domingo, 16 de enero de 2022

LOS DIEZ DE LA CAPILLITA 2021 ¿BRINDAMOS?

 


 

10_TENANT FROM ZERO_Flight (This Can't wait till Later)


A día de hoy, hablar de ochenterismo significa un atributo tan difuso y generalista como referirse al indie; sin entrar  en discusiones quirúrgicas.

Paul Darrah; por ejemplo:
Este neoyorkino sí que sabe lo que es ser ochentero de hombreras, cardados, brillo de labios y pantalones altos marcando caderas. Y manteniendo impertérrito las formas de la seducción, aunque puedan parecer ñoñas a más no poder.
Flight es un homenaje a Brian Ferry, a Black, Cock Robin y Spandau Ballet. Pero también lo es a Style Council, Go Betweens y hasta a Blue Nile. ¿Sabes? esa delgada línea que separa esa especie elegancia -llámala hortera- en la que todos caemos cuando el amor entre lo sucio, subterráneo y animal, se decanta esa precisa noche hacia el altar de ese ideal de amor sublime e inalcanzable. A esos recuerdos de 14 años que todavía revolotean en nuestro nido llamado cabeza y el primer noviazgo idealista.
Un disco que bascula con elegancia entre los ritmos sintetizados bailables, los pasajes que sin dudarlo bailaríamos bien apretados. Un canto a la música inmortal que a todos nos salvó porque como también sabes: Somos unos románticos incorregibles; aunque no todo el rato, claro.


 

Puestos a humedecer esta velada, de las pocas cosas que hemos bebido este año ¿clásicas? Pues no me gusta darles ese nombre, igual que no me gusta hablar de “vinos naturales. Así, que hablaremos de vinos de toda la vida, de los que lloras con años sobre las espaldas, indelebles y con cuerda todavía, refinados, pero también encabronados y refunfuñones…
El Sansó 2012 en suelos de arena de FINCA OLIVARDOTS en el Empordanès municipio de Capmany.
Un monovarietal eterno, de nariz ahumada, niebla mañanera y perfumes de hongos, madera húmeda, y tapiz de suelo húmedo. De esos vinos para reafirmar la adoración a las cariñenas (Sansó) y hacer del escapismo, un placer liviano hacia lo primario pero… Tan elegante cuando sus 9 años ya lo empiezan a ¿domar? Pues no, pero sí a empezar a hacerlo exquisito.
Guardo otra botella, sin saber bien si la paciencia es una virtud mía.

 

09_JOHN GRANT_Boy from Michigan (The Only Baby)


 

He leído por ahí que es un disco de metraje extraordinariamente largo, de difícil escucha, y de exigencia en su audición.
Pero no sé si será porque mí altar personal de The Czars/John Grant conserva escasamente su debut con Moodswing del 95, temas esparcidos por cada uno de sus discos, y el Queen of Denmark. Como facetas más laxas y ligeras a los que todavía pongo flores.
Boy From Michigan partiendo del extremo al que nos llevó con Pale Green Ghosts. Me parece una obra concluyente a toda su trayectoria, y la justa ahora mismo.

 

Un disco para escuchárselo sin presión, y comprobar que todo lo anteriormente mencionado, está ahí expuesto.
Un John Grant desnudo emocionalmente, abandonado a la inmensidad de Islandia, y con un soporte sonoro acorde a la magnífica expresividad de su voz, de excelsas armonías paisajísticas.
Que me aturde y me encanta porque no pone ni un solo condicionante a la hora de expresarse, sin límites y sin presión alguna; y se nota en cada uno de sus pasajes. El tono de sus canciones no ha cambiado tanto, salvo por las herramientas que utiliza, y tiene a su favor que tampoco lo limitan.
La electrónica, que recuerda a la experimentación de John Foxx; sólo que más musculada líricamente hablando. Y el no tener prisa para llegar al cenit de cada canción. Para mí, es sinceramente un punto de valor extraordinario.

 


También necesité hasta dos botellas; sin contar los numerosos escarceos amorosos con MAS LA PLANA de TORRES. Hasta que he caído rendido después de todas las negativas, su timidez, y la parsimonia recatada con la que acaba mostrando su belleza.
Para él, 8 años no son nada, puede llegar lejísimos igual que un fondista.
Secretos que destapan a uno de los mejores Cabernet Sauvignon del país; con permiso de los antiguos Jean Leon de mi juventud. Pero con esta oportunidad que me ha permitido acceder a tres 2013 bajo precio -la que queda-tendrá que reposar su complejidad unos años hasta que el día menos pensado me avise; sino muero antes por el camino.
Él no lo hará, seguro, es eterno.
Y sé que no tendré más oportunidades.

 

08_JAPANESE BREAKFAST_Jubilee (Slide Tackle)


Me gusta recostarme sobre la voz de Michelle Zauer. Un vicio incorregible y algo pernicioso mío. Desde que la lánguida tristeza de “Till Death” me poseyera hace cuatro años.

Y aunque Jubilee busque justo lo contrario en años difíciles, y muy de agradecer que es. Sigo notando la misma languidez a pesar de que aun forzando el júbilo, la melancolía nos tira del brazo a la mínima de cambio.
Una prueba más que evidente, de que lo que algunos tienen por comercial, popular, y blandito, también puede ser unánime en placeres colectivos y de inverosímiles.
Puedo magullarme con el Psychocandy, bailar agarrado y poseído con Roy Orbison, y deshacerme literalmente con el Pop de ambrosía de estos coreano-americanos.

 


Tiene ese punto intermedio y casi exacto, donde aquellas canciones del cine en blanco y negro, podrían emulsionar con el Kitty Pop, el funkysoul de Sade, la hermosura chic de Saint Ettiene, la elegancia de Destroyer… Tiene un poquito de todo y maravillosamente bien conjuntado. Y una producción para disfrutarla en un salón de ventanas abiertas y a volumen alto.
Ideal con una copa de LA CIMA 2013 de DOMINIO DO BIBEI. Vinos de polvos de tocador, de grosellas tamizadas en el fondo del paladar, de rosas secas entre las páginas de tu libro favorito.
El gusto del carmín al besar a quien más amas. El asomarte al rio Bicórana y tirarte pendiente abajo sin asideros. Con su envoltorio de bosque húmedo.
El perder la cabeza para bien de tus ataduras, tus manías y prejuicios.

 

07_BLACK SWAN LANE_Hide in View (Wish)


He de asentir con regocijo, que en la mayoría de estos diez discos TOP; por así decirlo. He depositado el placer por encima de la calidad; si es que hay una escala para mesurarla.

Una decisión tan personal como egoísta, pero que en realidad es la que debería prevalecer cuando escogemos ese altar donde rendir cuentas del año.

 

Así que en el conjunto de canciones que nos han devuelto a esta banda que nació como un proyecto entre varios músicos (Mark Burgess y Dave Fielding de The Chameleons incluidos) en 2007 y hasta el 2019. Y que ahora lidera Jack Sobel en solitario, y desde Atlanta. Paradójicamente, me ha retrotraído; ahora que parte de sus míticos fundadores ya no están.
Con una querencia inusitada, a sonidos y ambientes más propios del “What does’t anythingMean?”, deliciosamente desconcertante.
Y muy por encima de la mayoría de discos que había escuchado desde que los seguía. Y que, por cierto, ya adoraba.

 


Un disco que habla de la desolación y exhala en cada nota, la proyección de grabar en solitario en pleno estado pandémico. El más oscuro de su carrera, pero también el de belleza más excelsa y placentera da a cada escucha.
Y con un detalle gráfico interesante: La portada es de la Lleidetana Lídia Vives.
Al que no dudaría en incorporar otra adoración y descubrimiento de estos últimos dos años: Un SANCTUS “Les Temps des Copains” 2016 de Landon-Chartier.
Un Gamay vinificado a cuatro manos en ánfora, sin maquillajes, adornos, ni sulfitos añadidos, de una delicadeza maravillosa. Y que da un placer sápido repleto de frutillas rojas y bayas, con un toque de regaliz ligeramente salino hacia el final.
Un equilibrio maravilloso de estructura, agilidad, complejidad y fácil beber, envidiable. Que estoy seguro que ganará con el paso del tiempo. Pero que podría tener con catéter en vía parental non-sop, sino fuera por su precio y mi presupuesto.
Si no es que pierdo la cabeza cualquier día.

 

 

06_LONELADY_Former Things (Time time time)


Sé que mi amor incondicional por la mancuniana Julie Campbell. Es debido a una filia incontrolable que tengo por la mecánica fácil, práctica, y autosuficiente a la hora de estructurar una melodía sin demasiados excesos.

Según se mire, esto va totalmente en sentido contrario a Black Swan Lane; aunque estos no abusen de excesos, pero sí de cierta pomposidad en armonías. Pero bueno, yo es que tengo esos extremos y sería muy largo explicaros el porqué.
Y probablemente una de las razones por las que Former Things suene tan directo, incisivo y pragmático. Sea el as en la manga que está en la sombra: Guy Fixen (el 50% de los desaparecidos y adorados Laika)

 

En cualquier caso, lo interesante de este caso. Es como aparentemente con un armazón y los enseres que utiliza; más propios de Gary Numan o los primeros Devo. Lo que destila a cada beat, son ritmos que rozan el electrofunk y un R&B electrizante y alucinantemente resolutivos.
Igual que los vinos del barcelonés afincado en Mallorca Eloi Cedó. Que podrían sincronizarse a la perfección con la forma de entender las creaciones y sus inesperados movimientos: Libertad creativa, respeto, y un desarraigo absoluto por las formas carpetovetónicas y la pesada losa de las etiquetas; de hecho, las suyas, las etiquetas de sus vinos, ya son una clara declaración de intenciones.
Vinos elaborados con viejas viñas de variedades locales, y con la Callet como eje casi obsesivo en sus vinos de pequeña tirada. Y en este caso acompañado por 20% de Mantonegro y un 15% de Escursac de Felanitx, Consell y Santa Margalida.
FATO 2019 es un vino fluido como mi admirado Cható Paquita, pero con un carácter más juguetón y versátil si cabe.
 

De beber sápido y apetecible con cualquier comida. Resalta más la fruta jugosa de las ciruelas metley, a uvas rojas y tersas, sobre un fondo de hiervas mediterráneas y final ligeramente especiado que puede recordar al cardamomo, o la pimienta roja, de una manera muy sutil y amable. Con unos taninos delicados y espectacularmente equilibrado para rematar.

 

05_BABA ALÍ_Memory Device (Better Days)


La combinación de este tipo, vía Nigeria y sus raíces natales. Y la de Al Doyle, de LCD Soundsystem y Hot Chip digamos…Que es sin apenas pestañear, la que más me ha sorprendido y absorbido con diferencia de este final de año; teniendo en cuenta que la acogí con temor y de puntillas.

Pero solo necesité una escucha para comprobar que su single no era de postura.
Todo el maldito disco sigue esa misma intensidad, tensión y alma negra perturbadora. De esas que ya no recordaba desde los buenos tiempos de Massive Attack, Tricky, Yazoo, o los más recientes Light Asylum.
Un disco de baile que explora estilos familiares, con formas realmente excitantes y desafiantes contra el encasillamiento.
Y que emana desde las raíces profundas del áfrica permeable e influyente, para hacer mella en el tecno berlinés, el hip hop neoyorkino y la no wave. Con un resultado que destila tensión, oscuridad, y un morbo acojonante.
Para que luego digan que la escena huele a muerto.
Con esto cuchis, para que os voy a mentir. El cuerpo me pide vinos catapulta.
¿Que qué son vinos catapulta?
EL JORCO 2017 de Raúl Pérez, César Ruiz, Flequi Berruti y Nacho Jiménez desde la abulense Cebredos, es la jodida catapulta.
Viñas de Garnacha de 100 años en suelos graníticos de fragante nariz a frutos rojos licorosos nada voluptuosos, sobre un fondo mineral nada exagerado, y de ceniza sin llegar a ser ahumado.

 
Una de las garnachas más curiosas que me he bebido este año, ya que la fruta roja no enmascara ligeros recuerdos de laurel y trompetas de la muerte, para dar paso a un beber muy agradable pese a su apariencia rústica.
Un trabajo excelente para sacar en su vinificación en barricas de gran capacidad usadas y con casi la mitad del raspón. Esa parte de vino de pueblo que me trae el recuerdo de mis estancias invernales en Segovia y Ávila, y la fragancia de las chimeneas y sus asados. Pero que lo hace realmente agradable y bebible, hasta recordarme las vinificaciones de René Barbier y la calidez de sus Garnachas.

 

04_SPRINGTIME_Self Titled (Will to Power)


Muchos conocemos las múltiples facetas del australiano Gareth Liddiard en The Drones primero, y ahora con los poliédricos y desquiciados Tropical Fuck Storm, y la deliciosa locura en la se pueden llegar a convertir sus directos.

Pero la críptica y poética llamada a los infiernos humanos, que sucede en SPRINGTIME, junto a Jim White (Dirty Three, Pj Harvey) y Chris Abrahams (The Necks). Es ese paso definitivo que todo ser debería dar, para hurgarse bien adentro y vislumbrar con escepticismo la verdadera naturaleza humana.
Siete canciones, que a golpe de solemne piano desmigajan a hachazo limpio las miserias traumáticas de la sociedad moderna. Con una rotundidad que va de lo poético a lo visceral, a la vez que carga de belleza cada uno de sus tortuosos versos.
The Viaduct Love Suicide” es de un punto de inflexión de desértica hermosura. Como un páramo, y con un Gareth gigante y desnudo que disipa cualquier atisbo de solemnidad a lo Nick Cave, porque éste, este es un torrente de pureza muy alejada de cualquier sospechosa divinidad.
Una obra de brutal sinceridad, penetrante hasta calarte, y preciosa sin más. Aunque la improvisación lata en cada ataque y te baje al infierno poco a poco. Rematada con una versión en directo de Will Oldham, luminiscente.

 


Que se escucha y bebe (también) de un cáliz de caliza y arena de cursos subterráneos. Igual que el verdejo de viñas de 140 a 210 que plantaron los ancestros de la segoviana Esmeralda García. Para dar a luz a este puro SANTYUSTE 2017.
Verdejos con idiosincrasia y alejados de la desvirtuación en la que los ha convertido la apisonadora industrial y sobrexplotada; colonia básicamente.
Aquí encontramos mineral blanco acentuado por su crianza en tinas de barro (en parte), puntas salinas de la caliza. Fluidez con fruta blanca de hueso y efluvios de hiervas de monte, que lo hacen de paso firme, sedoso y muy fresco.
Un vino sin maquillajes ni intervención, que te gira la cabeza invitándote a cuestionarte si lo que se bebe hoy en día es verdejo. O un invento para captar bebedores, a los que en realidad, no les gusta el vino aunque se empeñan.

 

03_MARIA ARNAL I MARCEL BAGÉS_Clamor (jaque)


Es muy posible que no sea equitativo con este disco al que me soldé, con la ternura que da el miedo a los inventos y las sendas que desconoces.

Pero es que a menudo, merece la pena perderse y salirse de la zona de confort con sus barandillas, antideslizantes, y hasta líneas de vida donde tirar de lo familiar y autocomplaciente.
Esta Badalonesa María Arnal (sí, del pueblo que me crió) y no es amiguismo en absoluto. Y su piloto de vuelo Marcel Bagés (un guitarrista reinventado a la cacharrería electrónica). Han conseguido sin pretenderlo expresamente, lo que muchos llevan intentando últimamente:
Con una naturalidad tradicional, han transgredido (por más que suene contradictorio).
Sí, en clamor se pueden dar cita en forma de fantasmas, efluvios, y sintonías invisibles: María del Mar Bonet, Björk, Marifé de Triana, Portishead, y los documentos extraviados de Lomax. Pero lo cierto, es que lo que más destaca es la poesía y el lienzo sobre el que se columpia con una naturalidad fastuosa Maria.
En medio, hay como un silencio ahogado que acaba siendo un grito de reivindicación sobre nuestros ancestros, la vida anónima, la naturaleza y una especie de todo, que escapa de la canción política; hacia la que los medios interesados siempre intentan recurrir. La experimentación o la vanguardia, vista desde las profundidades de lo tradicional de cántaro y trovador. Para ser algo tremendamente emocionante y emotivo, y naturalmente global. Con una potencia escénica extrañamente magnética.
Resumiendo, un disco precioso que emociona sin igual. Por texturas, lírica y sensibilidad.

 


Todo esto a lo que hago referencia tras escuchar clamor. También podría darse en la panorámica que ofrece el Pallars Sobirà y sus 850 mts de altura.
Allí, las viñas de Pinot Noir plantadas en 2007 por estos cuatro “locos” enamorados del Pirineo: Josep Rabasa, Ramón Aytés, Guillèm Puras y Aleix Aytés en suelos calcáreos. Dan a día de hoy, unos de los pocos Pinot Noir a la altura de la tipicidad única de esta uva fría en Francia, Suiza, Austria o Alemania: BIU NEGRE de Batlliu de Sort 2019.
Un vino de r.c.p imbatible, que además concentra ese carácter ligero y acaramelado de la Pinot. Y sus atributos complejos de hoja seca, trufa, y fruta roja golosa. Rematada con una acidez exquisita, perfectamente domada pese a su ubicación y con apenas tres años.
Los 14/15 euros mejor pagados para iniciarte en la maravillosa Pinot Noir, sin fracasar en el intento de buscar en Francia y llevarte un chasco por desconocimiento.
Amamos el Pallars, Pirineo, el vino, y… la madre que nos parió
Con este lema, quien puede resistirse.

 


 

 

 

 

 

02_TIGERS & FLIES_Among Everything Else (HalF)

Hay una nueva hornada de jóvenes bandas, dispuestas a escapar por las lindes, y no dejarse cazar por esa especie de “personal shoppers”, que es en lo que parecen estar convirtiéndose los lobbies musicales que marcan tendencias. Anoten: Legss, R.M.F.C, Kaputt, Home Counties, Dad Sports, Lumer, y una lista que hasta a mí se me escapa.

Tigers & Flies de la decadente costera Brighton vía Manchester, los más pintorescos para mí, sin dudarlo un instante.

 

Un sexteto que bien podría haber surgido de un conservatorio musical, y ellos, los descarriados dispuestos a mezclar algo poco común. Con un método para elaborar canciones, que, en realidad es bien práctico: No ponerse límites independientemente de la disciplina o influencia de cada miembro, los instrumentos a mano, y el destino hacia donde les lleven esas tonadillas; algo que por cierto, se les da muy bien, y que a la práctica tampoco es ningún invento.
Estaba ahí. Y solo bastaba con poner el talento al servicio del: Nos importa un pimiento las tendencias y el qué dirán.

 

Sección de viento que parecen hacer la guerra por su cuenta. Y una estructura clásica de bajo/guitarra/batería que juega con el pop luminoso y queriente de fusiones cálidas.
A mí, supongo que me entraron desde el minuto cero porque me recordaron de inmediato a unos neoyorkinos ya desaparecidos: Harlem Shakes; aunque probablemente estos tampoco os suenen un carajo.
Pero podrían asociarse con facilidad a unos Pale Fountains en clave más sophisti-pop, a los XTC, y a todo ese redil de pop que a finales de los ochenta y primero de los noventa huyó de esta estructura clásica del indiepop. Prefab Sproub, Aztec Camera, Orange Juice, o lo que se publicaba en Cherry Red en sus inicios para acercarse a algo más parecido al New Wave. Aunque no es tarea fácil definirlos si lo que se quiere es poner una puta etiqueta.
Molan sin más, porque tienen diez maravillas de canciones que te quiebran los patrones a cada acorde, y son puro flow.

 


¿Que qúe me apretaría con esta barbaridad de disco?
LA SALVATGE de NINI 2018: Un ancestral de Macabeu salvaje sin cultivar desde hace 10 años, y una parte de Garnacha blanca para esa cosa de domarlo un poco.
Si os mola es punto oxidativo del Macabeu (viura), con tres añitos botella. La rotundidad en boca de montarte a pelo sobre un caballo desbocado, que sorbo a sorbo te doma a ti. O que se yo, igual te vuelve un poco indómito y mandas a la mierda los corsés de largas crianzas clásicas. La sofisticación con este espumoso no sirve, tan solo el abrir de par en par los sentidos.
Un ancestral rústico de complejidad medieval y paladar de cota de malla, que se aleja del boniquismo pitiminí de los ancestrales al uso.

 

 

01_ALPINE DECLINE_For the Betterment of Well People (Too Long Away)


Y nos damos de frente por fin con mi disco de cabecera del pasado 2021. Pero calma.

Ni el retraso se debe a una especie de redoble con suspense/susto/sorpresa. Ni esta pareja ha presentado currículum alguno para certificar si reúnen las condiciones para estar ahí, en mi altar chiquitín y ni mucho menos en el vuestro; faltaría.

ALPINE DECLINE es la historia de un angelino y una china corpulenta, que empezaron a componer allá por 2010. En una especie de huida a Pequín, para recrear en música todo lo absorbido en California; desde el aislamiento y la desconexión de la fagorizadora escena.

De esos inicios que van asociados a su descubrimiento cuando en 2010 debutaron con su fantástico “Visualizations/2010”. Hay un cariño especial con reseña del disco aquel mismo año, y agradecimiento personal de la banda en los comentarios; todo un pequeño milagro obrado, de cuando los blogs eran luceros relucientes.

 Y una andadura experimental de capas de ruido brumoso, texturas borrosas, y voces que se pierden entre la niebla y el bosque. De explosivas melodías finales.

*Una cosa que de inicio parece ruido caótico, pero que a mí (en lo personal), me encanta.

Caracterizados por adentrarse sin apenas importarles mucho más su trascendencia, que la de su música o la expansión hacia lugares donde la creatividad sucede fuera del alcance del chantaje de la industria musical. Operaron desde la quinta circunvalación de Pequín hasta el 2016; que volvieron a Los Ángeles para olisquear lo que se cocía. Y seguir experimentado descomponiendo música con un Eurorack, volviendo de nuevo a Pequín.

 

Tras esta breve biografía para entender medianamente la constante evolución de esta pareja; que para mí es su mayor punto de valor.

Once años más tarde vuelven por estos lares tras perderles la pista hace bastante tiempo.

Y sin apenas darle demasiadas vueltas al motivo por el que me fascina de este giro de 180º. Lo primero con lo que alucino es con esa idea de confrontar dos espejos, y ver como se encuentran su primer disco, y este “For the Betterment of Well People”.
Y ver que allí, ya se cocían esas texturas desde los arreglos, las capas y las instrumentaciones, con el solo origen de lograr un clímax fantasmagórico. Sólo que aquí, lo hacen para todo lo contrario:
Para que esa especie de shoegaze de amplio espectro se incline hacia una sensación de Psicodelia mullida y confortable, de exquisita placidez. Pero donde confluye el Pop de Sarah Records y Cherry Red, el antishoegaze de Pale Saints con el timbre querubín de Ian Masters, o un híbrido de Slowdive y Mojave 3.
Ese olor que empapa cada canción de tonos ocres, de sol en los ojos. Y de muchas cosas que al final son indeterminadas y poco concretas, a la vez que evocadoras y realmente gratificantes en su ejecución y la forma como se ha empastado con silueta de canción.

Yang Haisong (tercer miembro en la sombra) y Matthew “Linny” Linesch (Edward Sharpe & The Magnetic Zeros) están detrás de la ambientación, producción y Co producción. Y se mezcló en el tiempo récord de 11 días entre Pekín y Los Ángeles.

Y esta pareja; acompañada ahora por dos músicos más. De cocinar esta maravillosa colección de canciones. Dispuestas según sus propias palabras como…:

Una panoplia con forma de álbum de imágenes y sentimientos que caen en cascada hacia una mezcla de esperanza e inquietud. Canciones pop superficialmente agradables que en última instancia tratan sobre la soledad remota y el remordimiento de haber ido demasiado lejos y descubrir que es posible que no puedas regresar.

Es a la vez una enfermedad y un remedio, una cura holística para futuros inciertos elaborada a partir del polvo triturado de montañas ya escaladas”.

 

Este disco de placer vehemente, al que me así cada vez que la tormenta (concreta y figurada) arreciaba. Sirve un poco de ejemplo para explicar a lo que me refiero: Cuando hablo de diferenciar entre las cosas que reverencias. Y las que te dan placer sin más.

Así que estos dos elementos: El último trabajo de Alpine Decline; con la portada más horrenda que ha dado el año. Con su caudaloso OTIUM MATABURRO 2019 para descender monte abajo desde el Aglí hasta el mar, atravesando Ribesaltes (Perpinyà). Envuelto en fragantes arañones, frambuesas y grosellas. Fruta roja que explota en tu boca, y con la que dan ganas de regarte de cabeza a pies. Mientras haces vahos de brasa, ceniza, y especias.
Son mi máxime en placer y emoción sensorial. Mientras disfruto, e intento descifrar a ambos, sin necesidad de hacer una tesis doctoral sobre el disfrute de lo sencillo.

 


Su nombre le viene de las vías que limitan con las viñas de Laurent Roger y Melissa Ingrand. Donde en su inauguración en 1910; como primera línea férrea que llegaba a Perpiñán. Murieron dos desafortunados burros que cruzaban las vías.
Un tinto fresco y crocante, no exento de complejidad y profundidad licorosa. Elaborado con las únicas garnachas que no vendió su padre en el año 2000, y que plantó el abuelo de Laurent en 1949. En terrenos arcillo-calcáreos con guijarros; o lo que es lo mismo: Frescura, buen drenaje y excelente punto salino/mineral.

 

Diecisiete años más tarde y tras trabajar en La Verre y Le Casot des Mailloles. Decide recuperar las 30 hectáreas de Garnacha, más 10 de Merlot. Y apostar por el cultivo sin intervención ni labranza y ofrecernos este cañonazo de vino con hechuras de Cote Rhone.
Un vino sin madera, de baja graduación y de beber fácil. Pero con una complejidad juguetona, maravillosa. Vinificado con las uvas enteras sin despalillar y fermentación semicarbónica; con lo que se bebe fresquito como muchos de los vinos naturales.

 

PD. *Si alguien ha llegado aquí, tiene premio.

 

2 comentarios:

  1. Me han molado mucho TIGERS & FLIES. Joer, maese-brother, eres una mina. Algunas cosas tienes que avisar con antelación. Abrazosssssss!!!

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    1. Joder nene, no es que vaya tarde, es que hago gala de mi estado permanente en la luna de Valencia; tan lejos y tan cerca jejejeje. He estado currando intermitentemente en Barbastro y el correo electrónico como unos zorros. Sorry!!
      La verdad es que me alegro te molen Tigers & Flies. Recuerdan a cosas pero suenan frescos como una rosa y muy personales.
      Prácticamente todo sobre lo que voy escribiendo (cuando saco tiempo), lo suelo colgar el el grupo o la página de Facebook. Pero ya sabes como van los algoritmos.
      Un abrazo y feliz por la visita tito!!

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