio que genera, mejor a sabido envejecer (evolucionar) sin apenas perder su condición de referente.
Díganme si no, cinco artistas de los 80/90 y 00’s con una regularidad y fidelidad más o menos notable. Si no te gusta o lo odias, ni lo intentes.

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